6 may 2016
Seguimos de paseo por Lisboa
5 may 2016
Seguimos por Lisboa
Y desde la Plaza de Figueira cogimos el tranvía 15 que nos llevará hasta la zona de Belém. Es un tranvía moderno y la cabecera está allí. Se pasa por la Plaza del Comercio, del Municipio, por unas grandes avenidas y se ve el puente 25 de Abril que cruza el Tajo y es muy chulo. Se pasa por Cais do Sodré que también tiene cercanías y ferrys.
Belem es un barrio ligado con la historia de Portugal, de sus playas salieron las naves de Vasco de Gama y a ellas volvieron. Las casas son más bajitas y parecen más de un pueblo de pescadores.
Bajamos en la parada del Monasterio de los Jerónimos, justo al lado está la famosa "Antigua pastelaria de Belem" conocida por sus pasteles de nata.
Es increíble la fachada del Monasterio de los Jerónimos! Este Monasterio es Patrimonio de la Humanidad. Lo mandó construir Manuel I en el emplazamiento de la capilla de la Virgen de Belén a la que acudían los marineros. Es un monumento grandioso por sus dimensiones (300 m de fachada), la duración de su construcción (150 años) y su coste (70 kg de oro). El Monasterio se confió a los monjes de San Jerónimo, con la misión de que rezarán por el rey y los navegantes.
Fue de los pocos edificios que se salvaron milagrosamente del terremoto, gracias a la ingeniosa estructura de las bóvedas, el edificio aguantó pero las estatuas se desmoronaron de los nichos y columnas.
Entramos primero a ver la Iglesia, que tiene un pórtico de entrada precioso. Según entras, están a los lados las tumbas de Vasco de Gama y de Luis de Camóes. Las columnas y el techo son preciosos y eso que sólo están elaborados en piedra!
El claustro es realmente increíble! Tan bonito que a penas sabes a dónde mirar... y muy blanco, lo debían de haber restaurado hacía poco porque parecía nuevo. El Claustro fue realizado por tres arquitectos distintos, pero lo cierto es que son tres estilos que se conjugan y solapan perfectamente. Sobretodo sobresale la famosa soga manuelina.
Escapada a Lisboa
Lisboa, la ciudad de las Siete Colinas, nos pareció una ciudad amable y de las que son para pasear y saborear lentamente, sin prisas. El terremoto de 1755 hizó mucho daño, pero afortunadamente han sabido restaurar y mantener su esencia en la mayoría de lugares.
Nuestra llegada fue pasada por agua... pero aún así fuimos a la Plaza del Comercio que estaba en obras, donde está la Oficina de Turismo y de allí a la vecina Plaza del Municipio que nos recordó a París.
Desde allí decidimos ir hacia la Catedral o Sé. Entramos primero a la iglesia de Nossa Senhora da Conceicáo Velha que tiene una fachada preciosa pero un interior anodino a causa del terremoto. Fuimos a ver también la Casa dos Biscos que es de estilo gótico, pero está tan restaurada que parece artificial... Para llegar a la Sé, nos toca subir las cuestecitas de Lisboa. La catedral parece más un castillo por fuera que una iglesia! Es del siglo XII y está sobre la principal mezquita que había en la ciudad. Fue mandada construir por el primer rey luso, aunque por dentro apenas queda nada y está muy restaurada. La pila bautismal está en una capillita cerrada, y es ahí donde dicen que se bautizo San Antonio de Padua que era lisboeta.
Y tras pasear por la Baixa, vamos al Elevador de Santa Justa, que fue diseñado por un discípulo de Effiel, lo que hace que se dé un aire a la famosa torre de París. Se trata de un ascensor de hierro que sube a la zona de Chiado y que antiguamente funcionaba con máquinas de vapor. Arriba se tienen unas buenas vistas a través del enrejado.
Justo al lado está la Iglesia del antiguo Monasterio do Carmo, que está en ruinas, para que quedé constancia del daño que hizo el terremoto y las nuevas generaciones no olviden... es de estilo gótico y ahora es un museo.
El barrio de Chiado es una zona más residencial y sibarita, en 1988 sufrió un incendio y muchas casas se vieron afectadas, pero lo han restaurado con mucho gusto y lo han dejado casi igual. Paseamos por sus calles, con sus bellas casas de azulejos... en dirección a la Plaza de Luis Camoes que limita con el barrio Alto. Cerca de allí, está la cafetería "A brasileira" famosa por la estatua que tiene en la terraza del escritor Pessoa, y la "Cervejería Trinidade" que es muy bonita también.
10 abr 2011
Diario de nuestro viaje al Norte de Francia VI
9 abr 2011
Diario de nuestro viaje al Norte de Francia V
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Diario de nuestro viaje al Norte de Francia IV
DIA 5:
Tras desayunar ya estábamos listos para ponernos en ruta hacia el Moint St. Michel, uno de los lugares más turísticos de Francia. Se trata de un monte en el que se levantó una abadía benedictina en honor del arcángel San Miguel, quien se apareció al obispo de Auranches (Aubert) y le encomendó su construcción. De hecho en Auranches se conserva en una iglesia el cráneo de Aubert, que tiene un agujero que hizó el dedo del arcángel.
Según nos íbamos acercando, ya veíamos la silueta majestuosa del monte... impresionante! Qué tendrían que sentir los peregrinos medievales que allí acudían?
En parte, según lo ves, te sientes un poco así... Además te imaginas cuanta cultura tenía que haber allí... impresiona.
Se halla rodeado por arenas, tipo marismas, y según esté la marea puede quedar más o menos cubierta. De hecho, para acceder al Monte hay un puente que lo une con la tierra.
Es increíble lo que han hecho allí a lo largo de los siglos. Algo que empezó siendo una iglesia, pasó a monasterio benedictino siendo referente cultural de la época, luego fue cuartel militar durante la Guerra de los Cien Años (fue de los pocos sitios de Francia no conquistados), después guerra y ahora de nuevo es monasterio y centro turístico.
Según entras, está la Oficina de Turismo y luego la Rue Central que está plagada de tiendas de souvenirs y comida. Aún no había muchos turistas cuando llegamos, mejor. Así que fuimos hacia arriba, hacia la Abadía para verla por dentro... qué de escaleritas!
Cuando estábamos sacando las entradas y cogiendo las audioguías, empezó a llover de lo lindo, así que nos sentamos tranquilamente a escuchar la historia del Monte y sus peripecias históricas. Cuando llovía un poco menos, empezamos nuestra visita.
Subimos por la Gran Escalinata camino de la terraza oeste. Desde ahí se ven islotes y toda la zona de las marismas, increíble. Justo a sus espaldas, se encuentra la Iglesia que fue gravemente dañada, de hecho la fachada no es la original y ha perdido sus dos torres. Lo que si que se percibe en su interior es como cierto halo de espiritualidad... o al menos así lo sentimos nosotros.
De ahí se pasa a "la Merveille", una obra maestra del gótico, es un monasterio de tres plantas. De hecho, los tres niveles de la abadía reflejan la jerarquía monástica:
- los frailes vivían en el nivel más alto, en un mundo cerrado entre la iglesia, el claustro y el refectorio.
- en el nivel medio, el abad recibía a sus nobles invitados.
- en el nivel inferior, era donde eran recibidos los soldados y los peregrinos.
Al primer sitio que accedimos, fue el Claustro que es una preciosidad, sobre todo por el lateral abierto a la costa. Está comunicado con el sencillo Refectorio que eran donde comían en completo silencio, según la Regla de San Benito.
Bajamos al segundo nivel, donde vimos la Sala de Caballeros que era donde comían los nobles visitantes. Hay una sala con unas columnas enormes, no tenía en si ningún uso, sino que servía para sustentar el peso de la iglesia de arriba. Y ya abajo del todo es donde están los jardínes.
Hay muchas más estancias y recovecos pero no los dejaban ver. Al final de la visita, vemos los imperfectos que supusó el ser una cárcel... demasiado bien está para como estaba!
Antes de dejar el Moint St Michel, nos compramos unos bocadillos como tentempié. Al final no subió del todo la marea, pero a esa hora había más sol y era todo mucho más bonito aún.
Alberto se empeñó en que como estábamos cerca, fueramos a ver Sant Malo, así que para allá fuimos. Esta zona es la Bretaña, las casas son de piedra y el tejado de pizarra, muy bonitas.
Sant Malo durante la Primera Guerra Mundial, se vió muy afectada por lo que ha tenido que ser reconstruido casi entero. Era un puerto para piratas. Fuimos a la zona de intramuros, que es el casco antiguo y está todo rodeado por la muralla. Dejamos el coche aparcado en el parking de al lado del puerto, y para adentro.
Como ya era casi la una del mediodía, vimos un sitio que nos pareció cuco y nos metimos a comer. Se llamaba "Coulier Safran" y es un sitio súper acogedor, casi como el comedor de tu casa. El señor era súper majete y nos explicó la comida. Nos pedimos un vaso de sidra con un trozo de tarta salada con ensalada, buenísimo! De postre nos pedimos una tarta de chocolate y un crepé de chocolate... muy buena elección.
Desde ahí dimos una vuelta por el centro, es chulo, todas las casas son iguales. Entramos en una tienda de postales muy bonitas, donde compramos un par de cosillas y ya para el coche.
Teníamos una buena tirada... desde Sant Malo hasta Troyes! Y fue una verdadera pesadilla. Primero llevó María el coche, eran nacionales por lo que tardamos un montón en hacer unos cuantos kilómetros. Cuando ya estaba oscureciendo, cogió Alberto el coche, ya empezábamos a estar cansados... Aunque lo peor fue cruzar París... una pesadilla! Como ya se nos había hecho tarde, decidimos parar en París a hacer noche, pero tras preguntar en varios sitios... no había sitio en ningún lado! Y lo peor era que no sabíamos ni dónde estábamos! Nos veíamos durmiendo en el coche... Pero cuando ya estábamos al borde de la desesperación, vimos una señal para Troyes, así que para allá nos fuimos...
Vaya viaje, con niebla, casi sin gasolina... cuando por fin entramos en nuestra habitación del Etap, respiramos por fin tranquilos... vaya pesadilla para olvidar!!!
CONTINUARÁ...