16 mar. 2010

Diario de nuestro Viaje al Norte de Francia III

Viene de la Parte y .

DIA 4:

Tras desayunar tan ricamente en nuestra habitación, nos ponemos en marcha para ver Rouen. Vaya! Estaba lloviendo... pero bueno, al mal tiempo buena cara.

Dimos unas cuantas vueltas en busca de donde dejar el coche, al final lo dejamos en un parking y con paraguas en mano, a visitar la ciudad... aunque uno de los paraguas que llevábamos se nos rompió ya del todo...
Rouen está dividida por la mitad por el Sena, si bien lo bueno es que todo el casco histórico está en el mismo lado. Durante la Segunda Guerra Mundial, se vió muy afectada, lo que se percibe claramente en sus edificios.

Empezamos nuestra visita desde la Catedral. Para llegar hasta ella, caminamos por calles con casas de aire medieval con sus entramados de madera, preciosas! Pasamos por el llamado "Patio de los Libreros" que está pegado a la Catedral y que tiene un puerta bellamente labrada.

Y así paseando por rue St. Romain, llegamos a la célebremente conocida catedral por las diversas pinturas realizadas por Monet.La fachada es bastante curiosa, está flanqueada por dos torres. Una de estilo románico y la otra llamada "Tour du Beurre" (mantequilla), que se cree que es de ese color porque fue pagada con el dinero que daban los fieles por el privilegio de poder comer mantequilla en Cuaresma. Si bien la torre que más impacta es la torre del Crucero, que tiene una elevadísima torre de hierro fundido.

El interior no tiene obras demasiado relevantes, si bien las columnas son bastante increíbles con su grosor y está como hecha en tres alturas, suponemos que para poder llevar mejor tanto peso de las torres... Es bonita, pero no tiene la misma armonía que la de Amiens ni mucho menos. Lo que resulta curiosa es la Escalera de la Librería en estilo gótico flamígero.
Desde allí, paseamos por diversas calles con bonitas casas medievales. Está genial que casi todo es peatonal!

La siguiente parada era la iglesia de St. Maclou de estilo gótico flamígero. Es una pena que estuviera tan sucia y poco cuidada, además estaba cerrada. Eso sí, el marco donde se halla es inmejorable con la placita tan cuidada y con sus preciosas casas.

Cerca de allí, en la rue Martainville, está el Aitre St. Maclou que es un patio decorado con motivos un tanto lúgubres, pero es que era un cementario creado especialmente en los tiempos de la peste. Una experiencia un tanto extraña...

Y caminando, llegamos hasta el Ayuntamiento, si bien antes paseamos por unas preciosas callecitas. Justo al lado del Ayuntamiento, está la Iglesia de St. Oven que también es gótico flamígera. Es una pena que estuviera tan estropeada, si bien la estaban restaurando y de hecho estaba cerrada.

Seguimos con nuestro paseo, y así llegamos al Palais de Justice que es un edificio civil increíble del gótico flamígero, si bien se notaban bastante los daños de la guerra, lo que es una pena porque es una pasada!

Decidimos parar nuestra visita para comer. Por la mañana habíamos visto en rue St. Romain un restaurante que nos pareció muy cuco, así que para allá fuimos. Se llama "Le Saint Romain", es un local acogedor y parecían súper pendientes de todo. Nos pedimos un menú compuesto de un aperitivo sin alcohol (parecía como de lima), un vaso de sidra, una galette con pato y queso acompañada de ensalada y de postre un crepé con puré de manzana y caramelo... todo buenísimo!


Y de nuevo en marcha. Fuimos a ver la Gros-Horloge que es un reloj precioso y que aún funciona a pesar de su antigüedad. Muy cerquita está la Place du Vieux- Marché, donde Juana de Arco fue quemada. En esta plaza han hecho una iglesia moderna pero con muy buen gusto. Entramos a verla y vaya vidrieras más bonitas.
Y así, antes de decir adiós a esta preciosa ciudad, entramos por curiosidad en un C&A, vaya diferencia de precios! Ahí las cosas eran mucho más baratas que en sus tiendas de España.

Y tan contentos, nos vamos al coche con rumbo hacia el Moint St. Michel!!! En el viaje, nos llovió a ratos, pero era todo autovía, así que bien.
Decidimos hacer una parada en Caen, para echarle un vistazo y sobre todo estirar un poco las piernas. Esta ciudad si que fue muy tocada durante la Segunda Guerra Mundial, más del 70% de la ciudad quedó destruida por lo que es de elogiar la reconstrucción que han hecho.

Aparcamos al lado del Castillo que hoy acoge un museo. Subimos a echar un vistazo, que de iglesias tiene la ciudad!

Desde allí, fuimos paseando hasta la Catedral de St. Pierre que es de estilo normando, mucho más mazacote y compacta por fuera que las otras que habíamos visto.



Paseando por sus calles, llegamos hasta el actual Ayuntamiento que está justo al lado de la "Abbaye aux Hommes" que es una abadía benedictina de la que apenas queda nada. Curioseando, llegamos a dar con la puerta de su iglesia, St. Etienne. Es de estilo normando, muy austera, pero llena de sencillez y buen gusto. Ahí estaba la tumba de Guillermo el Conquistador.

Y de camino hacia el coche, aprovechamos para comprarnos una bagette para hacernos unos bocatas para cenar. Y de nuevo en ruta hacia nuestro destino, Auranches. Está muy cerca de St. Michel y ahí es donde teníamos la reserva en un Fórmula 1. Desde lejos ya se veía la silueta del Monte, qué ilusión!!!

Estábamos cansados, además el hecho de que la gente se recoja tan pronto en casa hace que parezca aún mucho más tarde. Así que tras cenar, a dormir que al día siguiente nos esperaba el idílico Moint Saint Michel!!!

CONTINUARÁ...

3 comentarios:

Javier Adán dijo...

Un relato muy interesante.Preciosas fotos

Elisa dijo...

Hola!
Descubro tu blog desde el de Héctor y Yolanda. Es muy hermoso, fabulosa esta visita a Francia, de la que solo conozco Paris.
Prometo pasar a menudo
Saludos desde Argentina
Elisa

Anónimo dijo...

lo que yo queria, gracias