15 mar. 2010

Diario de nuestro viaje al Norte de Francia II


Viene de la Parte 1ª.

DIA 3:

Ese día tras una ducha para espabilarnos, bajamos a desayunar al buffet del hotel. Vaya desayuno nos metimos para el cuerpo! Y listos... dejamos el hotel, camino de la Estación Central para buscar el coche de alquiler que ya habíamos reservado desde España. Vaya lío! Pero tras unas vueltas, dimos con Europcar. El del mostrador era bastante majo, y nos explicó en español todo, hasta cómo coger la carretera en dirección Lille. Allá íbamos!!!


El coche estaba fenomenal y más o menos logramos hacer todo tal y como nos lo había explicado el de la agencia, así logramos salir de Bruselas sin muchos problemas... la France nos esperaba!!!

Nuestro primer destino era Amiens, no se tarda mucho en llegar y además todo el tiempo es autovía. Nos hacía tanta ilusión ver su Catedral... sobre todo a María.

Las casas de la entrada son bajitas y de piedra o ladrillo, muy cucas. Lo primero, buscar donde dejar el coche. Dimos unas cuantas vueltas, pero al final optamos por dejarlo en una zona de hora con el ticket para evitar líos.

Lo dejamos muy cerca del Ayuntamiento, así que nos acercamos a verlo. Es muy curiosa esa zona, convive lo antiguo con lo moderno y había un montón de gente en las terrazas tomando el sol...

De camino a la Catedral, vimos el Reloj del Milenio que es como de hierro forjado, bastante chulo.












Vaya pasada! Según ves la Catedral, te impresiona... vaya belleza, armonía, elegancia... no hay palabras para describirla! Creemos que es una obra maestra con mayúsculas! Para ser la segunda catedral más grande de Francia y la altura que tiene, no parece tan enorme... Vaya control de las dimensiones y vaya elegancia en la decoración y las formas. Además la estaban restaurando, lo que hace que las partes ya restauradas brillen con todo su esplendor.


Las esculturas son muy expresivas y es increíble la elaboración y el detalle en toda la fachada.















Pero cuando piensas que ya te has sorprendido del todo, te das cuentas que no... El interior es la sublemación del gótico!

Sus columnas se elevan a lo alto, totalmente bañadas en la luz de sus enormes ventanales y sus increíbles vidrieras. Con tanta belleza, el corazón se embarga y sientes ganas hasta de llorar


Lo que sorprende es el laberinto que hay en el suelo. Antiguamente, los peregrinos lo recorrían de rodillas, lo que equivalía a las indulgencias de hacer el Camino de Santiago. Aunque su significado no es tan claro, y se ha especulado mucho sobre él.

Las capillas de los laterales no son gran cosa, pero la sillería del coro es otra joya maestra! En ella hay labradas más de 4.000 figuras en madera. Y en las paredes que la rodean, el relieve narra la vida de San Fermín (primer obispo de Amiens).

En el deambulatorio, se encuentra la figura del Ángel llorando que fue muy famosa durante la Primera Guerra Mundial. Y en un lateral, se encuentra la cabeza de San Juan Bautista, patrón de la ciudad.


Y con el corazón sobrecogido de tanta belleza, rodeamos la catedral por fuera, apreciando todos los nervios, arcobotantes y demás ingenierías diseñadas por los maestros-constructores. Por mucho que digan, de verdad estamos ahora más avanzados? Nosotros no lo tenemos tan claro, porque donde estén estos edificios, que se quiten los modernos.










Desde la Catedral, vimos el barrio de St Leu, que es una zona muy pintoresca y llena de encanto con sus casas antiguas llenas de flores y al lado de canales, la mini Venecia cómo la llaman.

Miramos un sitio donde comer, pero no nos gustó mucho ninguno. Decidimos volver mejor hacia el centro y finalmente optamos por comer en "Mezzo di Pasta", donde nos pedimos dos cubos de pasta que no estaba demasiado mala.

Fuimos a buscar el coche, para ir a ver las Hortillonnages que son unas huertas que nos llamaron la atención por lo que decía la guía, pero no se veía nada... por lo visto, o coges una barquita o nada.

Así que antes que dejar Amiens, paramos a comprar algo para cenar y desayunar, y tan contentos para Rouen.

Íbamos a dormir en un Etap, que no está en la misma ciudad de Rouen, sino en un pueblo de cerca. Así que nada, dejamos las cosas en el hotel, y como aún era pronto nos fuimos a Rouen a dar una vuelta.

Según llegamos, dejamos el coche cerca de una iglesia muy bonita y en el lateral de la Catedral. Es muy bonita esta ciudad! Hay un montón de casas antiguas con el entramado de madera, muy cucas.

Paseamos un rato por el centro, sin rumbo fijo. Hay varias iglesias muy chulas, la Catedral es un poco rara pero bonita. Lo que más nos gustó de Rouen, es que tiene un montón de rincones con mucho encanto y bastante vida para ser Francia.

Y corriendo al coche que se pusó a llover... directos al hotel, a relajarnos, cenar y descansar. Qué precioso es todo lo que habíamos visto ese día... y al día siguiente, más!


CONTINUARÁ...

1 comentario:

Bellotita dijo...

Hola!!! bonita entrada!! ojalá en breve pueda hacer un viaje por esa zona! saludos