26/11/2009

Diario de nuestro Viaje a Egipto V

DIA 5:

Ese día fue el día que sin duda más dormimos, no teníamos que levantarnos deprisa y corriendo, aunque a las 8h ya estábamos en pie, pues podíamos desayunar hasta las 9h. Si bien antes de bajarnos, dejamos todo un poco recogido por si nos cambiaban de habitación o no... En el desayuno nos empezó a entrar ya nostalgia del barco... cómo echaríamos de menos esos bollos tan ricos!

Y tras el desayuno, empezaba realmente la aventura... ahora nos tocaba ver las cosas por nuestra cuenta!

Según salimos del barco, ya había un montón de hombres ofreciéndonos su taxi. Tras regatear, llegamos a un acuerdo con Mohamed para que nos llevará hasta el embarcadero del Templo de Philae, también él sabía algo de castellano y trato de ofrecernos otros sitios donde ir, pero nosotros sólo queríamos ir allí.

El camino para ir hasta allí, es similar al de Abu Simbel, pero antes de la Presa Antigua nos desviamos. Cuando llegamos, antes de bajarnos del taxi, Mohamed nos dió su número del móvil, y es que no podía aparcar en el embarcadero, por lo que nos dijó que cuando acabaramos la visita, le hiciesemos una llamada perdida para que bajara a buscarnos.

Al lado del embarcadero, hay un montón de puestos, aunque los vendedores vienen directamente a ti con la mercancía. Nuestra opinión, es que con esa manera de vender, resultan tan cargantes, que en lugar de comprar lo que consiguen es quitarte las ganas de comprar nada, pero bueno, es su cultura.

Sacamos el ticket de entrada y nos ponemos justo detrás de un grupo, pero no nos dejan montarnos en su barcaza, así que nos toca regatear para llegar a un acuerdo con un señor que nos lleve y traiga con su barquita.

El paisaje es precioso! Para llegar al templo, hay que ir en barco, pues está en medio del agua... De hecho, este viaje en barquita fue mucho más bonito que el de faluca, el paisaje era increíble! Vaya contrastes entre las orillas... unas todas verdes y otras desérticas! Muy bonito y súper relajante el balanceo...

Llegamos al embarcadero del templo, donde había ya bastante gente. Antes de nada, buscamos una zona de sombra donde sentarnos y leernos tranquilamente la información sobre el templo que teníamos en la guía... cómo pegaba allí el sol!

Los templos que se hallan en esta isla, Agilkia, no estaban aquí sino en la isla de File, y es que en esta zona había tres islas: Biga, File y Agilkia. De hecho esta zona se veía como una zona muy sagrada en la antigüedad. En la de Biga, es donde la leyenda sitúa la tumba de Osiris y estaba prohibido ir allí, sólo iban los sacerdotes desde File para realizar ofrendas por el eterno sueño del dios. Por otro lado, en la isla de File es donde se hallaban estos templos de estilo tolomeico en honor de la diosa Isis, y que era un lugar de peregrinación para los antiguos egipcios.

A raíz de la presa, tanto la isla de Biga como la de File quedaron sumergidas, por lo que para preservar los templos, se desmontaron y se reconstruyeron en la isla de Agilkia de la forma más fidedigna posible. De hecho, hasta se modeló la orografía para que todo fuera lo más similar posible... Viniendo en la barquita, si que vimos las columnas de hormigón que sobresalen de las aguas, señalando su lugar original.

En estos templos, se nota ya la influencia griega y romana. De hecho, hay un templo de estilo puramente romano y hay un puerta de Adriano. En los relieves se muestra sobre todo a Isis y a la diosa Hathor.

Paseamos tranquilamente, curioseando por las ruinas y nos dimos también una vuelta por los puestecillos, donde compramos unos imanes para nuestra colección de la nevera. Y ya hacia el embarcadero, donde nos estaba esperando el señor, y menos que él nos vió porque con toda la gente que había como para encontrarle!

Las vistas de la isla desde el río son preciosas, y es que este templo tiene el entorno más privilegiado de los que hemos visto con mucha diferencia!

Vaya caos hay en los puestos del otro lado del embarcadero y vaya lío de coches y autobuses! Resulta increíble que no haya todo el tiempo accidentes... Alberto le hizó una llamada perdida al taxista, y allí nos ponemos a esperarle. Vaya peligro el tráfico! Pero bueno, al final llegó Mohamed y conseguimos salir ilesos de allí...

De camino al barco, le pedimos que parara en un cajero para sacar dinero y alucinamos! Resulta que el taxista le preguntó a un policía donde había, le dijó donde estaba, sacó Alberto el dinero y va y nos pedía propina el policía! Nosotros pasamos de darle nada, pero para nuestro asombro, el taxista si que le dio propina... para flipar con lo de esta gente y la propina!

Por fin, llegamos al barco y tras pagar al taxista, fuimos directos al camarote a refrescarnos y a comer! Qué bien comimos en el barco... qué rico estaba todo!

Para la tarde, decidimos relajarnos y disfrutar de nuestra última tarde a bordo del barco. Para nosotros este viaje, ha sido sin duda el más relajado y tranquilo...estando acostumbrados a no parar y tener que buscarnos todo el rato la vida... este ha sido todo relax!

Por la tarde, tras echarnos una buena siesta, subimos a cubierta a disfrutar de tanta tranquilidad. Cómo echamos de menos esos ratos de relax, leyendo, escribiendo este diario y disfrutando del anochecer... es preciosa la puesta del sol en el Nilo!

Y así pasamos nuestra última tarde en el barco, aprovechando hasta el último momento. Un poco antes de la hora prevista bajamos al camarote para recogerlo todo y coger nuestras cosas. Muy buena la experiencia en este barco!

A las 19h ya estábamos en recepción con todas nuestras cosas, listos para empezar la aventura en el Cairo. El de la agencia llegó un poco antes de la hora prevista, así que directos para la furgoneta. En la furgoneta, el guía nos dijó que aunque los billetes de avión no estaban con nuestros nombres, no pasaba nada, vaya seriedad! El de la agencia nos acompañó hasta facturar y tras desearnos buen viaje, pasamos dentro.

Se notaba que este aeropuerto era totalmente provinciano, y que sólo está pensado para llevar a los turistas a Abu Simbel y para conectar la zona sur de Egipto con el Cairo, porque es muy pequeño y sólo hay un par de tiendas y dos sitios para tomar algo.
Como ya era tarde, y no sabíamos a qué hora llegaríamos a El Cairo, aprovechamos a comernos unos trozos de pizza y unas coca-colas, algo que hizó todo el mundo que iba en nuestro avión. La gente somos la pera, en el momento en el que unos se ponen a hacer cola... todos detrás como locos! Así que tras hacer un buen rato de cola como bobos, por fin nos llevan al avión y se monta la de San Quintín! Unos decían que te podías sentar donde quisieras, otros que según el asiento de tu falso billete... la leche! Algo que si hicieran bien no tendría porque pasar... si emiten billetes con nombres, que los den a quien corresponde, y si son tan vagos que pasan de complicarse... que no den billetes con datos y cada cual que se siente según llegue y listo... un desastre!
Lo bueno, es que el vuelo es muy corto y en nada llegamos a El Cairo. Qué ganas de pillar la cama! Menos mal que esa tarde habíamos estado en plan relax, que sino... Aún tenemos tan fresco en nuestra memoria la belleza y tranquilidad de Philae...
Llegamos y antes incluso de pasar el control, ya nos estaba esperando el de la agencia. Rellenamos un papel, control de pasaportes y a por las maletas! Por las pintas, en el Cairo también íbamos a estar solos...
Una vez que ya tenemos las maletas, el de la agencia nos presenta a otro compañero, y es que nos explican que uno es para dentro del aeropuerto y otro para fuera... Fuimos al hotel en coche, y pese a ser ya de noche, había tráfico. Y eso que según nos comenta el de la agencia, al ser viernes hay menos que normalmente...
Vaya manera de hablar! No paró en todo el viaje! Nos preguntó que cómo iba todo hasta ahora, qué si el barco, el guía... y luego nos contó cosillas sobre la ciudad. El Cairo es una megaurbe, viven millones de personas... mucho más que la población total de muchos países!
De camino al hotel, pasamos por diversos barrios y nos lo comentó un poco. En algunas zonas, lo típico es que tú tengas tu casa, y según vas teniendo hijos, la vas levantando. De tal modo que casa hijo tenga su piso.
Al final llegamos a nuestro hotel que estaba muy cerca de las pirámides, el Meridien. El de la agencia, nos explicó que al día siguiente vendrían a las 8h a buscarnos para la excursión y nos dijó donde estaba para desayunar. Este hotel, nso recordó un poco al Royal Sheraton de Bangkok, aunque un tanto más cutre.
Los pasillos son larguísimos... la habitación estaba bastante bien, pero daba a una rotonda llena de tráfico... a ver cómo dormimos! Una ducha antes de dormir... y a descansar, que nos esperaban las Pirámides!!!!
CONTINUARA...

21/11/2009

Hoy conocemos las Islas Cocos


Siguiendo con nuestro recorrido, tratando de conocer países un poco desconocidos... hoy hacemos parada en las Islas Cocos o Islas Keeling, organizadas administrativamente como el Territorio de las Islas Cocos (Keeling) es un territorio de Australia, administrado por Departamento Australiano de Desarrollo, Deporte y Territorios.
GEOGRAFIA:
Abarcan un área emergida de 14,2 km². Las Islas Cocos (Keeling) están situadas en medio del Océano Índico, al noroeste de Perth, y al sudoeste de la isla de Navidad, su vecino más cercano.
El grupo es de 27 islas, de las cuales sólo dos están habitadas: la Home y la West. Su capital es West Island.

CLIMA:
Las Islas Cocos experimentan dos estaciones principales: La estación del viento: a partir de abril/mayo hasta septiembre/a octubre. Y la de Calma: a partir de noviembre hasta abril. Las islas cuentan con una precipitación más alta durante julio. Desde enero hasta agosto, puede también generarse el sistema ocasional de presión baja (generalmente entre febrero y abril).
HISTORIA:
Las Islas Cocos fueron descubiertas para los europeos en 1609 por el capitán William Keeling de la Compañía de las Indias Orientales, pero en 1826 fueron pobladas por el inglés Alexander Hare.

La empresa Clunies-Ross, fundada por el escocés John Clunies-Ross a principios del siglo XIX, se estableció y pasó a ser la verdadera dueña de las islas, a pesar de la condición de colonia británica administrada desde Ceilán desde 1878. La reina Victoria concedió las islas a la familia Clunies-Ross en 1886, a cambio del derecho de utilizar las tierras con fines públicos. En ese mismo año sin afectar el control de los Clunies-Ross el archipiélago pasó de la jurisdicción inglesa en Ceilán a la jurisdicción inglesa de las Colonias de los Estrechos. Ross introdujo trabajadores malayos —en condiciones cercanas a la esclavitud— para explotar las palmas cocoteras produciendo especialmente copra. En 1903 hubo un nuevo cambio dentro de la jurisdicción colonial inglesa (siempre sin afectar a la empresa Clunies-Ross) de modo que pasó a la entonces colonia británica de Singapur.


El 9 de Noviembre de 1914 a inicios de la Primera Guerra Mundial , el Crucero alemán SMS Emden, es inutilizado en estas islas por el HMAS Sydney en lo que se llamó la Batalla de las Cocos. Durante la Segunda Guerra Mundial entre 1942-44 las islas fueron atacadas por Japón.

En 1955 el Reino Unido tras concluir su control efectivo sobre Singapur y Malaysia, traspasó el dominio de las islas Cocos a Australia aunque por ese entonces los intereses de la empresa Clunies-Ross no se vieron afectados.


En 1978, después de años de negociaciones, Australia compró las islas a la empresa, que sigue monopolizando la producción y comercialización de la copra. Por otra parte, Australia dispone de una base militar en la Isla West, comprada en 1951.

En 1984, a través de un plebiscito, los habitantes optaron por la nacionalidad australiana y la plena anexión de las islas a Australia. La Asamblea General de las Naciones Unidas, en diciembre de ese año, reconoció el resultado del plebiscito y eximió a Australia de informar al Comité de Descolonización.


Australia compró las últimas propiedades de Clunies Ross en las islas en 1993. En diciembre 2001, la isla West dobló su población al recibir inmigrantes ilegales —mayoritariamente de Sri Lanka—. Los operadores turísticos alertaron que esto podría acabar con el turismo en las islas.
ETNOGRAFÍA:
Hasta el 2001 la isla Home estaba poblada mayoritariamente por malayos y la West por australianos.

TURISMO:
A diferencia de la mayoría de los destinos de vacaciones de la isla de Cocos (Keeling) Islas no tienen grandes centros turísticos, centros comerciales, restaurantes, tiendas de regalos o muchas actividades organizadas. El turismo en las Islas es sencillo y simple, lo que realza su belleza y singularidad. Para los residentes y visitantes, Coco es un santuario y un refugio seguro para que todos disfruten. Los turistas son recibidos por la población local y de inmediato se sienten como si fueran parte de esta comunidad muy unida. Por tanto si váis hasta allí, sonreír y seréis bienvenidos!

West Island es ideal para explorar en bicicleta o para los menos energéticos, alquilar un vehículo. Viajar a lo largo de las carreteras bordeadas de palma y las pistas y disfrutar de la belleza natural de la isla. Es una parada en el camino para disfrutar de la paz y la tranquilidad de este paraíso tropical virgen. Nadar en Trannies Beach, una de las dos playas más populares, en el oeste de la isla. Disfrutar de una caminata por los arrecifes de Scout Parque Pulu Maraya, una pequeña isla deshabitada situada en el extremo sur del atolón. También se puede disfrutar de un agradable viaje en ferry.
La mayoría de los habitantes son malayos, por lo que se puede degustar la maravillosa cocina malaya picante en un restaurante local o tomar un almuerzo tipo picnic y sentarse bajo la copa de uno de los grandes árboles Calophyllum. Los malayos musulmanes son devotos del Coco, así que para aquellos que desean visitar la isla principal, por favor, deben vestir de manera conservadora para evitar ofenderles. Otra opción en Home Island es visitar el Museo y familiarizarse con la accidentada historia de las Islas Cocos (Keeling) y todos los detalles relativos a la victoria de Australia. Otro visita obligatoria es Oceanía House, la antigua residencia de la familia Clunies-Ross, que ahora es de propiedad privada.
Rodeado por el increíblemente limpio, claro en el Océano Índico, Islas Cocos (Keeling), es un refugio para actividades acuáticas. Un día de viaje a la isla de Dirección definitivamente debe estar en tus planes, esta hermosa isla ofrece exquisitas playas de arena blanca y un refugio único.

Si la pesca te gusta, puedes hablar con los lugareños para encontrar la manera de pescar atún o otros peces más raros. También se puede disfrutar de la vida marina haciendo buceo, explorando las maravillas submarinas. diente de perro ilusoria wahoo. O bien, si la captura de la vida marina en la cámara es más atractiva, vamos de buceo y explorar las maravillas submarinas. Submarinismo a lo largo de corales con una inusual serie de especies: tiburones, manta rayas, tortugas, delfines y peces de colores que te harán compañía durante tu expedición. Pero si no te gusta el buceo, se puede coger un barco con fondo de vidrio y observar la vida marina nadando perezosamente por debajo de ti o visitar las islas en los meses ventosos de julio a octubre y para hacer windsurf, kitesurf o el surf.

Para más información, visita el sitio de turismo de las Islas Cocos

10/11/2009

Diario de nuestro Viaje a Egipto IV

Viene de la Parte 1ª, Parte 2ª y Parte 3ª.
DIA 4:
Ese día a las 2.45h ya estaba sonando el teléfono... Un poco atontados y adormilados, nos ponemos en pie pues Abu Simbel nos espera! Antes de dejar el barco, en el bar nos tomamos un té y nos dan una bolsa con el desayuno para llevar.
Ya fuera, nos estaba esperando la furgoneta con nuestros dos conductores para llevarnos de excursión. Al rato, paramos al lado de más furgonetas y autobuses, Ahmad nos explicó que es porque hay que pasar un control de seguridad y además luego iríamos todos juntos en plan convoy por el miedo al terrorismo.
Cuando ya nos pusimos en marcha, tratamos de ponernos cómodos para dormir un poco, aunque la carretera está llena de baches pero al final si que conseguimos dormir. Por cierto, decir que los del barco te dejan sacar la almohada.
Nos despertamos en mitad del desierto de piedras y arena. A veces hay alguna parcela verde y con árboles, el guía nos explicó que son proyectos de investigación agrícola. Hay muchísimos controles de policía, nos dió la sensación de la mitad de la población masculina egipcia debe ser policía o militar... porque anda que no había!
Por fin llegamos a Abu Simbel. Dejamos la furgoneta en el parking y antes de empezar la visita, fuimos al baño (ahí es normal tener que dar propina para que te den el papel higiénico). Y ya para adentro con toda la masa de turistas! Ahí ya lo tienen bastante mejor preparado, con locales a la entrada para los souvenirs.
Estos templos fueron salvados de perecer bajo las aguas, al construirse la Gran Presa de Asuán (aquí forma el Lago Nasser). Para ello, se contó con la ayuda de muchos países y entidades que colaboraron en la reconstrucción y traslado de estos templos, desde su lugar original hasta donde se encuentran ahora.
Estos dos templos son de la época del gran faraón Ramsés II, que los edificó aquí, en la frontera sur del Imperio para demostrar su poder a los pueblos fronterizos. Estos templos difieren a los otros, ya que lo que podría ser el pilón de entrada, está justo adosado o tallado directamente en la falda de la montaña.
Verlos es todo un espectáculo... María desde pequeña había soñado con verlos, de ver en persona la imagen que tenía un cuadro de su abuela... pero la realidad supera con creces el dibujo!
Primero vimos el Templo de Ramsés II que es el más famoso. La fachada muestra cuatro colosales estatuas de Ramsés II sentado, y entre sus piernas las figuritas son miembros de su familia. Justo en el centro se halla el relieve del dios solar Ra con forma de halcón.
El guía nos explicó el templo fuera mediante postales, porque dentro con tanta gente que hay no se puede y no nos enteraríamos de nada. Además está prohibido para agilizar las visitas.
Según entras, antes de la puerta, en un lado se ve al faraón venciendo a los enemigos del norte y en el otro a los del sur, lo cierto es que los rasgos están muy bien conseguidos.
En la primera sala, los relieves narran la batalla de Qadesh y están bastante bien conservados. Aquí todo muestra como el gran Ramsés II vencía a sus enemigos. Después hay otra sala más pequeña, donde se ve coronado a Ramsés II por Horus y por Set como un gran guerrero. Choca que esté Set, ya que es un dios malo, pero ahí está representado como el dios de la guerra.
Luego hay otra sala más estrecha, de donde salen dos capillas laterales para las ofrendas, y por último el santuario donde hay cuatro figuras: Path (el dios de la niebla), Amón, Ramsés II y Ra. El faraón se pusó aquí como un dios más. Lo curioso es que dos veces al año, se cree que en la fecha de nacimiento y de subida al trono del faraón, entra un rayo de sol que ilumina todas las figuras, salvo la del dios Path que permanece en la niebla.
En este templo también aparece la figura del manco-cojo, como dios de la fertilidad y tan presente en todos los templos. Cuenta la leyenda, que hubó una guerra y se fueron todos los hombres a la misma salvo uno manco y cojo. Cuando volvieron de la guerra, todas las mujeres estaban embarazadas... y desde entonces se le divinizó.
Salimos de este gran templo y fuimos a ver el que hay al lado, el Templo de Nefertari. Era la esposa preferida de Ramsés II, y según nuestro guía, la amaba tanto que la hizó el templo. Además está consagrado a la diosa Hathor como diosa del amor.
La fachada esculpida también directamente sobre la roca, se compone de cuatro figuras de Ramsés II y dos de Nefertari, todos de la misma altura, lo que demuestra la importancia que le daba a su esposa.
Según entras, la primera sala tiene columnas con capiteles de Hathor y con bellos relieves de los dioses y de Nefertari, algunos aún con policromía, tuvó que ser increíble! En el santuario, se muestra a Hathor como una vaca, es precioso y con unos relieves muy cuidados.
Aprovechamos después para contemplar el Lago Nasser, qué calma! Y después ya hacia la salida, donde antes de ir con nuestro guía aprovechamos a comprar unas cosillas... aunque esto de regatear nos supera, pero bueno. Y ya para la furgoneta, donde nos dieron unos mini plátanos muy buenos, la verdad es que en este viaje entre unas cosas y otras no paramos de comer... Y es que la bolsa picnic era una pasada: una naranja, un plátano, un zumo, tres bollitos, dos bocatas, un pepino y aceitunas...
En la furgoneta, nos tocó también esperar un poco a que estuviese preparado el convoy, pero bueno, en el camino de vuelta también dormimos un poco, por lo que, tampoco se nos hizó demasiado pesado el día.
El paisaje no es de desierto tal y como lo imaginamos, sino que es más de piedras que de arena. En el camino a Asuán, paramos en la Gran Presa de Asuán. El guía nos explicó que puede ser una de las más grandes del mundo. Sirve sobre todo para dar electricidad y también para el cultivo en zonas secas. Las obras de la Presa duraron bastantes años y contaron con ayuda de los soviéticos.
Siguiendo hacia Asuán pasamos por la Antigua Presa. El guía nos comentó de ir a ver una fábrica de perfumes, pero al ver nuestras caras, al final no fuimos, mejor.
Y antes de volver al barco, paramos en la Antigua Cantera donde se encuentra el Obelisco Inacabado, vaya calor! De la antigua cantera de granito, no te haces mucha idea de cómo debía ser eso, salvo por el obelisco que se quedó allí sin terminar.
Ahmed nos explicó que de haberse acabado, sería el obelisco más alto que habría, pero así el más alto es el de San Juan de Roma y de los que hay en Egipto el de Hatshepsut de Karnak. Este no se acabó, porque cuando estaban en ello se dieron cuenta de que había una grieta y entonces ya no servía.
La técnica que creían que usaban era, que primero delimitaban el tamaño y la longitud de la pieza en la montaña. Después metían alrededor trozos de madera que mojaban hasta que se hinchaba y hacía que la roca se agrietase, y entonces ya lo picaban. Primero lo picaban, después lo pulían y al final lo grababan. Se cree que luego lo llevaban en barca desde el embarcadero que había allí mismo, hasta el templo donde lo quisiesen poner a través del Nilo. Pero no está muy claro del todo, ya que pesan toneladas... eran unos genios!
Dimos una vuelta por la cantera, y después a la furgoneta directos al barco a comer, mejor porque hacía un calor de morirte! Esa tarde teníamos la opción de haber contratado la excursión al Pueblo Nubio, pero pasamos, porque nos dio la sensación que sería como una excursión que hicimos a las tribus del Norte de Thailandia, todos disfrazados para el turista. Además nos parece un poco triste, tratarlos como animalitos de un zoo para hacerles fotos y sentirnos buenas personas dándoles un caramelito a esos pobrecitos... es nuestra humilde opinión.
Así que nuestro plan para la tarde, después de comer (qué bueno el pescado! parecía cazón en adobo!), era a las 16h paseo en faluca y después pasear por nuestra cuenta por el mercado de Asuán. Si bien antes de nada, un poco de siesta para reponernos del madrugón!
Y medio adormilados y con un calor de narices, cogimos la furgoneta para ir hasta donde está la faluca, aunque nos tocó andar un poco. Al montarnos en la faluca, vaya cambio de temperatura, con la brisa se estaba de lujo! El paseo la verdad es que fue un poco cutre, a Alberto no le gustó mucho. Y es que apenas duró 20 minutos y tampoco ves nada demasiado bonito, la isla Elefantina y la orilla de Asúan, eso sí esta gente es la leche! Te montan el chiringuito con collares y demás en cero coma y alá a comprar!
Volvimos a la furgoneta para ir al barco. Antes de bajar del coche, acordamos con el conductor que en lugar de pagar un taxi, le pagaríamos a él por llevarnos en un rato al mercado. En el barco nuestro guía ya nos dió las joyas que le habíamos comprado. Esa tarde y la mañana siguiente la teníamos libre, con la comida incluida y sobre las 19.30h del día siguiente nos vendrían a buscar al barco para llevarnos al aeropuerto. Aún no sabía si podríamos quedarnos en el camarote hasta esa hora o no, así que después tendríamos que preguntar... nos despedimos de Ahmed y ahora si que empezábamos de verdad la aventura!
Salimos y el del la furgoneta nos acerca al mercado, aunque no lo vimos tan fácilmente. Se notaba que tampoco era muy normal ver turistas por las calles, por cómo nos miraba la gente. Tampoco nos extrañó pues la mayoría de turistas no salen del barco salvo para las excursiones o al lado de su guía.
En el mercado tampoco es que hubiese mucha gente, allí lo que más había era puestos de especias, pero lo cierto es que molaba mucho. Nos paramos en un puesto de especias a curiosear, tenían una cosa azul que no sabíamos qué sería... el vendedor nos explicó que era para la ropa, por lo que imaginamos que sería añil. Nos dió a oler un montón de especias, vaya lío para la nariz! Al final compramos un poco de canela en rama, menta, anís y curry... eso sí, primero nos dijó un precio y luego a la hora de pagar el triple... pero tras regatear y decir que nos íbamos, al final llegamos a un acuerdo.
Lo que nos sorprendió de este mercado, es que siempre nos lo imaginamos en callejuelas estrechas, pero este está en calles muy anchas y los vendedores no son excesivamente pesados, así que mucho mejor. Pasemos por el mercado, donde hay una gran mezquita bastante moderna y tras verlo, nos volvimos para el barco.
Menos mal que le habíamos pedido a Ahmed que nos apuntase en un papel la dirección del barco, porque estaba atracado muy lejos! Cuando íbamos buscando un taxi, nos abordó un señor para llevarnos en calesa, como siempre a regatear... Al final decidimos ir con él, más bonito y súper agradable la brisa nocturna.
Ya en el barco, tras refrescarnos un poco, vamos a cenar. Cómo echaremos de menos esos bollitos! Después nos subimos a la cubierta, qué paz! Para nosotros éste ha sido quizás el viaje que hayamos hecho fuera de España, más relajado y con más lujos... no está mal ;-)
Esa noche había actuación de danza del vientre en la discoteca, así que fuimos a verlo. La verdad es que era un tanto cutre y María con sus migrañas pues como que no estaba para muchos ruidos, así que nos fuimos pronto. Antes de irnos a la habitación, preguntamos en recepción que teníamos que hacer con lo del camarote... tras un lío con los idiomas, gracias a un guía que había allí todavía y se lo explica en árabe, lo solucionamos... al final nos quedamos en el camarote porque no lo necesitaban.
Y así pasó este día... A la cama a descansar, que al día siguiente nos tocaba buscarnos la vida para ir a Philae...
CONTINUARA...

5/11/2009

Recetas de nuestros viajes por España

Hoy nos gustaría seguir añadiendo esas recetas que hemos ido descubriendo a lo largo de nuestros viajes por España. Para empezar lo haremos con algunas de Asturias que nos han marcado... buen provecho!
TORTOS CON PICADILLO Y HUEVO
Se trata de un entrante, es parecido a los típicos huevos rotos con patata, lo especial son los tortos. Decir también que los tortos están muy buenos en el desayuno con un poco de miel por encima.
Preparar los tortos: Hechamos la harina de maíz en un recipiente, sal y le incorporamos agua templada, amasando hasta conseguir una masa homogénea. La dejamos en reposo un par de horas.

Para prepararlos, buscaremos un paño limpio y húmedo y tomaremos una bola de la pasta creada. Con la mano la aplastaremos hasta preparar una forma circular plana no demasiado fina (pues nos rompería al hacerlos).

Freír unas patatas y el picadillo aparte.
Calentar aceite de oliva y freír los tortos de uno en uno. Servir junto al picadillo preparado anteriormente y unas patatas.
FABADA ASTURIANA
Se echan las fabas a remojo en agua fría la noche anterior de modo que queden bien cubiertas de agua. Se ponen las fabas con el compango (morcilla, chorizo, lacón y tocino) en una olla cubiertas de agua, dejándolas cocer lentamente un poco destapadas. Se añadirá agua fría de vez en cuando en pequeñas cantidades, a media cocción se sazonan de azafrán y, finalmente, de sal si fuese necesario. Es conveniente mover la cacerola de vez en cuando para que no peguen. No se puede dar un tiempo exacto de cocción, las fabas están en su punto cuando al probarlas se deshacen entre los dientes con una ligera presión, esto sucede al cabo de tres horas, más o menos.
Antes de llevar a la mesa, se dejan reposar media hora, sirviendo en una fuente el compango y en otra las fabas.
INGREDIENTES (Para cinco personas).
500 grs. de fabas, 2 morcillas, 2 chorizos, 200 grs. de lacón, 200 grs. de tocino y azafrán (En algunos casos no se añade azafrán, pudiendo sustituirlo por pimentón o simplemente prescindiendo de él).
POTE ASTURIANO
La noche anterior ponemos, por un lado, las fabas a remojo en agua fría y, por otro, el lacón en agua templada. Pasada esa noche, en un recipiente, se ponen las fabas, las morcillas, los chorizos, el tocino, el lacón, la carne y el hueso del jamón; se cubre de agua fría y se pone al fuego. Cuando rompa a hervir, se espuma y se deja cocer lentamente durante una hora aproximadamente.Las berzas hay que lavarlas y cortarlas en trozos regulares y se cuecen en un recipiente, aparte, con agua caliente y sal; se mezclan bien con las fabas, posteriormente añadiremos las patatas cortadas en pequeños trozos. Si fuera necesario, se agregaría agua hirviendo, procurando cubrir todos los ingredientes.
En una sartén con un poco de aceite se dora el ajo, se le añade una cucharadita de pimentón y lo mezclamos con el conjunto anterior. Finalmente añadimos la sal si fuera necesario. Antes de servirlo lo dejamos reposar media hora.
INGREDIENTES (Para cinco personas).
500 grs. de fabas blancas (generalmente de la variedad asturiana conocida como granjilla ,más pequeña que la de la granja asturiana utilizada normalmente para la fabada ), hojas de berza, 2 morcillas, 2 chorizos, 300 grs. de lacón, 150 grs. de tocino, 400 grs. de carne de cerdo, 1 hueso de jamón, 1 diente de ajo, 400 grs. de patatas, aceite de oliva y pimentón dulce.

1/11/2009

Diario de nuestro Viaje a Egipto III

Tras varios meses, continuamos con nuestro diario del Viaje a Egipto que hicimos en febrero 09. Viene de la Parte 1ª y Parte 2ª
DIA 3:

A las 6h estaba ya sonando nuestro teléfono, el día empezaba. Bajamos a desayunar, algo de fruta y esos bollitos tan ricos que ponen que sino fuese porque tenemos algo de juicio, no dejaríamos de comer! Antes de salir, a la habitación a por las mochilas y los forros polares que a esas horas hace un poco de frío... y listos para ver Edfu!

Nuestro barco había parado al lado de otros barcos, así que para llegar a tierra nos tocó atravesar varios barcos... curioso.
Edfú pertenece ya al Alto Egipto junto con Asuán. Esta ciudad es conocida sobre todo por su templo a Horus que se encuentra muy bien conservado. Además es un perfecto ejemplo de templo egipcio con una sucesión de recintos cada vez más pequeños y oscuros, en progresión gradual y simbólica hasta la oscuridad del santuario. Este templo es segundo en dimensiones tras el de Karnak y es de la época de los faraones Ptolomeos.
Según llegas hay una gran explanada y se ve que el templo estaba rodeado por una muralla, de la cual aún quedan restos. Lo que nos chocó a primera vista de este templo es su color mucho más marrón y como de arena.
El pilón se halla precedido de dos figuras de halcones del dios Horus, de granito negro, una de ellas un tanto deteriorada. En el pilón hay escenas donde el faraón entrega a los prisioneros de las guerras a los dioses Horus y Hator.

Accedemos al patio, el cual conserva la mitad del suelo original. Está rodeado por una columnata cuya especial particularidad, es que los capiteles son iguales a los de la columna del lado opuesto.
La pronaos o primera sala hipóstila, tiene unas columnas bastante altas que aún sujetan el techo original de piedra, y en algunas partes incluso se ve algo de su policromía. En el interior, los relieves narran sobre todo escenas de ofrendas del faraón a los dioses. Y a los lados de la entrada, hay dos pequeñas cámaras: la occidental o casa de la mañana (para que los sacerdotes se purificasen antes de los ritos) y la oriental que servía como biblioteca.

La segunda sala hipóstila es más pequeña y más baja. El techo es más bajo que el otro, por lo que se ve bastante más el paso de los coptos que se refugiaron en este lugar. En sus paredes hay relieves donde se observa bastante bien las procesiones de las barcas sagradas de Horus y Hator. Ahí hay tres salas que tenían usos diversos.
Después hay una sala que era donde dejaban las ofrendas, como detallan tan bien sus relieves. A los laterales, salen unas escaleras que suben hacia arriba del templo, ahora no permiten subir del todo, pero bueno, sus relieves con las procesiones de los dioses son preciosos.

Avanzando hacie el fondo y antes de que llegue la masa humana, vimos el santuario cuyo techo ya es mucho más bajo. En el sanctasantorum aún se conserva el naos de granito donde cada noche se ponía la figura de Horus, y una copia de la barca sagrada de Horus (el original está en el Lovre).

Ahmad nos explicó, que todas las mañanas tras purificarse, el faraón o el gran sacerdote iba sólo allí, para abrir la puerta y que Horus pudiera recorrer su camino divino sobre la tierra... Los relieves de hecho hablan de esto.

Alrededor de esta capilla, hay 10 más pequeñas dedicadas a diversos dioses. Lo más alucinante es poder ver el color original en algunas de ellas, eso sí, menuda cantidad de turistas!!!!

Fuera del templo, el guía nos explicó los relieves en los que se cuenta la leyenda de la lucha entre Horus y su tío Set (al que representan en forma de hipopótamo). También nos explicó el sistema que tenían para medir el nivel del agua y ver según creciera o no, los impuestos que iban a cobrar.

En el tiempo libre, aprovechamos para dar una vuelta por el templo, admirando sus detalles y curioseando todo. El punto de encuentro con nuestro guía era el bar, como aún era un poco pronto, nos tomamos un té con él, hecho que aprovecho para comentarnos que trabajaba por su cuenta para una fábrica de joyas y nos enseñó lo que hacían. Aunque no lo sabemos seguros del todo, creemos que casi todos los guías se dedican por detrás a esto para aumentar sus ingresos... nosotros reconocemos que caímos y nos compramos un par de cosillas, eso sí, damos fe que son buenas porque pese a su uso siguen estando nuevas!

De camino a la salida, paramos en la tienda de un hombre que antes nos dió unos pañuelos para hacerse nuestro "amigo". Compramos unas camisas, eso si, la gente es la leche y te piden una pasta por todo... así que a regatear, aunque a nosotros no nos guste nada el regateo!

Ese día para ir y venir del barco al templo, fuimos en una calesa con caballo... otra experiencia más.

Ya en el barco, aprovechamos para descansar un poco. Nos subimos a la cubierta, qué bonito es el Nilo y qué tranquilidad se respiraba! A los lados del río, la vida transcurre con mucha calma entre la agricultura, la pesca y el ganado que pace en las zonas verdes de los márgenes del río... Lo que resulta muy curioso es la mezcla del paisaje, y es que hay veces que una orilla es tipo desierto y la otra toda verde... precioso!
Nosotros aprovechamos para leer, escribir y disfrutar del paisaje... pero otros pasajeros aprovechan a ponerse cual filete, vuelta y vuelta al sol, con el calor qué hacía!

A las 13h bajamos al restaurante a comer. Muy buena la comida, ese día lo mejor fueron los calamares guisados y los nuevos dátiles que pusieron. Tras la comida, nos fuimos a descansar un rato y a las 15.30h otra vez a la cubierta, que era la hora del té con pastas.
Y después a prepararnos para la nueva visita: el templo de Kom Ombo.

Lo que no entendemos muy bien, es por qué todos los barcos tienen que llegar a la misma hora a los sitios, normal que luego la visita sea tan agobiante!

Fuimos andando hasta el templo, por la calle tenían una especie de locales que son tiendas de souvenirs pero que no estaban abiertas aún. Qué cantidad de gente! Este templo está situado justo a la orilla del Nilo, lo que le da un ambiente más mágico aún.

Tiene dos particularidades. Una que lo hace único en todo Egipto es que está situado en una colina como las acrópolis griegas. La otra particularidad, es que es un templo doble, es decir, está dedicado a dos dioses: Sobek (con forma de cocodrilo) y Horus. De hecho, tiene dos entradas en la fachada y dos naos también. Es de época ptolemaica, lo que se nota en las formas de los relieves, mucho más realistas y voluptuosas las formas.

Del pilón apenas queda nada. Si bien antes de ver el templo propiamente dicho, y antes de que llegasen todos los turistas, vimos la pequeña capilla lateral de Hathor donde se conservan dos cocodrilos momificados, al ser símbolos del dios Sobek.

Volviendo hacia el pilón, el guía nos explicó que entre las piedras colocaban como un trozo de madera para encajar mejor las piezas, como en Tihuanaco!
Entrando por las dos salas hipóstilas, se puede admirar los bellos relieves y algún trozo de policromía original, qué pasada! Avanzando se llega a los dos santuarios y más al fondo al sanctasanctorum.
En la parte trasera, en una especie de pasillo se encuentra un relieve con escenas médicas, donde se ve a una mujer dando a luz e instrumental quirúrgico muy similar al actual. Eso sí, esa zona es casi imposible de ver porque está llena de gente y es muy estrecha.

En la explanada norte del templo, se encuentra un pozo que servía para medir el cauce del Nilo y que se halla muy bien conservado. En esa zona, hay dos grandes bloques con relieves, uno de llos tiene los cartuchos vacíos. Ahmed nos explicó que es porque la capital de ese tiempo estaba muy lejos, y como no sabían seguro el nombre del faraón, lo dejaban en blanco hasta saberlo. Como curiosidad nos cuenta, que por detrás de estas piedras está representada la viagra egipcia... hay dos penes grabados, de uno caen 5 gotas y del otro 7, he ahí la viagra!

Tras ver el templo por libre, volvimos al barco. Teníamos que estar a las 17.30h pero no sabemos muy bien por qué, porque hasta casi una hora después no zarpamos... Al volver de la visita, subimos a la cubierta... precioso el templo iluminado!

Y luego a descansar un rato en el camarote, ese día había fiesta de disfraces y cóctel pero nosotros pasamos... entre que pasamos de comprar algo sólo para hacer el gamba y que a nosotros no nos molaría que viniesen a España y se vistiesen de sevillanas porque todos fuesemos así... es nuestro modo de pensar.

A las 20h a cenar, muchos si que van disfrazados pero no todos. Para cenar, lo mejor son los bollitos aunque está todo bastante bueno. Antes de acostarnos, fuimos a la cubierta para ver las estrellas... el cielo allí era increíble y súper especial... Y a la camita a descansar que a las 2.45h sonará el despertador para ir a ver Abu Simbel...

CONTINUARA...