31 mar. 2008

El Camino Inca

Cuando miro atrás o pienso cuando pusé mis fuerzas y mente al límite, siempre aparece la experiencia vivida en el Camino Inca. Fue quizás una de las experiencias más duras en cuanto a esfuerzo físico y donde más pusé freno a mis limitaciones, pero desde que llegué a Machu Pichu por mis propios pies, descubrí que mereció enormemente la pena.

Nosotros llevábamos ya contratado la excursión a Machu Pichu desde España, lo cual resultó más que acertado porque para poder hacerlo se requería permiso que tardaba al menos 24h en llegar.

El día empezó mal casi desde el principio. El de la agencia nos vinó a recoger antes de que amaneciese a nuestro hostal en Cuzco, y desde allí, nos llevó en su coche hasta el tren que nos llevaría de Urumbaba hasta el km 104 para empezar desde ese punto el Camino del Inca.

El trayecto en coche fue toda una experiencia, el de la agencia no paraba de hablar cuando nosotros queríamos descansar un poco más, y conducía fatal por unas carreteras llenas de curvas... Alberto al ir de copiloto lo pasó fatal y nos vió más de una vez, estrellados contra algo...

En el tren, nos dieron un desayuno, pero al hacer frío, debí sufrir un corte de digestión... así que me tocó recorrer todo el Camino con el estómago mal y con una sensación de mareo continua... a lo que se añadía mi vértigo habitual... Y para colmo, todo el Camino está prácticamente lleno de escaleras al lado de precipios...

Fue así como descubrí que el cuerpo es mucho más resistente de lo que pensamos, porque a pesar de todo aguanté. Aunque también es cierto que según iba caminando pensaba "tendré que llegar por mi propio pie, porque aquí por mucho que me ponga mal, no llega un médico ni de broma y como para sacarme!", por lo que tuvé que aguantar y descubrir para mi sorpresa que llegué sin ayuda de nadie por mi misma.

Eso sí, el camino mereció la pena, por las ruinas, por las vistas tan increíbles según avanzabas y por las explicaciones de nuestro guía. Pero lo mejor y lo que recompensó todo, fue llegar al Inti Punku y ver desde allí, como surgida de la nada y con su halo de misterio natural, la ciudad sagrada de los Incas: Machu Pichu... Increíble y espectacular.

Cuando pienso que estuvé allí, me parece mentira... es como si fuera un sueño. Pero sobre todo, pensar en Machu Pichu, supone recordar la vivencia del Camino Inca y la capacidad del ser humano por superarse...

No hay nada imposible, sólo hay que proponérselo y luchar por ello.

María

15 mar. 2008

II Diario de nuestro Viaje a México, Jun 07

Viene del post: http://viajandoporlibre.blogspot.com/2008/03/viaje-mxico-jun-07.html


DIA 4:

Para variar nos despertamos antes de la hora prevista, pero con ese calor era inevitable. Tras recoger nuestras cosas y dejarlas en consigna, decidimos irnos a desayunar fuera del hostal. De camino al Zócalo, paramos en "The italian coffe" a desayunar, lo que fue un gran acierto porque los cafés y los bollos estaban muy ricos.

De ahí, nos fuimos a la Oficina de Turismo para apuntarnos a la visita guiada que hacen por el centro de Mérida gratuita. Como aún quedaba un rato, aprovechamos para dar una vuelta por la plaza y lo que nos sorprendió fue ver tanta policía, normal que sea la 2º ciudad más segura de México!

A la hora fuimos al punto de encuentro, eramos muy pocos. El guía nos llevó dentro del Palacio Municipal, lo que fue mucho mejor porque hablaba muy bajito. Allí nos contó los orígenes de la ciudad y la historia de los tres Montejo que fueron claves para la historia de Mérida. Yucatán fue lo primero que se independizó, mucho antes que México, por eso la plaza de Mérida se llama de la Independencia y la del DF de la Constitución. También nos explicó que se llama Zócalo, porque estaban cerrados como si fuera un zócalo o rodapie.

Tras una visión general de Mérida, nos subió arriba a ver el cuadro que hay en la Sala de Plenos que es una alegoría de Gonzalo Guerrero, que fue el primer español que se casó con una maya y que se pusó de lado de los mayas y por eso es un héroe.

Desde allí, fuimos al Palacio Montejo, cuya portada a nosotros nos recordó a la del Museo de Escultura de Valladolid. Este edificio ahora es de un banco, pero dejan ver el patio a la gente. En su día la casa era toda la manzana, pero la fueron vendiendo. En medio hay un patio lleno de plantas y con una fuente que antes tenía peces para que se comieran a los mosquitos.

La siguiente y última parada fue el Palacio del Gobernador, donde nuestro guía nos explicó los murales y de paso el cómo se volvieron cristianos al hacer fiestas e invitarles a comer antes de la misa. Y así acabó la visita.


Desde allí, fuimos a ver la Catedral que es la primera que recibió el título de catedral en el país. Por fuera es muy majestuosa, pero por dentro está muy vacía y es que fue saqueada durante la Revolución. Lo más chulo es el Cristo de las Ampollas, que se llama así porque está hecho con un madero de un incendio. Lo que nos resultó curioso es que había mucha gente rezando para la hora que era.
De ahí nos fuimos a ver la Iglesia de Jesús que es de los jesuitas y está muy cerca del restaurante donde cenamos el otro día. Es una iglesia sencilla y por más que intentamos buscar las piedras mayas que decía la guía que había en la fachada, no vemos nada de nada.

Tras dar una vuelta por el mercadillo de artesanía, nos fuimos por la Calle 60 hacia el Paseo de Montejo. La Calle 60 es donde más edificios coloniales hay, y la verdad es que tiene mucho encanto.

Se nota que el Paseo de Montejo no es turístico porque no vimos a nadie. Qué calor hacía! Es una calle importante y con palacetes tipo franceses, pero no había quien aguantase tanto calor! Por lo que al final, nos volvimos para el centro a beber algo. Tras tomar un frapuchino en el "Café de la Habana", refrescarnos y descansar un poco, dimos unas vueltecillas a la manzana y decidimos ir a comer finalmente al Burger King.


Lo que nos dió un poco de mal rollo en el Burger es que tienen bastantes carteles sobre el cómo actuar en caso de terremoto o huracán. Aquí te daban como un vasito con chiles y te podías rellenar las veces que quisieras el refresco sin problemas.

Con el estómago lleno, nos fuimos para el albergue a por nuestras mochilas, ya que teníamos el bus para Campeche a las 16.15h. El señor del albergue nos dijó que era una ciudad muy bonita, a ver qué tal nos iba.

Llegamos pronto, así que nos sentamos un rato en una plaza a ver el devenir de la gente. El bus salió muy puntual, nos pusieron un par de películas. Durante el viaje, se notaba el cambio de paisaje, ya había montañas. Nos llovió, pero al llegar ya no llovía y la temperatura era muy agradable.

Campeche nos dió una primera impresión muy buena, con sus casitas iguales, de tipo colonial y color pastel, mereció la pena ir!

Según salimos de la estación, cogimos un taxi que nos llevó al "The Monkey Hostel" que está justo en la Plaza Mayor. Nuestra habitación era un poco justa, pero por lo que nos costó no se podía pedir más, tenía baño dentro y ventilador, así que genial.

Tras dejar nuestras mochilas, decidimos dar una vuelta por la ciudad. La Plaza Mayor tiene mucho encanto, con la Catedral, el parquecito en el medio y sus casas con soportales y balconadas.

Fuimos a ver la Catedral que no tiene gran cosa, lo curioso es que al lado está el cementerio y en el lateral la biblioteca. Decidimos ir a ver el mar, hasta que llegas pasas por una parte más moderna que nada tiene que ver con el resto de la ciudad, pero es que antes el mar llegaba más adentro.

El Paseo Marítimo lo tienen muy bien y está muy concurrido de parejitas y de gente corriendo. Nos sentamos a ver la puesta del sol, creemos que es una de las más bonitas... Mientras lo contemplábamos, pensábamos que ójala que el sol recuperará energía en los inframundos para volver a nacer al día siguiente, tal como creían los mayas.

Tras disfrutar de la relajación del mar, volvimos hacia el centro. Pasamos al lado del Baluarte de San Carlos que ahora es el Museo de la ciudad, y el antiguo Templo de San José que es de azulejos y actualmente también es un museo.

Antes de cenar, decidimos ir al hostal a refrescarnos y cambiarnos (la gente aquí parece que por la tarde noche se arreglaba bastante), y ya más guapetes, nos fuimos en busca de "La pigna" que es un restaurante que venía en la guía y que nos atrajó por el pulpo. Está justo al otro lado de la ciudad, y nos dejó muy sorprendidos porque es de lujo y muy chic. Nos pedimos pulpo a la gallega (que sólo se parecía en el nombre), María pan de cazón y Alberto steak de camarones, todo delicioso! Y de postre flan napolitiano. Es un restaurante idílico entre la decoración, la música y la comida... casi nos quedamos hasta dormidos! Así que a dormir...


DIA 5:

Tras levantarnos, desayunar en el albergue y curiosear un rato los folletos que tenían, dejamos las mochilas en consigna y nos lanzamos a pasar todo el día por Campeche hasta que el bus nos llevará por la noche a Palenque... a ver si aguantábamos!

Después de que nos dieran un poco de información en la Oficina de Turismo, cogimos un taxi para que nos llevará al Fuerte de San Miguel, que ahora es el Museo de la Cultura Maya, y menos mal que fuimos en taxi porque está bastante apartado del centro y vaya cuestecita que tiene.

El Museo está bastante bien, aunque apenas había nadie, por las pintas, creemos que somos de los turistas que más tiempo le dedicamos! Lo que nos pareció increíble es que se deformaran cráneo y dientes para estar más guapos, aunque lo que no sabíamos es que a la gente que tenía taras la consideraban más cerca de los dioses...

Arriba conservan los cañones con los que Campeche se defendía de los piratas, y es que Campeche es Patrimonio de la Humanidad por conservar sus edificios antiguos y su sistema de defensa como ciudad portuaria.

Como por el Museo no pasaban taxis, nos tocó bajar hasta la calle principal y allí cogimos un bus sin saber muy bien donde nos dejaría, pero la aventura es la aventura. Madre mía, que mal conducen, casi salimos volando con tantos meneos!

Nos bajamos justo enfrente del Baluarte de San Juan, y siguiendo la Muralla llegamos a la Puerta de Tierra que es donde hacen el espectáculo de luz y sonido, y tiene ambientación pirata.

Callejeando dimos con la Iglesia de San Juan de Dios que la verdad, no tiene nada de especial ni de bonita. Lo que más nos gustó de esta ciudad fue callejear por entre sus casas de tono pastel y ver a sus gentes, y de esa forma, vimos por fuera la Iglesia de San Francisquito y el Instituto de Cultura.
Para descansar un rato y hidratarnos, fuimos a un local que se llama "Café Tulum", tenía muy buen gusto y un patio donde nos sentamos a beber un jugo de frutas y una machada de coco (una especie de batido-helado-zumo) que estaban muy ricos.

Tras hacer un poco más de tiempo paseando por sus calles, decidimos ir a comer a "La Casa Vieja" que está en los balcones de la Plaza Mayor, pero estaba llena de gente, así que nos tocó ir a otro lugar. Después de echar un ojo, optamos por un restaurante que también estaba en la Plaza Mayor. Nos pedimos para beber unas cervezas, para compartir camarones fritos con mantequilla (es típico de Campeche el camarón), nachos de pollo y burritos mexicanos, y de postre flan y café, todo muy bueno.

Nos tocó hacer un poco de tiempo en el restaurante porque se pusó a llover, pero como no era plan de quedarnos toda la tarde allí, salimos y aprovechando que estaba justo al lado, visitamos la Casa 6 que es un centro cultural y donde tienen la casa como sería una casa del siglo XIX con su salón, despacho, habitación y cocina, muy chula la casita.










Parecía que ya no llovía tanto, eso si la gente había desaparecido de las calles! Fuimos hacia el Paseo Marítimo, donde descubrimos por casualidad el Centro de Artesanía que visitamos por curiosidad y por resguardarnos un poco de la lluvia. Había un poco de todas las cosas típicas de la zona.

En esa misma zona está el Centro de Convenciones y lo que parecía un Centro Comercial. Se notaba que el tiempo había disuadido a mucha gente, porque no había nadie paseando por el Paseo salvo nosotros. Lo que nos resultó curioso era lo tranquilo que estaba el mar.

Como estaba el tiempo tan revuelto, fuimos a ver el Baluarte de San Carlos que es el Museo de la Ciudad. No estaba mal, aunque hacía un calor insoportable por lo que no estabas a gusto del todo. Sobre todo habla de los piratas que saquearon Campeche y de las medidas de seguridad que se tomaron para defenderse. Arriba conservan aún los cañones.

Y desde allí fuimos en busca de un sitio donde beber algo y descansar un poco. Fuimos a "La parroquia" donde nos tomamos unas negras modelo, que estaban muy buenas. Allí aprovechamos para consultar al camarero cómo llamar a Palenque, pués aún no teníamos reservado allí el albergue y nos daba problemas siempre que llamábamos, pero nos comenta muy amable que puede que haya problemas con la luz y por eso no lo logremos...

Volvimos a la Plaza Mayor para ver si podíamos coger el tranvía que da la vuelta por el centro, pero la chica que no tenía ni pizca de ganas de trabajar, nos comentó que sino había 7 personas que no salían. Así que hicimos tiempo a ver, pero nada, nos quedamos con las ganas.

Para cenar decidimos ir al "Café Tulum" que habíamos estado por la mañana y nos había gustado, fue todo un acierto! Nos sentamos también dentro del patio interior. El camarero (que parecía el dueño) era muy agradable y nos indicó cuales eran los platos estrellas. Alberto optó por un filete de pechuga con queso manchego y salsa de chicote, y María por unos alambres de pollo con pimiento, bacón y queso para hacer fajitas... todo buenísimo! Encima de ponernos las botas, el camarero se pusó a hablar con nosotros. Nos comentó que no íban muchos españoles por esa zona y que era una pena, porque las ruinas de Edzna y Calakmul son impresionantes. Qué mala suerte, ójala hubiéramos tenido más tiempo para visitarlas! También nos comentó su viaje por Chiapas. Para terminar la cena nos pedimos un café y un frapuccino, mientras oíamos música en vivo... totalmente recomendable este lugar!

Y con la tripa llena, decidimos dar un paseo por el Malecón, desde donde se veía a lo lejos una tormenta... Como ya eran más de las 22h, fuimos al albergue para recoger nuestras mochilas. Con ellas ya, disfrutamos de la noche y del tiempo agradable en el parquecito de la Plaza Mayor, y sobre las 23h cogimos un taxi para que nos llevará a la estación de autobuses, ya que el bus hacia Palenque salía a las 0:25h.

En la estación hicimos tiempo como pudimos, que ya notábamos el cansancio y el sueño. Eso si, ADO es súper puntual y salimos a la hora exacta.


DIA 6:

En el autobús la gente iba durmiendo, de hecho según salimos de la estación, apagaron las luces del bus y a dormir. Lo cierto es que fuimos durmiendo casi todo el trayecto, y si que fue más o menos un sueño profundo, salvo cuando nos despertamos y de repente vimos a dos militares mirando las mochilas, pero fue un momento y casi medio en sueños.

Llegamos a Palenque a las 6.30h y notamos que ya era zona más pobre, porque la estación era mucho más cutre y por la gente que nos encontramos. Tras hacer un poco de tiempo mientras nos despertábamos, cogimos un taxi para que nos llevará al "Maya Bell" , cruzando los dedos para que hubiera sitio libre, pues no teníamos reserva ni nada. Para llegar, ya se pasa a la Reserva Natural de Palenque, así que nos tocó pagar por acceder a ella.

El Maya Bell tiene camping, chozas y habitaciones en medio de la naturaleza y a un paso del Museo de Palenque. Como era tan pronto, aún no había nadie en recepción pero un señor nos dijó que a partir de las 10h habría habitación y que podíamos dejar las mochilas en un cuarto. Y ni cortos ni perezosos, salimos a la carretera para coger una furgoneta que nos llevará hasta las ruinas de Palenque.

El Museo está abajo, pero para ver las ruinas hay un par de kilómetros y encima con una buena subida. Lo que nos sorprendió es que la furgoneta que íbamos pudiese subir esa cuesta, teniendo en cuenta que parecía más de desgüace que de otra cosa.

Llegamos antes de las 8h que es cuando abrían, así que nos tocó esperar viendo cómo preparaban todos los puestecillos. Se nos acercó una niña a la que compramos un colgante con nuestros horóscopos mayas y quien nos explicó lo que significaban.

Sacamos las entradas y a ver las ruinas que están en medio de la selva, fue por eso por lo que tardaron tanto en descubrirse. Es increíble la vista! Entre las ruinas y el paisaje natural... una pasada!

Lo primero que vimos fue el Templo de la Calavera, que tiene un relieve de una calavera a los pies de uno de sus pilares y que nos costó encontrar... pero al final la vimos. Al lado está otro templo donde han hallado una tumba que llaman de la Reina Roja, si bien no se sabe seguro quién es, algunos creen que es la esposa de Pakal, ya que justo al lado está el Templo de las Inscripciones que es donde estaba la tumba de Pakal.



El Templo de las Inscripciones es una pasada, es la pirámide más alta de Palenque y el edificio más famoso, lo que entendemos porque realmente es precioso. De la tumba de Pakal sólo queda el sarcófago de piedra, lo demás está en el Museo de México DF, si bien la máscara de jade la han robado.



Justo enfrente está el Palacio, al que subimos para admirar las vistas y verlo por dentro. Tiene cuatro patios y en el centro una torre que creen que era un observatorio para la realeza. Bajamos por unas escaleras y nos encontramos en unos pasadizos que eran los baños. Salimos al exterior por otra zona y volvemos a subir para ver el Patio de los Cautivos, donde hay estelas con grabados que eran de otros edificios.

Y desde allí, cruzamos el río que fue encauzado por los mayas, y nos dirigimos a otro grupo de ruinas que se llama el grupo de la Cruz. Son tres edificios piramidales que dan como a una plaza.

Uno es el Templo del Sol que tiene la mejor crestería conservada de Palenque y al que subimos para ver sus relieves. Pero el más grande es el Templo de la Cruz, al que también subimos pese al esfuerzo que nos costó... si bien mereció por la vista, que es impresionante! Lo peor fue para bajar... Y el templo más pequeño y menos imporante del grupo es de la Cruz Foliada al que ya pasamos de subir.






Desde allí, fuimos al Grupo Norte donde hay un Juego de Pelota, pero mucho más pequeño que el de Chichen Itzá, y un templo en el que vivió un conde loco durante dos años, y quien decía que Palenque era la desaparecida y misteriosa Atlántida.

Siguiendo el camino del río, bajamos por una escalera empinada hacia unas pequeñas cascadas llamadas el Baño de la Reina. Aquí no hacía tanto calor, porque la vegetación era muy tupida, lo que nos pusieron muy nerviosos eran los monos aulladores que aunque no veíamos si oíamos su ruido y parecía de animales mucho más salvajes...

Desde allí, pasamos al Grupo de los Murciélagos y a un puente de madera sobre el río que a María no le hizó ni pizca de gracia.

Volvimos a subir un montón de escaleras y por el camino vimos ruinas menores que tenían mucho encanto, al estar en medio de la selva. Seguimos subiendo y fuimos a salir donde el Templo del Conde.
Antes de salir hacia el Museo, echamos un último vistazo a estas magníficas ruinas, sobre todo a las de la plaza principal... precioso. Imprescindible ver Palenque!!!

Como el Museo estaba abajo, decidimos bajar andando y vaya calor! Al final cuando llegamos, no nos dió muy buena espina y como estábamos muertos, tras comernos unos sandwich en la cafetería, decidimos volver al Maya Bell a ver si teníamos habitación o no.
Al final si tuvimos habitación, y tras pagar una noche nos fuimos a nuestra habitación con ventilador y mosquiteras en lugar de ventanas, donde nos refrescamos y descansamos un rato, que lo necesitábamos con urgencia.
Antes de que el sueño nos hiciera mella, decidimos ir a la ciudad para sacar dinero y mirar la excursión que queríamos hacer al día siguiente. Para ir cogimos una furgoneta que nos dejó al lado de una agencia. Preguntamos en la agencia y nos salía en total por 400 pesos, más barata que si la cogíamos en el Maya Bell, así que lo hicimos con esa agencia. A las 6h del día siguiente, pasarían a buscarnos por el hotel para ir a Bonampak y Yaxchilán.
Con el objetivo ya cumplido, aprovechamos a dar una vuelta por Palenque ciudad, donde comimos en un restaurante de ellos. Lo que nos chocó en casi todos los negocios de México, es la cantidad de gente que trabajaba en ellos, suponemos que no tendrían unos sueldos muy altos porque si no tener 4 camareras de balde, es tontería.
Tras dar una vueltecilla, nos volvimos en furgoneta para el hotel porque hacía un calor insoportable. Se notaba que estábamos muy cansados, porque nos quedamos fritos enseguida hasta la hora de cenar. Y de hecho, si fuimos a cenar fue porque teníamos que pagar la habitación para el día siguiente, que si no...
Cenamos unos sandwich muy contundentes y ricos, mientras un músico cantaba canciones de cantautores, muy chula la cena. Y a la cama, que nos esperaba madrugón... si bien, vaya concierto de bichos!

CONTINUARA...

14 mar. 2008

Diario de nuestro Viaje a México, Jun 07

México... era uno de los sitios con los que siempre habíamos soñado conocer. María siempre había pensado que no podía morir sin conocerlo... aunque bueno ahora sueña conocer con mil lugares más...

El viaje lo preparamos casi todo por internet. Reservamos los sitios donde alojarnos desde España mediante e-mail, y organizamos la ruta y los autobuses también gracias a esta útil herramienta. El vuelo lo sacamos a través de agencia de viajes, ya que nos salía más barato que comprándolo por nuestra cuenta. Lamentablemente para nosotros, el vuelo fue con Air Europa, esperábamos y deseábamos que en esta ocasión no tuviesemos tantos problemas como cuando fuimos a Perú...


DIA 1:

Nuestro día de partida no fue ni mucho menos el ideal, ya que salimos un domingo y el sábado anterior tuvimos una boda, con lo que el cansancio y el mal cuerpo nos acompañaron todo el tiempo, pero en parte al estar tan cansados dormitamos mucho en el avión, con lo que el viaje se nos hizó más corto.

Salimos desde Madrid, por lo que hasta Barajas llegamos en metro (importante!!! ahora para salir del metro al aeropuerto hay que sacar un ticket especial allí para poder salir, cuesta 1€ y será una especie de tasa por el uso del aeropuerto). Tras recorrernos medio aeropuerto, llegamos a la T1 que es de donde salen casi todos los vuelos internacionales y de donde partía el nuestro.

Para nuestro pesar, descubrimos que la cola donde teníamos que ponernos era una de las más saturadas, así que a esperar. Tras 1h y media de espera, conseguimos facturar, y de nuevo a hacer cola para poder pasar dentro, menos mal que ésta fue mucho más rápida.

Cuando embarcamos, nuestra desconfianza hacia Air Europa se confirma, estando ya todos sentados en el avión, se comunica que hay una pieza rota y que hay que arreglarla antes de despegar... así que una hora esperando con un calor insoportable!

Al traernos los papeles para las aduanas, nos equivocamos en una casilla y para nuestra sorpresa al pedirle a la azafata uno nuevo, nos comenta con tiene más. Qué previsores! Lo cierto es que en el avión apenas nos dieron nada, una comida escasa, una especie de merienda, y una especie de desayuno, si querías algo más lo tenías que comprar...

Cuando por fin, nos dicen que ya vamos a aterrizar en Cancún, qué alegría! Lo que se veía desde el avión era una llanura total, con árboles y unas carreteras rectísimas. Antes de salir del avión, nos tocó rellenar el papel de aduanas, si no nos dejaban.

Tras pasar los controles de aduanas, para nuestra grata sorpresa, nuestras mochilas son de las primeras en salir, pero antes de salir fuera, nos tocó pulsar el botón de seguridad que determina si te registran o no... se pusó verde, así que sin problemas (el sistema es igual que el de Lima).

Al principio, intentamos buscar el autobús que nos llevaría al centro, pero como estábamos muertos y hacía mucho calor, al final cogimos un taxi que nos llevó directos al hostal pro 530 pesos (para nosotros que nos timaron, pero bueno).

Cancún, nos pareció una ciudad muy rara, como cada cosa por un lado. Al fin, llegamos al hostal Haifa. No era un lugar muy bonito ni con grandes lujos, pero estaba limpio, teníamos aire acondicionado (indispensable) y baño propio, así que suficiente.

El de recepción era un señor muy agradable, quien tras refrescarnos, nos indicó cómo llegar a la estación de autobuses hacia donde nos encaminamos para comprar nuestro billete hacia Chichen Itzá. Hacía un bochorno insportable y eso que era ya casi de noche! Al final, compramos el billete para Chichen Itzá y para Mérida.

Y de vuelta al hotel, que necesitábamos urgentemente descansar!


DIA 2:

Se notaba que estábamos muy muy cansados, porque descansamos del tirón. Tras desayunar en el hotel y recoger nuestras cosas, directos a la estación de autobuses.

Qué diferente nos pareció todo al verlo de día! Las calles nos recordaron un poco a las de Thailandia, en el aspecto que daba la sensación que sólo estaban pensadas para los coche, no para pasear. A las 8.30 es cuando abren las tiendas, así que aprovechamos para llamar a la familia.

En la estación, se estaba fenomenal con el aire acondicionado, por lo que aunque nos tocó esperar al bus, no nos molestó mucho. Al final llegó el bus, y lo que nos pareció muy buena idea, es que cuando montábamos en el autocar, al dejar la mochila te daban un papel como en los aviones.

El viaje en bus de Cancún pueblo a Chichén Itza duró aproximadamente unas 3h, lógico ya que salir de Cancún lleva su tiempo... La mayoría del viaje es por autopistas, en el peaje había un control de la policía, si bien parecía más del ejército y daba un poco de mal rollo al estar todos con sus armas a punto, pero bueno. Por lo demás, el viaje se nos hizó un poco tedioso al ser siempre igual el paisaje, con árboles y de vez en cuando algún camino que no se sabía a dónde iba.

Nada más llegar a Chichén Itza, lo primero que se ve es el edificio de entrada. En él, hay un mercado de artesanía, baños, restaurantes, consigna y las taquillas. En nuestro caso, lo primero que hicimos fue dejar el equipaje en consigna y sacar las entradas (una pulserita), y directos para adentro, a contemplar estas ruinas que han sido declaradas Patrimonio de la Unesco.

Mapa de los restos arqueológicos:
1.-Cenote Sagrado
2.-Templo del Hombre con Barba
3.-Juego de Pelota
4.-Tzompantli
5.-Plataforma de Venus
6.-Templo de los Guerreros
7.-El Castillo
8.-Grupo de las Mil Columnas
9.-El Mercado
10-Entrada, Museo, Cafeteria
11.-El Osario
12.-Cenote Xtoloc
13.-Templo del Venado
14.-La Casa Roja
15.- El Caracol Observatorio
16.-Casa de las Monjas
17.-La iglesia
18.-Casa de la Escritura





Qué sensación más rara! Para María era uno de sus grandes sueños el conocer estas ruinas y en nada se haría realidad!

Según entras, ves una explanada y en medio de forma majestuosa, la Pirámide de Kukulcán o el Castillo. Es una pirámide escalonada, que es un calendario. Actualmente ha sido elegida como una de las nuevas 7 maravillas del mundo.

Nos parece simplemente preciosa, es muy grande, y sin embargo, da sensación de ligereza, de equilibrio y proporción, simplemente perfecta!

Cuando nosotros fuimos, ya no dejaban subir, lo cual por un lado mejor porque por amigos y familiares que habían subido, temíamos la bajada! Lo que nos resultó muy curioso es oír como rebotan en ella las palmadas, probarlo, es algo muy curioso.

A la izquierda de la Pirámide, está el Gran Juego de Pelota que debía estar todo recubierto de piedras talladas con grabados alusivos al juego. A nosotros nos pareció que tenía que ser muy complicado lo de meter la pelota con un aro en vertical, si se jugase aún, fijo que nosotros perderíamos!


Desde ahí, fuimos a ver la Plataforma de los Cráneos que estaba toda recubierta de grabados de cráneos y de águilas que devoran corazones de humanos. De ahí a la Plataforma de las Aguilas y de los Jaguares, y desde allí por el "saché" o calzada, al Cenote Sagrado. Casi no se ve hasta que no estás encima y tiene mucha vegetación alrededor. Sentados a la sombra que lo rodea, aprovechamos a refrescarnos un poco antes de seguir con nuestra visita, hacía muchísimo calor!

Rodeando el Castillo, fuimos a ver el Templo de las Grandes Mesas que estaba muy mal conservado, y después el Templo de los Guerreros, donde ya tampoco dejaban subir, y el Grupo de las Mil Columnas. Por esa zona se estaba mejor, ya no había tanto turista y al estar entre los árboles no hacía tanto calor. Al final se halla el Mercado.

Por medio de los árboles, llegamos al Cenote Xtoloc que estaba prácticamente tapado por la vegetación y casi no se veía el agua. Y de ahí, fuimos hacia la última zona que nos quedaba por ver de estas ruinas, por esa zona ya se empezaban a ver de nuevo más turistas.

El Caracol es un observatorio que arriba tiene una forma circular, por eso los españoles le llamaron así. Ahí si te dejaban subir, para bajar la verdad es que si que daba un poco de vértigo pero bueno, merece la pena subir para ver las vistas y de cerca el edificio.










Justo al lado, están la Iglesia y el Edificio de las Monjas, el último se llama así porque como tiene muchas habitaciones y celosías, a los españoles les recordó a un convento. La Iglesia es muy bonita y tiene unos adornos en piedra que son increíbles.


Y de ahí nos fuimos al edificio de acceso, donde aprovechamos a comer en uno de sus restaurantes unos burritos, que estaban bastante buenos. Mientras comemos, había un grupo de baile tradicional, primero bailaron uno dando zapatazos y luego otro baile con una bandeja y una cerveza en la cabeza, fue curioso.

Después de comer, dimos una vuelta por los puestecillos para hacer tiempo. Tras pasear y descansar un rato, salimos a la parada del bus por si acaso. Vaya calor! Menos mal que había un árbol dando sombra. A las 17h llegó el bus que nos llevaría a Mérida, así dijimos adiós a uno de los lugares con más magia que hemos visto y que nos encantó.

El camino a Mérida es muy monótono también, menos mal que nos pusieron una película para pasar el rato.

La primera impresión de lo que vimos en Mérida fue que era una ciudad un poco rara, sin apenas aceras para caminar, las casas en general de una sola planta y con porche en la entrada donde metían los coches, y con números en las calles en lugar de nombres.

De la estación a nuesto alojamiento cogimos un taxi por 30 pesos, en esta ciudad también hacía muchísimo calor! Nuestro hostal es el Nómadas que ya habíamos reservado por internet con una señal por anticipado. Al llegar nos tocó pagar lo que nos quedaba, más 100 pesos de fianza por la llave de la habitación. El chico de recepción fue muy amable y nos facilitó un mapa de Mérida, el horario de los autobuses y una serie de rutas por si querías hacerlas.

La habitación está en un patio común, es bastante básica, pero para el precio estaba bien, limpia y con baño propio. Tras relajarnos un poco, decidimos que para el día siguiente haríamos la Ruta Puuc. Salimos para apuntarnos, pero nos indicaron que no lo hacían ellos, sino que es de la agencia de autobuses ADO, así que ni cortos ni perezosos, nos fuimos a buscar la estación para comprar el billete.

De camino a la estación, pasamos por el Zócalo y algunas calles del centro. Nos hicimos un pequeño lío y fuimos a una estación de ADO que no era, pero ya que estábamos allí, aprovechamos a comprar los billetes para Campeche. Volviendo sobre nuestros pasos, fuimos a la otra estación donde ya compramos los billetes para la Ruta Puuc.

En la Plaza Mayor había mucha gente esperando, luego nos enteramos que había un espectáculo de bailes tradicionales. Cenamos en un restaurante que estaba muy cerca de la Plaza Mayor y que se llamaba "La parrilla", la decoración era muy curiosa y los camareros muy graciosos y amables, muy recomendable el sitio. El camarero que nos atendió era muy simpático, y nos trajó los típicos gorros mexicanos y un rifle para que nos hicieramos la típica foto, muy majete!

Nos pedimos para cenar una ensalada césar para compartir, una hamburguesa de pollo y unas fajitas mayas, y para beber unas cervezas, y eran enormes! Todo estaba muy bueno. Para terminar, María se pidió un daikiri de fresa muy rico y Alberto un café de maya, que para hacérselo fue todo un espectáculo (pedirlo merece la pena!). Para hacerlo, primero pasan por la copa un rodaja de lima con azúcar, después por fuego para que se haga como caramelo, luego queman licor de café, echan el café, azúcar moreno, queman un licor típico de la zona similar al anís y para rematarlo echan una bola de helado de vainilla... muy bueno!

Y tras una cena tan buena y divertida, nos fuimos para el hostal a refrescarnos y descansar... vaya calor! Es totalmente imprescindible el aire acondicionado o un ventilador para poder dormir!!!


DIA 3:

Nos levantamos temprano porque la excursión a la Ruta Puuc salía de la estación a las 8h, así que tras un desayuno ligero en el hostal (bastante justo), nos fuimos directos a la estación por la calle 62.

Tras comprar agua, sale el bus con un poco de retraso. Súper importante! Llevar calzado bueno, a nosotros nos pasó bastante factura y de hecho después tuvimos que comprarnos unas zapatillas porque teníamos machacados los pies!

El autocar no hizó exactamente la misma ruta que nos habían dado, y lo primero que visitamos es Xlapak que son las ruinas menos importantes de la ruta. Para entrar no tuvimos que pagar nada, lo que allí queda es un palacio pequeño y semi derruido. Ahí ya se apreciaba otro tipo de arquitectura que es la Puuc o serrana, es más repujada, con más adornos que la de Chichen Itzá. Paseamos por el bosque para ver otras ruinas aún más deterioradas.


Desde allí partimos hacia Sayil, se llega rápido, en unos 5 minutos. En estas ruinas nos tocó pagar 34 pesos por entrar. Lo más importante aquí es un Palacio de unas dimensiones mucho mayores que las de Xlapak y mucho mejor conservado. Es muy bonito, decorado con columnas y mascarones del dios Chac.

Caminando ya entre los árboles, había una pirámide en muy mal estado, y al final del camino una estela en piedra que representa al Dios de la Fecundidad con un gran falo. Volvemos a buen paso al bus, que ya nos esperaba para llevarnos a la próxima parada.

Kabah es una de los restos arqueológicos más importantes de la zona, pagamos otros 34 pesos por entrar y así pudimos ver las magníficas ruinas de estilo Puuc. Las ruinas se ven ya desde la carretera y son impresionantes!

Tras pasar por una pradera, se llega al Palacio y junto a él está la Pirámide de los Mascarones, cuya fachada está cubierta con mascarones del dios Chac y justo detrás de ésta, se hallan los atlantes de especial interés porque son pocas las figuras de bulto redondo representadas por la cultura maya.

Cruzando la carretera, hay más ruinas. La Gran Pirámide que apenas se podía ver, al estar totalmente recubierta por la vegetación y a que se encontraba en muy mal estado. Unos pasos más adelante hay un Arco que se cree pertenecía a un saché o calzada ceremonial. Y las ruinas del Templo de las Columnas, si bien hasta allí no llegamos porque parecía que estaban un poco lejos y el bus nos estaba ya esperando.

Desde allí, llegamos rápidamente a Uxmal que son los restos más importantes de estilo Puuc y de la zona. Tras pagar 95 pesos y ponernos la pulserita-entrada, empezamos con nuestra visita.

Mapa del sitio:


Para empezar, ascendemos para llegar al Templo del Adivino. Se trata de una espectácular pirámide de 39m de altura, que realmente impresiona.

Y de ahí fuimos al Cuadrángulo de las Monjas que es increíble. La nariz nariguda del dios Chac (dios de la lluvia) aparece por todos los lados, las fachadas están muy labradas, con figuras de serpientes emplumadas (kukulcan)... precioso.










Desde ahí, descendimos al Juego de Pelota que es mucho más pequeño que el de Chichen Itzá y más deteriorado. Y subiendo, llegamos al Palacio del Gobernador que tiene una espléndida fachada, labrada con motivos geométricos y mascarones del dios Chac.

Pasamos al lado de la Casa de las Tortugas, este animal era sagrado para los mayas, ya que las tortugas también sufrían las sequías como los hombres. Se llama así este edificio, porque el friso esta todo decorado con tortugas.

Siguiendo nuestra ruta, llegamos a la Gran Pirámide que estaba restaurada, pero sólo por su cara norte. Nosotros no la subimos porque estábamos un poco cansados, pero sentados desde allí, pudimos admirar el llamado Casa de las Palomas que se llama así porque a los españoles les recordó un palomar cuando lo vieron, si bien aún no se sabe muy bien la función de este edificio.



Ya era casi la hora de volver al bus, así que nos dirigimos a la entrada donde visitamos un pequeño museo. Y de vuelta a Mérida.

Lo primero que hicimos al llegar a Mérida fue comprarnos unas deportivas porque teníamos los pies destrozados de tanto andar (se nos habían olvidado en España). Ya con los pies mejor, buscamos un sitio donde comer. Entramos en el "Café la Habana" donde nos comimos unos sandwich 2x1 muy ricos.

Estábamos muy cansados de tanto andar y por el calor que hacía, así que decidimos ir al hostal a refrescarnos y donde nos quedamos dormidos. Sólo salimos para comprar agua y algo ligero para comer, estábamos rendidos por el día... eso sí, Uxmal nos pareció una pasada!
CONTINUARÁ....

Web útiles:
- Autobuses ADO: www.ado.com.mx/
- Cañón del Sumidero: http://www.sumidero.com/

Londres, Oct 06 (Parte II)

(viene del Post Londres, Oct 06)

Al día siguiente, fuimos a la zona de Nothing Hill. Se nota que es una zona más pija, con edificios más señoriales y con unas calles muy amplias. Es un barrio que nos recordó un poco al barrio de Salamanca de Madrid.

Bajando sus calles, llegamos hasta la zona de Portobello Market que es bastante diferente ya, con unas casas de trabajadores, donde en sus calles principales se encuentra el famoso mercado. Nos pareció un mercado con mucha vida, donde sobre todo se vendía comida (fruta, verduras...) pero con mucho encanto.




Tras pasear un rato por la zona, nos dirigimos en metro hacia la famosa Trafalgar Square, llena de turistas y palomas, allí se encuentran la iglesia de St Martin in the fields y la Columna de Nelson que es la típica postal de la plaza.

También se halla allí, la National Gallery (http://www.nationalgallery.org.uk/) donde entramos a observar sus pinturas más famosas y que más nos atraían. Según entras, te dan un mapa del museo, donde te señalan en las diferentes salas los cuadros que son más relevantes.

A nosotros la zona que más nos interesó fue las salas 1 - 14 donde se hallan las obras de los pintores del Renacimiento italiano (Miguel Angel, Leonardo da Vinci, Boticelli...) y de pintores flamencos (Van Eyck). De estas salas las obras más famosas serían "El matrimonio Arnolfini" de Van Eyck y "La Virgen de las Rocas" de Leonardo da Vinci.

En los pabellones Norte se encuentran las obras del 1600 al 1700, donde hay obras de Caravaggio, Rembrandt, Rubens, Van Dyck, Vermeer y Velázquez. De esta zona, la obra más relevante sería "La Venus desnuda" de Velázquez (nosotros no la vimos porque estaba fuera de exposición).

Y en la zona Este se hallan las obras de 1700 a 1920, encontrándose pinturas de Van Gogh, Turner, Constable y Cézanne entre otros. Aquí lo más importante serían "Los girasoles" de Van Gogh.

Y tras culturizarnos bastante, decidimos probar de nuevo a encontrar los bagels (somos un poco cabezones) y esta vez si que los encontramos!!! Se encuentran en la zona de East End con los mercados de Petticoat Lane y Spitalfields, cerca, que aunque son más pequeños, tienen mucho más encanto al ser menos turísticos. Este barrio nos resultó muy curioso al ser sobre todo bengalí y de muchas otras nacionalidades, sobre todo porque los nombres de las calles, además de inglés estaban en otro idioma que no logramos descifrar. El sitio de los bagels es el Brick Lane, buenísimos! Os los recomendamos! Nos pedimos uno de roasbeff y otro de salmón y estaban muy muy buenos, son una especie de bocadillo pero el pan es redondo y con un agujero en el medio. De verdad, resultó una de las mejores experiencias, no sólo como comida sino por la zona tan curiosa donde están.

Esa tarde nos dedicamos a pasear de nuevo por la zona del South Bank y el Millenium Mile, desde donde cruzamos por el peatonal Millenium Bridge para llegar a la Catedral de San Pablo. Es de estilo neoclásico y aquí fue donde se casaron Lady Di y Carlos. Su cúpula es majestuosa, sería la segunda más grande del mundo tras la de San Pedro de Roma. Justo cuando llegábamos, estaban cerrando, con lo que nos tuvimos que conformar con verla sólo por fuera... Ya que estábamos allí, paseamos un rato por esa zona y curioseamos en un súpermercado muy pijo de la zona, donde vendían un montón de pijotadas y por unos precios nada asequibles...

Desde ahí, nos montamos en uno de los característicos autobuses de dos plantas de Londres, lo que nos hizó mucha ilusión, si bien hay que reconocer que son mucho más cómodos los modernos, pero bueno... es otra de las experiencias únicas de Londres.

Así llegamos a la zona del Soho que está llena de teatros, clubes y restaurantes. Lo que nos encantó de esta ciudad fue ver la gran variedad de musicales que se había. Andando andando, llegamos al famoso barrio de Chinatown, a cuya entrada se halla una especie de puerta china repleta de luces. Ahí aprovechamos a cenar en uno de los numerosos restaurantes chinos que había y confirmamos nuestra teoría de que aunque sean restaurantes chinos, en cada país son diferentes.

Y para terminar el día, nos dirigimos a la famosa Picadilly Circus, que estaba llena de vida y donde no pudimos resistirnos a fotografiarnos con sus famosos paneles luminosos. Curioseamos un poco en Trocadero que es un gran centro comercial que está muy cerca de allí. Y antes de volvernos al hotel, nos compramos un helado que nos comimos sentado en la fuente que hay en Picadilly mientras observábamos el ir y venir de la gente. Y cansaditos después de un día de no parar, nos fuimos a dormir a nuestro hotel.

En nuestro último día en Londres, nos dirigimos a primera hora hacia el Buckingham Palace, residencia oficial de la monarquía británica. Este palacio se abre en verano para ser visitado, pero cuando fuimos estaba cerrado. Nuestro objetivo era ver el cambio de guardia, pero por un error en nuestra guía sobre los días que se hacía, nos quedamos con las ganas de verlo, ya que justo ese día no se hacía, pero bueno, así tenemos otro motivo más para tener que volver.


Justo enfrente del palacio, se encuentra el Queen Victoria Memorial, muy cerca de allí está el St James Park y el Green Park, que eran jardínes reales. Es un parque ideal donde relajarse y disfrutar de un poco de calma. El St James Park tiene un lago en el medio, y justo al lado, aprovechamos a sentarnos en uno de sus numerosos bancos a disfrutar del buen día que hacía mientras comiamos un par de sandwich.

Y tras ese momento de calma y paz, nos encaminamos hacia los famosos almacenes Harrods, los cuales son ya uno de los sitios a visitar de esta gran ciudad. El edificio por fuera nos decepcionó un poco, pero por dentro nos dejó impresionados! La decoración es preciosa, la zona de las escaleras parece casi sacada de un palacio y en sus diversas plantas cuenta con miles de cosas. Nosotros guiados por nuestra pasión por viajar, fuimos a la zona de libros de viajes, y nos sorprendió la grandísima variedad de guías, había prácticamente de todos los países del mundo, de hecho, había países que nunca habíamos oído casi hablar.

La parte que también nos sorprendió bastante, fue toda la dedicada a la alimentación, allí se podía encontrar de todo. Había gran variedad de carnes, pescados, frutas, chocolates... de todas las zonas casi del planeta, y luego una gran variedad de comida preparada, incluidas grandes exquisiteces.

Después de contemplar este gran centro del consumismo, quisimos volver al The Ten Bells, uno de los sitios que más nos gustó de Londres, a disfrutar de una buena cerveza en este bar con tanto encanto y a relajarnos tras estos días tan intensos de ver cosas.

Caída ya la noche, fuimos a ver la zona Covent Garden y la Piazza y el Central Market. Es una zona muy tranquila (salvo los fines de semana imaginamos) repleta de bares, restaurantes y tiendas. Tras pasear un rato por la zona, nos fuimos para el hotel y aquí terminó nuestro viaje a Londres.

10 mar. 2008

Juegos de geografía

Ahí van unos juegos donde poner a prueba nuestros conocimientos de geografía... a ver quien se atreve! Mucha suerte...


1.- En esta web, hay diferentes juegos. En uno te pide situar ciudades y monumentos en su respectiva localización el mundo, se va complicando según avanzas de nivel. Otro muy parecido pero que añade una complicación más, es que en lugar de decirte el nombre, te muestran una foto, y tienes que adivinar qué es y dónde está

http://www.travelpod.com/traveler-iq/game1?utm_source=TIQSyndication&utm_medium=TIQ&utm_content=EmbeddedEndGameButton#embed

2.- Este es de Lufthansa, se trata de llevar el avión desde Estados Unidos hasta diferentes ciudades europeas.

http://www.lufthansa-usa.com/useugame2007/html/play.html

3.- En este, se te pide sólo se te pide situar los países de Africa

http://www.justiciaipau.org/africa.swf