1 oct. 2008

La Maragatería

Hoy nos gustaría hablar de una zona de España que quizás no sea excesivamente conocida, pero que tiene mucho encanto y que en los días de invierno que se avecinan, recomendamos para pasar un fin de semana, disfrutando de sus pueblos, paisajes, tradiciones y sobre todo, su rica y contundente gastronomía.
Desde Valladolid no pilla demasiado lejos como para pasar allí el día y volver por la tarde. Nosotros hemos estado en varias ocasiones, y creemos que iremos más veces pues es muy agradable pasar allí el día.
La zona de la Maragatería, se encuentra en León. La Maragateria es una comarca de caminos abiertos y de gentes sencillas, que recibe este nombre desde que sus habitantes dedicados a la arrieria, en torno y a partir del siglo XVI, son denominados maragatos, por tanto son sus habitantes los que dan el nombre a su tierra, siendo su denominación original la de Somoza. Desde el punto de vista etimológico la denominación maragato parece tener su procedencia de mericator o mercator nacida del oficio de mercaderes que tanto desarrollaron los maragatos

Su capital es Astorga, que aunque como ciudad, no esta integrada exactamente en la Maragateria, su sentir maragato queda patente en los "maragatos del reloj del ayuntamiento" que a diario marcan las horas, y en la figura de Pedro Mato maragato simbólico que se levanta del ábside de la catedral.

Nuestra visita comienza siempre por esta bella ciudad, que ya fue habitada desde época romana (tienen bastantes restos que se pueden visitar de esa época)

Quizás lo que más llama la atención de Astorga en los visitantes sea el Palacio Episcopal obra de Gaudí. Es un bello edificio, orientado de Sureste a Noroeste, y apoya el lateral Nordeste sobre la antigua muralla. Su volumetría es cúbica, con cuatro torres cilíndricas y dos salientes fundamentales. Su cromatismo grisáceo, de piedra granítica de Montearenas le hace destacar sobre la rosácea catedral. El interior sigue las pausas volumétricas del exterior. Destaca la habilidad que tuvo para dotar a los diferentes pisos de gran luminosidad. Cada planta está ambientada según su función: los sótanos no tienen mayor decoración que la bicromía entre la piedra y el ladrillo de las bóvedas. Los pisos superiores emplean tanto el enfoscado blanco como el sillar granítico.


Cerca del Palacio Episcopal, se encuentra la Catedral de Santa María. Fue iniciada su construcción en 1444, año en que se empezaron las obras de remodelación de la antigua catedral románica. Contrastan los distintos estilos en ella utilizados, desde el rómanico hasta el bárroco. Su interior es interesante de visitar y del exterior lo que más choca es los colores diferentes usados entre las distintas torres.

La Plaza Mayor de planta cuadrangular, está asentada sobre lo que pudo ser el foro romano. Es irregular en las alturas de los soportales pero que conserva algunos edificios del momento de su construcción. Merece la pena entrar en la botica que todavía hoy mantiene los estantes y frascos de las farmacias de principios de siglo.

El Ayuntamiento está en la Plaza Mayor, está presidido por el tradicional reloj, del siglo XVIII. La fachada fue construida en 1675 según la fecha que nos indica la clave de la puerta de acceso, con el mismo esquema constructivo de las casas consistoriales de época barroca levantadas en muchas ciudades de la geografía española. Diseñado siguiendo una tipología herreriana semejante a la fachada catedralicia, y con sendos chapiteles sobre las torres de clara ascendencia flamenca.

En Astorga también, se pueden visitar las ruinas romanas que hay. así como otras iglesias. Nosotros siempre que hemos ido, hemos pasado la mañana visitando Astorga y sobre la hora de comer, nos hemos ido ya a Castrillo de los Polvazares a degustar el famoso cocido maragato.
Este pueblo está situado a 6 Km. de Astorga. Parece ser que el nombre "Castrillo" deriva de dos castros entre los cuales se desarrolló la vida de este pueblo, el Castro de San Martino del que no queda nada, y el de Teso de la Mesa.

En este pueblo, se puede disfrutar del mejor ejemplo de la arquitectura maragata que nos situa en un pasado lejano semejante a tantos nucleos urbanos de la Edad Media. Declarado conjunto histórico en 1980, conserva el encanto de sus calles empedradas que facilitaban el trasiago de arrieros, y de sus casas solariegas. Pasear por sus tranquilas calles y ver su sencilla iglesia, es una buena forma de bajar el suculento Cocido Maragato que es una de las principales causas de visitar esta localidad.

El Cocido Maragato, se compone de nueve carnes diferentes, garbanzos, verdura, sopa y postre a base de natillas con bizcocho o mantecadas. Su principal peculiaridad la constituye la forma de comerlo, empezando por las carnes para terminar por las sopas y los postres.

Hay numerosos restaurantes donde poder degustarlo, si bien siempre conviene reservar por teléfono previamente. Un dato importante, siempre se servirá en base a los comensales que vayan, no de la capacidad de comer de los mismos... por lo que si alguien es capaz de acabarlo, por favor, que nos diga cómo!

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