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6 may 2016

Seguimos de paseo por Lisboa

Y tras comer por la zona de la Sé, cogimos cerca de allí un autobús que nos llevaría directamente al Castelo.

El Castillo data de la época visigótica (siglo V), pero más tarde en el siglo IX los árabes lo ampliaron y luego fue reformado por el primer rey luso, siendo residencia real hasta el siglo XVI, después sirvió de prisión, y más tarde se abrió al público.


Entramos a ver el Castelo de Saó Jorge (5€), que tiene unas vistas de Lisboa increíbles. Pasear por él es muy agradable, viendo los viejos cañones, subir por sus murallas y torres, aunque dé un poco de vértigo... 


Visitamos la Torre de Ulises, que es la torre más importante del Castillo y que es donde guardaban el Tesoro de los Reyes. Tiene dentro de la Torre un Periscopio. Entramos a ver el Periscopio, con la suerte que la visita era justo en español. Está muy bien y cuentan muchas cosas interesantes de Lisboa. Es una cámara oscura. que permite hacer "fotos" reales de toda la ciudad. Así vimos el Báixo, el Chiado, la Avenida Libertade que es la más larga de la ciudad, la Alfama, el puente 25 de Abril (fue cuando cayó la dictadura de Salazar) y el puente Vasco de Gama, que mide 17 metros y es el más largo de Europa.

Paseamos un rato por las callejuelas del barrio del Castelo, y desde ahí, hacemos una ruta por el barrio de la Alfama. Es el barrio más antiguo de Lisboa, construido por los árabes en el siglo XI y que aún conserva mucho de su encanto. A nosotros nos encantó! Nos recordó bastante al Albaycin de Granada, aunque éste está más deteriorado y vive gente más humilde.









Según salimos del Castelo, cogimos la rua Cháo da Feira hasta el patio Belmonte, siguiendo hacia la Iglesia de Santa Luzia, que tiene un mirador muy bonito a su lado. Seguimos hacia el Museo de Artes Decorativas, desde donde se ve el Monasterio de Sáo Vicente de Fora en lo alto y que ahora es de los militares.

Al lado de Santa Luzia, hay unas escaleras que nos llevan directamente al Alfama. Por callejuelas, casas blancas y placitas, llegamos hasta la iglesia de Sáo Miguel que reconstruida tras el terremoto. Esta zona tiene mucho encanto y está como anclada en el pasado, todo un lujo! 

Por ahí, seguimos callejeando y subimos por las pintorescas Escadinhas de Santo Estevao. En este barrio hay muchos restaurantes de fado. Y bajando por la callejuela de Arco de Jesús, salimos de la Alfama y llegamos a la Casa dos Bicos.

Tras parar a tomar un café y sopesar un poco que hacer el resto de la tarde, decidimos coger el tranvía 28, que es de los antiguos y el favorito de los turistas, para subir hasta la Plaza de Luis Camoes entre el Chiado y el Barrio Alto.

Subimos por la Rua da Misericórdia, donde entramos en la tienda Carioca. Caímos en la tentación de comprar café de Timor y una cafetera muy original! Y seguimos subiendo la cuesta! Subiendo por la Rua de San Pedro de Alcántara, llegamos al mirador del mismo nombre y desde donde hay buenas vistas de Lisboa. Está en la zona alta del Barrio Alto, por ahí hay muchos sitios de copas y restaurantes... pero estábamos muy cansados por lo que decidimos bajar por la zona de Rossío.


Cogimos el Elevador da Gloria que está justo al lado, es un funicular antiguo y que baja por una calle súper empinada y que nos dejó en la plaza da Rossío, una chulada!

Tras una ligera cena, decidimos ir a la Plaza de Martím Moniz para coger el tranvía 28. Sale justo al lado de nuestro hotel, así que pensamos cogerlo y hacer todo el trayecto de ida y vuelta para ver Lisboa nocturna.
Creemos que hicimos bien en cogerlo a esas horas, porque apenas había tráfico ni gente. Está muy bien el recorrido que hace, por muchos sitios ya los habíamos pateado bastante, pero por otros no... vimos la Iglesia de Estela y el Convento de Sáo Bento que ahora es la sede de la Asamblea de la República. Y de regreso a la plaza de Martím Moniz, para descansar ya en el hotel... ha sido un día muy intenso

CONTINUARA

5 may 2016

Seguimos por Lisboa

Decidimos levantaros pronto para que nos cundiera el día. Tras desayunar en el hotel tipo buffet, fuimos a la estación de metro más cercana que está en la Plaza Figueira a comprar el ticket para poder viajar todo el día por Lisboa. En el 2010 nos costó 3,70€ el billete para el día y 0,50€ por la tarjeta que es recargable... pero vaya que si lo usamos!

Y desde la Plaza de Figueira cogimos el tranvía 15 que nos llevará hasta la zona de Belém. Es un tranvía moderno y la cabecera está allí. Se pasa por la Plaza del Comercio, del Municipio, por unas grandes avenidas y se ve el puente 25 de Abril que cruza el Tajo y es muy chulo. Se pasa por Cais do Sodré que también tiene cercanías y ferrys.

Belem es un barrio ligado con la historia de Portugal, de sus playas salieron las naves de Vasco de Gama y a ellas volvieron. Las casas son más bajitas y parecen más de un pueblo de pescadores.

Bajamos en la parada del Monasterio de los Jerónimos, justo al lado está la famosa "Antigua pastelaria de Belem" conocida por sus pasteles de nata.


Es increíble la fachada del Monasterio de los Jerónimos! Este Monasterio es Patrimonio de la Humanidad. Lo mandó construir Manuel I en el emplazamiento de la capilla de la Virgen de Belén a la que acudían los marineros. Es un monumento grandioso por sus dimensiones (300 m de fachada), la duración de su construcción (150 años) y su coste (70 kg de oro). El Monasterio se confió a los monjes de San Jerónimo, con la misión de que rezarán por el rey y los navegantes.

Fue de los pocos edificios que se salvaron milagrosamente del terremoto, gracias a la ingeniosa estructura de las bóvedas, el edificio aguantó pero las estatuas se desmoronaron de los nichos y columnas.

Entramos primero a ver la Iglesia, que tiene un pórtico de entrada precioso. Según entras, están a los lados las tumbas de Vasco de Gama y de Luis de Camóes. Las columnas y el techo son preciosos y eso que sólo están elaborados en piedra!





En un lateral hay unas puertecitas, que luego nos enteramos que comunican con otras del claustro y que servían de confesionario, muy curioso! En los laterales del altar, hay varias tumbas reales que se distinguen por los elefantes que las soportan.

Y encantados con la Iglesia, salimos fuera. Justo a la derecha según sales, sacamos el ticket para ver el Monasterio. Cogimos un ticket que combinaba el Monasterio con la Torre de Belém por 8€.

El claustro es realmente increíble! Tan bonito que a penas sabes a dónde mirar... y muy blanco, lo debían de haber restaurado hacía poco porque parecía nuevo. El Claustro fue realizado por tres arquitectos distintos, pero lo cierto es que son tres estilos que se conjugan y solapan perfectamente. Sobretodo sobresale la famosa soga manuelina.







Al lado de la Sacristía, está la Sala Capitular que no dice nada y es bastante fea, con el sepulcro de un historiador en el centro. Cerca de allí, se halla un sencillo monumento conmemorativo con las cenizas del famoso escritor Pessoa.

Una parte comunica con el Coro Alto de la iglesia, que cuenta con una sillería sencilla y un Cristo crucificado que atrae mucho a los asiáticos. Lo mejor de ahí, son las vistas de la Iglesia... no nos cansamos de mirar, es preciosa!

Dimos una vuelta por la segunda planta del coro y dimos por finalizada nuestra visita a este bello lugar.

Desde ahí, tras admirar de nuevo la fachada del Monasterio, fuimos a la famosa pastelería a degustar los "pasteis" de nata. Según sales a la izquierda, ahí está. Los pastelitos ricos ricos, aunque más bien de crema que de nata. La pastelería es muy chula, con azulejos blancos y azules. Podéis ir tranquilos porque es enorme!


Y tan contentos, fuimos a la Torre de Belem. Antes vemos el Padráo dos Decobrimentos que está al lado del Tajo, para cruzar hay que pasar por un subterráneo. Este monumento conmemora la época de los descubrimientos portugueses. Al pie del monumento, un mosaico representa una brújula gigantesca que abarca el mapamundi. 


El monumento simula una proa de piedra, llena de personajes históricos a la zaga del importante Enrique el Navegante, hermano del rey portugués, y que fue el verdadero impulsor de las expediciones marítimas de Portugal.

Desde allí, se ve el Puente 25 de Abril que cruza el Tajo y al Cristo Rei, que está en la orilla de enfrente y que es una copia más pequeña de la de Río de Janeiro.

Desde allí, aun queda un tramo para llegar a la Torre de Belém que originalmente se llamaba "Castelo de Saó Vicente". Fue construida en 1519 para defender Lisboa de los ataques de los piratas, más tarde se amplio para la guarnición, luego sirvió de prisión y aduana.


Se accede a la Torre por una pasarela de madera, y está formada por un baluarte hexagonal y una torre cuadrada. Tiene mucha influencia árabe en su decoración, muchos escudos con la Cruz de Cristo (tiene los cuerpos iguales, símbolo que la Iglesia y el Rey tienen el mismo poder) y otros motivos manuelinos como la esfera armilar o las sogas.

Tras ver la Torre, cruzamos al otro lado de la calle por un puente y en la calle paralela es donde pasa el tranvía. Cogimos de nuevo el 15 para el centro. Lo dejamos en la Plaza del Comercio y desde allí fuimos hacia la zona de la Sé para buscar un sitio dónde comer.

CONTINUARA...

Escapada a Lisboa

Corría febrero del 2010, cuando decidimos tomarnos unos días de desconexión total. El destino elegido fue Lisboa, la capital del país vecino. Fuimos en coche desde Valladolid, así que escogimos el hotel Mundial que estaba más o menos céntrico y con el parking incluido!

Lisboa, la ciudad de las Siete Colinas, nos pareció una ciudad amable y de las que son para pasear y saborear lentamente, sin prisas. El terremoto de 1755 hizó mucho daño, pero afortunadamente han sabido restaurar y mantener su esencia en la mayoría de lugares.

Nuestra llegada fue pasada por agua... pero aún así fuimos a la Plaza del Comercio que estaba en obras, donde está la Oficina de Turismo y de allí a la vecina Plaza del Municipio que nos recordó a París.


Desde allí decidimos ir hacia la Catedral o Sé. Entramos primero a la iglesia de Nossa Senhora da Conceicáo Velha que tiene una fachada preciosa pero un interior anodino a causa del terremoto. Fuimos a ver también la Casa dos Biscos que es de estilo gótico, pero está tan restaurada que parece artificial...  Para llegar a la Sé, nos toca subir las cuestecitas de Lisboa. La catedral parece más un castillo por fuera que una iglesia! Es del siglo XII y está sobre la principal mezquita que había en la ciudad. Fue mandada construir por el primer rey luso, aunque por dentro apenas queda nada y está muy restaurada. La pila bautismal está en una capillita cerrada, y es ahí donde dicen que se bautizo San Antonio de Padua que era lisboeta.


Y tras pasear por la Baixa, vamos al Elevador de Santa Justa, que fue diseñado por un discípulo de Effiel, lo que hace que se dé un aire a la famosa torre de París. Se trata de un ascensor de hierro que sube a la zona de Chiado y que antiguamente funcionaba con máquinas de vapor. Arriba se tienen unas buenas vistas a través del enrejado.

Justo al lado está la Iglesia del antiguo Monasterio do Carmo, que está en ruinas, para que quedé constancia del daño que hizo el terremoto y las nuevas generaciones no olviden... es de estilo gótico y ahora es un museo.

El barrio de Chiado es una zona más residencial y sibarita, en 1988 sufrió un incendio y muchas casas se vieron afectadas, pero lo han restaurado con mucho gusto y lo han dejado casi igual. Paseamos por sus calles, con sus bellas casas de azulejos... en dirección a la Plaza de Luis Camoes que limita con el barrio Alto. Cerca de allí, está la cafetería "A brasileira" famosa por la estatua que tiene en la terraza del escritor Pessoa, y la "Cervejería Trinidade" que es muy bonita también.


Y así dijimos adiós a Chiado, bajando de nuevo en el ascensor de Santa Justa... Fuimos a ver la Estación de Rossio, cuya fachada es preciosa, es de 1887 de estilo neomanuelino por lo que parece más antigua.

Y camino de nuestro hotel, pasamos por la Avenida Liberdade que es la más larga de toda Lisboa y donde se encuentra el Teatro Edén con fachada modernista y reconvertido en un centro comercial. Antes de ir al hotel, paramos en el "A ginjinha", parada que recomendamos a todos los que vayan a Lisboa!!! Es un bar enano donde venden el famoso licor de cerezas... buenísimo!

Una manera perfecta de acabar nuestro primer día en Lisboa.... continuará

10 abr 2011

Diario de nuestro viaje al Norte de Francia VI

Viene de las partes , , , y 5ª.

DIA 7:

Qué bien! Desde la radial ya se ven las torres de la Catedral de Reims! Dejamos el coche en el parking que hay al lado de la catedral, es el mejor parking que hemos visto nunca, con mucha luz, nada tétrico como suelen ser...

Cuando salimos del parking, no encontramos la Catedral, cómo podía ser si estaba justo enfrente? Al final, dimos con el lateral de la misma, al que se accede a través de una puerta conservada que da a un patio totalmente moderno.

Lo que más impacta de esta catedral son sus esculturas, son enormes, del tamaño humano... es como si quisieran que se vieran desde todos los sitios. La rodeamos para admirar su impotente fachada principal con sus dos torres, rosetón y tres puertas de acceso.

Qué mala suerte! Justo la parte donde se encuentra el famoso "ángel sonriente" estaban restaurándola, pero bueno, la verdad es que le hacía falta. Y es que Reims se vio muy afectada por los bombardeos de la 1ª Guerra Mundial, y justo cuando estaban restaurando la Catedral con donaciones entre otros de Rockefeller, llegó la 2ª Guerra Mundial...

Esta Catedral gótica también es famosa, porque desde que se bautizó en ella a Clodoveo, ha sido aquí donde se han bautizado todos los Reyes de Francia.



Una vez que entras, lo que más impacta y sobresale de este edificio excepcional, es darse la vuelta hacia la entrada... increíble el rosetón, con las vidrieras laterales, el mini rosetón de abajo y toda la pared cubierta de esculturas como si fuera en parte, similar a la fachada exterior... sin palabras!

El interior, no es demasiado llamativo después de las otras catedrales que hemos visto, quizás porque ha sido muy modificada a lo largo de su historia. Pero aún así, su grandiosidad impacta.















Angel similar al sonriente de la fachada, aunque esta sonrisa no es tan plena como en el otro... lástima, tendremos que volver a verle...

Justo al lado, se encuentra el Palais di Tau que es el palacio arzobispal y que ahora es un museo. Desde allí, fuimos a ver el Crypto portique que son unos restos romanos de lo que parecía un granero, por fuera la verdad es que no decía nada, y al ser más de las 12.30h ya estaba cerrado!

Seguimos con nuestra visita hacia la Porte de Mars, de época romana también, que tampoco es que diga mucho...

Decidimos volver hacia la zona de la Catedral. Pasamos al lado del Ayuntamiento y de varios edificios bonitos. Lo que más nos gustó de Reims es que tiene muchos edificios tipo París. Comimos en un McDonald, donde el menú big mac nos costó 6,20€ (es algo que intentaremos hacer en nuestros viajes para comparar un poco en base a ello el nivel de vida...).

Y ya con energías renovadas, nos fuimos andando hasta la Basílica de Sant Remi. Es patrimonio de la Unesco, y está un tanto lejos de la Catedral, pero merece con creces el paseo... es preciosa! Formaba parte de una abadía benedictina construida en honor del obispo San Remigio que bautizó en la catedral a Clodoveo.

La fachada y parte del interior es románica, las partes más altas ya son de estilo gótico inicial. La verdad es que por fuera, no llama mucho la atención, pero según entras es increíble! Es preciosa, súper serena y transmite mucha espiritualidad.

En el altar, se halla una tumba muy labrada, los restos de San Remi. Encima hay un enorme candelabro con 96 velas, símbolo de los 96 años que vivió el santo.

Tiene unas vidrieras preciosas, es muy sencilla pero eso le da una belleza especial. A la salida hay fotos de cómo se fue ampliando el edificio y de cómo quedó tras los bombardeos de la 1ª Guerra Mundial... demasiado bien está para cómo la dejaron!



Y de camino al coche. De nuevo en marcha, dejamos atrás Reims para poner rumbo ya hacia Charleroi. Todo el tramo es autopista, se notaba que cerca de la frontera con Bélgica ya había algo más de tráfico.

Fuimos directos al Etap que había. Todo es autovía, pero para llegar al hotel vaya lío... está todo lleno de rotondas y la señalización del aeropuerto, es de risa, casi ni se veía! Pero bueno, al final llegamos al Etap que era más pijo y para nuestra alegría, si tenían habitación.

Dejamos las cosas en la habitación y fuimos a dar una vuelta por Charleroi y cenar... pero vaya triste y gris que es esa ciudad! Es bastante fea, pero lo peor es que no tiene nada de vida ni color. Por suerte, vimos un supermercado donde poder comprar algo para cenar, pues no se veía nada más, y para el hotel.

Y a descansar... era nuestra última noche lejos de casita....


DIA 8:

Tras recoger todo y dejar atrás el Etap, decidimos para aprovechar el día antes de coger el avión, visitar Dinant que es otra ciudad belga y que por las fotos de un folleto parecía bonita.

Todo el tramo fue por autovía, pero vaya día gris! Las zonas que vimos rurales eran muy chulas, sobre todo las casitas que eran súper cucas. Llegamos pronto. Dinant es muy bonita, el río divide el pueblo en dos, si bien por lo que entendimos, antiguamente cada orilla debía ser un pueblo distinto. Justo debajo de la roca, está la iglesia que es muy alta, y en lo alto de la roca, la ciudadela o fortaleza.

Primero fuimos a ver la iglesia que es una Colegiata. Antes hubo una iglesia románica, pero un desprendimiento la destruyó. Después el paso de Carlos el Temerario también supuso destrozos en las bóvedas, pero después la arreglaron. Lo que más destaca del exterior es el campanario en forma de bulbo, y por dentro sus vidrieras que son de las más altas de Europa.

Dimos una vueltecilla por sus calles, y decidimos subir a la Ciudadela para ello pagamos 6,80€ cada uno y subimos en teleférico (qué miedo!). Para nuestra sorpresa, para verla tenemos que ir con guía, así que nos toca esperar hasta que empiece la visita. El guía es un señor mayor y lo explica en francés y flamenco, así que no nos enteramos de casi nada, pero bueno.

Gracias a esta Ciudadela, la ciudad ha combatido contra enemigos, si bien se ha visto destruida y conquistada en varias ocasiones. Bajamos un poco antes de que acabará la visita, y es que si no, no nos daba tiempo a comer antes de irnos a coger el avión.


Comimos en un kebap, y tras la comida de nuevo al coche hacia el aeropuerto. Dejamos el coche en la zona del parking para coches de alquiler y directos para adentro! Como era pronto para facturar nos tomamos algo antes.

A la hora de facturar nos pasábamos de peso y por cada kilo de más nos pedían 15€, así que lo sacamos a una bolsa y listo. El mundo desde luego es un pañuelo, pues allí María se encontró con una chica de su trabajo... cosas de la vida!

A la hora de embarcar, a María la cachearon, la escanearon los pies, se tuvo que quitar hasta las zapatillas... la psicosis actual de la seguridad! Pero bueno, el viaje fue bien y llegamos al aeropuerto de Villanubla sin problemas, por fin en casa!!!

9 abr 2011

Diario de nuestro viaje al Norte de Francia V

Viene de las partes , , y .

DIA 6:

Nos levantamos no muy descansados, pero tras los nervios de la noche anterior era un poco normal. Tras una ducha reparadora, desayunamos y en marcha para ver Troyes. Dejamos todo en el coche, y lo dejamos en el parking del Etap que parecía estar cerca del centro.

Troyes es una ciudad muy tranquila, parece que esté ideada para pasear relajadamente. Conserva varias calles con casas de tipo medieval con entramado de madera, sobre todo por el centro, aunque lo cierto es que esperábamos que hubiera más.

Fuimos hacia la Catedral que está un poco alejada. La zona cercana, tiene casitas preciosas, pero por las pintas no debía ser buena zona para los negocios, pues estaban todos cerrados. La fachada de la catedral es un poco extraña, es como si no estuviese acabada del todo. Desde que vimos Amiens, nos hemos vuelto más exigentes... Aunque cuando entras, es como entrar en otro mundo... vaya espectáculo de luz y color con sus increíbles vidrieras. Es preciosa a pesar de que por fuera no lo pareciera!




















Fuimos dando una vuelta alrededor la catedral. Cerquita de allí, había una iglesia tipo a las alemanas, el tejado es igual al de la catedral de Bolzano (Italia).

Camino del centro, vimos el Museo de la Farmacia, que conserva en su interior una farmacia antigua, pero no lo vimos por dentro. Cerca del Ayuntamiento, nos compramos un quiche lorraine que nos comimos sentados en un banco de la plaza viendo el ir y venir de la gente... qué paz al lado de las grandes ciudades!

Cerca de ahí, está la Iglesia de St. Urbain, construida por el Papá Urbano IV que nació en Troyes. La levantó justo donde estaba la zapatería de su padre. Es también de estilo gótico y tiene unas vidrieras bastante bonitas. Lo que nos resultó curioso, es la historia de este Papá, llegó al Pontificado con 71 años y se murió a los 74.


Fuimos en busca de la Ruelle des chats ("el callejón de los gatos"), que según la guía que llevábamos era como volver a la Edad Media... la verdad es que es bonita, pero no es un callejón enano como esperábamos.

Llegamos justo a tiempo para ver brevemente la iglesia de Ste. Madeleine, estaban ya medio cerrando. Lo más bonito es que tiene un coro como cerrado por una reja de piedra súper bonita.

Pasamos justo al lado del restaurante "La Miguardise" que sale en la guía Michelín. Como ya era la hora de comer y no quedaba ni un alma por las calles, buscamos un sitio más económico para comer. Había dos locales vascos, qué gracia.

Fuimos a comer a un restaurante donde nos pedimos el menú: de primero una ensalada (aunque ninguno de los dos pensamos que sería una ensalada), de segundo andovillettes y de postre, tarta de manzana. Las "andovillettes" son unas salchichas típicas de la ciudad, que están rellenas de tripas, la verdad es que no nos gustaron mucho, tenían un olor y un sabor muy fuerte para nuestro gusto. Lo que nos sorprendió en muchos sitios, es el frío que hacía en los restaurantes, normal que mucha gente comiese con el abrigo puesto.


Antes de ir a por el coche, fuimos a ver la iglesia de St. Pantaleón, que tiene todas las esculturas en piedra. Justo enfrente está el Hotel de Vauluisant, que es un palacete renacentista que da un tanto miedo y que ahora es un museo

Cogimos el coche para ir a visitar otra de las cosas por las que es famosa Troyes: sus almacenes de ropa y menaje outlet. Había varios, nosotros fuimos a los de St. Julien les Villes que están camino de Dijón. Había tiendas de diversas marcas, dimos una vuelta por ellas y al final si que compramos algo, aunque no todas las cosas eran tan baratas para ser de outlet.

Y tras nuestras compras, pusimos rumbo a Reims. Es todo el rato por autopista, así que no tardamos mucho. Eso sí, no vimos ni una sola vid... de dónde sacan entonces para hacer el famoso champagne?

Fuimos directos a un Etap donde tenían sitio, menos mal! Dejamos nuestras cosas en la habitación y bajamos a comer algo en un Quick, está como en una zona comercial pero totalmente pensada para ir en coche!

Y para la habitación a descansar... al día siguiente nos esperaba Reims!!!

CONTINUARÁ....

1 abr 2011

Diario de nuestro viaje al Norte de Francia IV

Tras mucho tiempo, retomamos las cositas que dejamos a medias... en este caso, continuamos con el viaje que realizamos al Norte de Francia y del que ya hemos contado varios capítulos (, y ).

DIA 5:

Tras desayunar ya estábamos listos para ponernos en ruta hacia el Moint St. Michel, uno de los lugares más turísticos de Francia. Se trata de un monte en el que se levantó una abadía benedictina en honor del arcángel San Miguel, quien se apareció al obispo de Auranches (Aubert) y le encomendó su construcción. De hecho en Auranches se conserva en una iglesia el cráneo de Aubert, que tiene un agujero que hizó el dedo del arcángel.

Según nos íbamos acercando, ya veíamos la silueta majestuosa del monte... impresionante! Qué tendrían que sentir los peregrinos medievales que allí acudían?

En parte, según lo ves, te sientes un poco así... Además te imaginas cuanta cultura tenía que haber allí... impresiona.

Se halla rodeado por arenas, tipo marismas, y según esté la marea puede quedar más o menos cubierta. De hecho, para acceder al Monte hay un puente que lo une con la tierra.

Dejamos el coche en el parking, y daba un poco de cosa porque había un cartel que ponía que para ese día no había previsión de que se inundase... menos mal! Y directos a visitarlo.

Es increíble lo que han hecho allí a lo largo de los siglos. Algo que empezó siendo una iglesia, pasó a monasterio benedictino siendo referente cultural de la época, luego fue cuartel militar durante la Guerra de los Cien Años (fue de los pocos sitios de Francia no conquistados), después guerra y ahora de nuevo es monasterio y centro turístico.

Según entras, está la Oficina de Turismo y luego la Rue Central que está plagada de tiendas de souvenirs y comida. Aún no había muchos turistas cuando llegamos, mejor. Así que fuimos hacia arriba, hacia la Abadía para verla por dentro... qué de escaleritas!

Cuando estábamos sacando las entradas y cogiendo las audioguías, empezó a llover de lo lindo, así que nos sentamos tranquilamente a escuchar la historia del Monte y sus peripecias históricas. Cuando llovía un poco menos, empezamos nuestra visita.

Subimos por la Gran Escalinata camino de la terraza oeste. Desde ahí se ven islotes y toda la zona de las marismas, increíble. Justo a sus espaldas, se encuentra la Iglesia que fue gravemente dañada, de hecho la fachada no es la original y ha perdido sus dos torres. Lo que si que se percibe en su interior es como cierto halo de espiritualidad... o al menos así lo sentimos nosotros.

De ahí se pasa a "la Merveille", una obra maestra del gótico, es un monasterio de tres plantas. De hecho, los tres niveles de la abadía reflejan la jerarquía monástica:

- los frailes vivían en el nivel más alto, en un mundo cerrado entre la iglesia, el claustro y el refectorio.

- en el nivel medio, el abad recibía a sus nobles invitados.

- en el nivel inferior, era donde eran recibidos los soldados y los peregrinos.

Al primer sitio que accedimos, fue el Claustro que es una preciosidad, sobre todo por el lateral abierto a la costa. Está comunicado con el sencillo Refectorio que eran donde comían en completo silencio, según la Regla de San Benito.

Bajamos al segundo nivel, donde vimos la Sala de Caballeros que era donde comían los nobles visitantes. Hay una sala con unas columnas enormes, no tenía en si ningún uso, sino que servía para sustentar el peso de la iglesia de arriba. Y ya abajo del todo es donde están los jardínes.

Hay muchas más estancias y recovecos pero no los dejaban ver. Al final de la visita, vemos los imperfectos que supusó el ser una cárcel... demasiado bien está para como estaba!

Antes de dejar el Moint St Michel, nos compramos unos bocadillos como tentempié. Al final no subió del todo la marea, pero a esa hora había más sol y era todo mucho más bonito aún.

Alberto se empeñó en que como estábamos cerca, fueramos a ver Sant Malo, así que para allá fuimos. Esta zona es la Bretaña, las casas son de piedra y el tejado de pizarra, muy bonitas.

Sant Malo durante la Primera Guerra Mundial, se vió muy afectada por lo que ha tenido que ser reconstruido casi entero. Era un puerto para piratas. Fuimos a la zona de intramuros, que es el casco antiguo y está todo rodeado por la muralla. Dejamos el coche aparcado en el parking de al lado del puerto, y para adentro.

Como ya era casi la una del mediodía, vimos un sitio que nos pareció cuco y nos metimos a comer. Se llamaba "Coulier Safran" y es un sitio súper acogedor, casi como el comedor de tu casa. El señor era súper majete y nos explicó la comida. Nos pedimos un vaso de sidra con un trozo de tarta salada con ensalada, buenísimo! De postre nos pedimos una tarta de chocolate y un crepé de chocolate... muy buena elección.

Desde ahí dimos una vuelta por el centro, es chulo, todas las casas son iguales. Entramos en una tienda de postales muy bonitas, donde compramos un par de cosillas y ya para el coche.

Teníamos una buena tirada... desde Sant Malo hasta Troyes! Y fue una verdadera pesadilla. Primero llevó María el coche, eran nacionales por lo que tardamos un montón en hacer unos cuantos kilómetros. Cuando ya estaba oscureciendo, cogió Alberto el coche, ya empezábamos a estar cansados... Aunque lo peor fue cruzar París... una pesadilla! Como ya se nos había hecho tarde, decidimos parar en París a hacer noche, pero tras preguntar en varios sitios... no había sitio en ningún lado! Y lo peor era que no sabíamos ni dónde estábamos! Nos veíamos durmiendo en el coche... Pero cuando ya estábamos al borde de la desesperación, vimos una señal para Troyes, así que para allá nos fuimos...

Vaya viaje, con niebla, casi sin gasolina... cuando por fin entramos en nuestra habitación del Etap, respiramos por fin tranquilos... vaya pesadilla para olvidar!!!

CONTINUARÁ...