15 abr. 2011

Diario de nuestro Viaje al Norte de Francia, oct. 08

En este post, queremos recopilar toda la información referente a nuestro viaje al Norte de Francia que realizamos en otoño del 2008. Esperamos que os sirva!

- Parte 1ª: Bruselas (Bélgica)
- Parte 2ª: Amiens - Rouen (Francia)
- Parte 3ª: Rouen - Caen (Francia)
- Parte 4ª: Moint St. Michel (Francia)
- Parte 5ª: Troyes (Francia)
- Parte 6ª: Reims (Francia) - Dinart (Bélgica)

Links útiles para el viaje:
- Ryannair, compañía de bajo coste.
- Europcar, para alquiler de coches.
- Booking, para reservar habitaciones en diferentes países y con ofertas.

Nuestros hoteles:
- Hoteles Etap.
- Hoteles Fórmula 1.

Sitios de turismo:
- sitio oficial de turismo en Bélgica
- Bélgica turismo
- sitio oficial de turismo en Francia
- Bruselas
- Amiens
- Rouen (en francés)
- Caen
- Sant Malo (en inglés o francés)
- Troyes (en francés, alemán e italiano)

Otros sitos interesantes:
- bombones Godiva.
- el Atomium de Bruselas.
- el Parque Mini Europa (Bruselas).
- información sobre la arquitectura gótica francesa.
- información sobre Monet y la catedral de Rouen.
- Rouen, los cien campanarios de Juana de Arco.
- Sobre el Moint St. Michel y su folleto en español

10 abr. 2011

Diario de nuestro viaje al Norte de Francia VI

Viene de las partes , , , y 5ª.

DIA 7:

Qué bien! Desde la radial ya se ven las torres de la Catedral de Reims! Dejamos el coche en el parking que hay al lado de la catedral, es el mejor parking que hemos visto nunca, con mucha luz, nada tétrico como suelen ser...

Cuando salimos del parking, no encontramos la Catedral, cómo podía ser si estaba justo enfrente? Al final, dimos con el lateral de la misma, al que se accede a través de una puerta conservada que da a un patio totalmente moderno.

Lo que más impacta de esta catedral son sus esculturas, son enormes, del tamaño humano... es como si quisieran que se vieran desde todos los sitios. La rodeamos para admirar su impotente fachada principal con sus dos torres, rosetón y tres puertas de acceso.

Qué mala suerte! Justo la parte donde se encuentra el famoso "ángel sonriente" estaban restaurándola, pero bueno, la verdad es que le hacía falta. Y es que Reims se vio muy afectada por los bombardeos de la 1ª Guerra Mundial, y justo cuando estaban restaurando la Catedral con donaciones entre otros de Rockefeller, llegó la 2ª Guerra Mundial...

Esta Catedral gótica también es famosa, porque desde que se bautizó en ella a Clodoveo, ha sido aquí donde se han bautizado todos los Reyes de Francia.



Una vez que entras, lo que más impacta y sobresale de este edificio excepcional, es darse la vuelta hacia la entrada... increíble el rosetón, con las vidrieras laterales, el mini rosetón de abajo y toda la pared cubierta de esculturas como si fuera en parte, similar a la fachada exterior... sin palabras!

El interior, no es demasiado llamativo después de las otras catedrales que hemos visto, quizás porque ha sido muy modificada a lo largo de su historia. Pero aún así, su grandiosidad impacta.















Angel similar al sonriente de la fachada, aunque esta sonrisa no es tan plena como en el otro... lástima, tendremos que volver a verle...

Justo al lado, se encuentra el Palais di Tau que es el palacio arzobispal y que ahora es un museo. Desde allí, fuimos a ver el Crypto portique que son unos restos romanos de lo que parecía un granero, por fuera la verdad es que no decía nada, y al ser más de las 12.30h ya estaba cerrado!

Seguimos con nuestra visita hacia la Porte de Mars, de época romana también, que tampoco es que diga mucho...

Decidimos volver hacia la zona de la Catedral. Pasamos al lado del Ayuntamiento y de varios edificios bonitos. Lo que más nos gustó de Reims es que tiene muchos edificios tipo París. Comimos en un McDonald, donde el menú big mac nos costó 6,20€ (es algo que intentaremos hacer en nuestros viajes para comparar un poco en base a ello el nivel de vida...).

Y ya con energías renovadas, nos fuimos andando hasta la Basílica de Sant Remi. Es patrimonio de la Unesco, y está un tanto lejos de la Catedral, pero merece con creces el paseo... es preciosa! Formaba parte de una abadía benedictina construida en honor del obispo San Remigio que bautizó en la catedral a Clodoveo.

La fachada y parte del interior es románica, las partes más altas ya son de estilo gótico inicial. La verdad es que por fuera, no llama mucho la atención, pero según entras es increíble! Es preciosa, súper serena y transmite mucha espiritualidad.

En el altar, se halla una tumba muy labrada, los restos de San Remi. Encima hay un enorme candelabro con 96 velas, símbolo de los 96 años que vivió el santo.

Tiene unas vidrieras preciosas, es muy sencilla pero eso le da una belleza especial. A la salida hay fotos de cómo se fue ampliando el edificio y de cómo quedó tras los bombardeos de la 1ª Guerra Mundial... demasiado bien está para cómo la dejaron!



Y de camino al coche. De nuevo en marcha, dejamos atrás Reims para poner rumbo ya hacia Charleroi. Todo el tramo es autopista, se notaba que cerca de la frontera con Bélgica ya había algo más de tráfico.

Fuimos directos al Etap que había. Todo es autovía, pero para llegar al hotel vaya lío... está todo lleno de rotondas y la señalización del aeropuerto, es de risa, casi ni se veía! Pero bueno, al final llegamos al Etap que era más pijo y para nuestra alegría, si tenían habitación.

Dejamos las cosas en la habitación y fuimos a dar una vuelta por Charleroi y cenar... pero vaya triste y gris que es esa ciudad! Es bastante fea, pero lo peor es que no tiene nada de vida ni color. Por suerte, vimos un supermercado donde poder comprar algo para cenar, pues no se veía nada más, y para el hotel.

Y a descansar... era nuestra última noche lejos de casita....


DIA 8:

Tras recoger todo y dejar atrás el Etap, decidimos para aprovechar el día antes de coger el avión, visitar Dinant que es otra ciudad belga y que por las fotos de un folleto parecía bonita.

Todo el tramo fue por autovía, pero vaya día gris! Las zonas que vimos rurales eran muy chulas, sobre todo las casitas que eran súper cucas. Llegamos pronto. Dinant es muy bonita, el río divide el pueblo en dos, si bien por lo que entendimos, antiguamente cada orilla debía ser un pueblo distinto. Justo debajo de la roca, está la iglesia que es muy alta, y en lo alto de la roca, la ciudadela o fortaleza.

Primero fuimos a ver la iglesia que es una Colegiata. Antes hubo una iglesia románica, pero un desprendimiento la destruyó. Después el paso de Carlos el Temerario también supuso destrozos en las bóvedas, pero después la arreglaron. Lo que más destaca del exterior es el campanario en forma de bulbo, y por dentro sus vidrieras que son de las más altas de Europa.

Dimos una vueltecilla por sus calles, y decidimos subir a la Ciudadela para ello pagamos 6,80€ cada uno y subimos en teleférico (qué miedo!). Para nuestra sorpresa, para verla tenemos que ir con guía, así que nos toca esperar hasta que empiece la visita. El guía es un señor mayor y lo explica en francés y flamenco, así que no nos enteramos de casi nada, pero bueno.

Gracias a esta Ciudadela, la ciudad ha combatido contra enemigos, si bien se ha visto destruida y conquistada en varias ocasiones. Bajamos un poco antes de que acabará la visita, y es que si no, no nos daba tiempo a comer antes de irnos a coger el avión.


Comimos en un kebap, y tras la comida de nuevo al coche hacia el aeropuerto. Dejamos el coche en la zona del parking para coches de alquiler y directos para adentro! Como era pronto para facturar nos tomamos algo antes.

A la hora de facturar nos pasábamos de peso y por cada kilo de más nos pedían 15€, así que lo sacamos a una bolsa y listo. El mundo desde luego es un pañuelo, pues allí María se encontró con una chica de su trabajo... cosas de la vida!

A la hora de embarcar, a María la cachearon, la escanearon los pies, se tuvo que quitar hasta las zapatillas... la psicosis actual de la seguridad! Pero bueno, el viaje fue bien y llegamos al aeropuerto de Villanubla sin problemas, por fin en casa!!!

9 abr. 2011

Diario de nuestro viaje al Norte de Francia V

Viene de las partes , , y .

DIA 6:

Nos levantamos no muy descansados, pero tras los nervios de la noche anterior era un poco normal. Tras una ducha reparadora, desayunamos y en marcha para ver Troyes. Dejamos todo en el coche, y lo dejamos en el parking del Etap que parecía estar cerca del centro.

Troyes es una ciudad muy tranquila, parece que esté ideada para pasear relajadamente. Conserva varias calles con casas de tipo medieval con entramado de madera, sobre todo por el centro, aunque lo cierto es que esperábamos que hubiera más.

Fuimos hacia la Catedral que está un poco alejada. La zona cercana, tiene casitas preciosas, pero por las pintas no debía ser buena zona para los negocios, pues estaban todos cerrados. La fachada de la catedral es un poco extraña, es como si no estuviese acabada del todo. Desde que vimos Amiens, nos hemos vuelto más exigentes... Aunque cuando entras, es como entrar en otro mundo... vaya espectáculo de luz y color con sus increíbles vidrieras. Es preciosa a pesar de que por fuera no lo pareciera!




















Fuimos dando una vuelta alrededor la catedral. Cerquita de allí, había una iglesia tipo a las alemanas, el tejado es igual al de la catedral de Bolzano (Italia).

Camino del centro, vimos el Museo de la Farmacia, que conserva en su interior una farmacia antigua, pero no lo vimos por dentro. Cerca del Ayuntamiento, nos compramos un quiche lorraine que nos comimos sentados en un banco de la plaza viendo el ir y venir de la gente... qué paz al lado de las grandes ciudades!

Cerca de ahí, está la Iglesia de St. Urbain, construida por el Papá Urbano IV que nació en Troyes. La levantó justo donde estaba la zapatería de su padre. Es también de estilo gótico y tiene unas vidrieras bastante bonitas. Lo que nos resultó curioso, es la historia de este Papá, llegó al Pontificado con 71 años y se murió a los 74.


Fuimos en busca de la Ruelle des chats ("el callejón de los gatos"), que según la guía que llevábamos era como volver a la Edad Media... la verdad es que es bonita, pero no es un callejón enano como esperábamos.

Llegamos justo a tiempo para ver brevemente la iglesia de Ste. Madeleine, estaban ya medio cerrando. Lo más bonito es que tiene un coro como cerrado por una reja de piedra súper bonita.

Pasamos justo al lado del restaurante "La Miguardise" que sale en la guía Michelín. Como ya era la hora de comer y no quedaba ni un alma por las calles, buscamos un sitio más económico para comer. Había dos locales vascos, qué gracia.

Fuimos a comer a un restaurante donde nos pedimos el menú: de primero una ensalada (aunque ninguno de los dos pensamos que sería una ensalada), de segundo andovillettes y de postre, tarta de manzana. Las "andovillettes" son unas salchichas típicas de la ciudad, que están rellenas de tripas, la verdad es que no nos gustaron mucho, tenían un olor y un sabor muy fuerte para nuestro gusto. Lo que nos sorprendió en muchos sitios, es el frío que hacía en los restaurantes, normal que mucha gente comiese con el abrigo puesto.


Antes de ir a por el coche, fuimos a ver la iglesia de St. Pantaleón, que tiene todas las esculturas en piedra. Justo enfrente está el Hotel de Vauluisant, que es un palacete renacentista que da un tanto miedo y que ahora es un museo

Cogimos el coche para ir a visitar otra de las cosas por las que es famosa Troyes: sus almacenes de ropa y menaje outlet. Había varios, nosotros fuimos a los de St. Julien les Villes que están camino de Dijón. Había tiendas de diversas marcas, dimos una vuelta por ellas y al final si que compramos algo, aunque no todas las cosas eran tan baratas para ser de outlet.

Y tras nuestras compras, pusimos rumbo a Reims. Es todo el rato por autopista, así que no tardamos mucho. Eso sí, no vimos ni una sola vid... de dónde sacan entonces para hacer el famoso champagne?

Fuimos directos a un Etap donde tenían sitio, menos mal! Dejamos nuestras cosas en la habitación y bajamos a comer algo en un Quick, está como en una zona comercial pero totalmente pensada para ir en coche!

Y para la habitación a descansar... al día siguiente nos esperaba Reims!!!

CONTINUARÁ....

7 abr. 2011

Escapada a Potes, el primer viaje en familia!

Vista a los Picos de Europa en invierno






Vista de los Picos de Europa en verano








El pasado mes de febrero, hicimos nuestro primer viaje los tres juntitos, el primero con nuestra princesita Yáiza, un sueño hecho realidad!

Como era el primer viaje que hacíamos con ella y era muy pequeñita, decidimos desconectar un poco tras unos meses muy duros, pero sin irnos muy lejos y en un lugar con todos los servicios necesarios (los típicos miedos de todos los padres primerizos). Por eso decidimos ir a la zona de Potes (Cantabria), además de porque teníamos una promesa que cumplir en Santo Toribio...

Y hacia allí nos dirigimos con todos nuestros bártulos (qué de cosas hay que llevar para una niña tan pequeña!!!). Paramos en Alar del Rey, para dar le el biberón a la peque y para descansar un poquillo y aprovechar a degustar un rico bocata de su tortilla con picadillo... simplemente por eso, merece ya la parada!

Para llegar a la zona de Potes, decidimos ir por el puerto de Piedrasluengas, que aunque tiene una carretera algo chunga, merece la pena por los paisajes y en cuestión de kilómetros hay menos... aunque la verdad es que se tarda más con tanta revuelta! Menos mal que Yáiza debe llevar sangre viajera en las venas, y no se inmuta en el coche, es montarla y quedarse dormida o estar tan contenta!

Teníamos reservado un apartamento en la Posada el Corcal de Liébana en Tama. Ya habíamos ido en verano, y nos pareció un lugar perfecto para desconectar y conocer la zona. La casa es preciosa, sus dueños son encantadores, las habitaciones están genial, además cuenta con un jardín enorme que es ideal para relajarse y disfrutar al aire libre cuando el tiempo lo perm
ite, tiene también un jacuzzi y un gimnasio. Nosotros esta vez cogimos un apartamento, para estar más tranquilos con la niña y poder disponer de cocina todo el tiempo para prepararla sus comidas, estaba muy bien.

El día que llegamos nos lo tomamos con tranquilidad. Salimos a dar un paseo por Potes, que parecía un pueblo fantasma! Siempre habíamos ido en verano, cuando el pueblo bulle de gente y están todos sus establecimientos abiertos, sin embargo en esa época es temporada baja y apenas si había gente y casi todo estaba cerrado. Aprovechamos a tomarnos algo y comprar lo necesario para nuestro apartamento, y de regreso a Tama a descansar en nuestro apartamento y disfrutar de la peke.

Al día siguiente, fuimos a Santo Toribio. No había nadie! Nos hubiera encantado poder ver la reliquia de la Santa Cruz a la que hicimos tiempo atrás una promesa, que por el momento aún tenemos pendiente... Esta reliquia, conserva el mayor trozo de la Cruz de Cristo que se conserva en el mundo, por delante de la que se conserva en Roma. Es por eso que Santo Toribio ha sido y es un lugar de peregrinaje, y donde al igual que en Jerusalén, Roma o Santiago de Compostela goza de las indulgencias plenarias cuando el 16 de abril (día de Santo Toribio) cae en domingo y siendo por tanto, ese año año jubilar. La verdad es que este Monasterio se encuentra en un privilegiado y de muy difícil acceso, por eso conservaron allí el Lignum Crucis.






Desde allí, fuimos andando hacia la Ermita de San Miguel, un paseo muy agradable en un magnífico día soleado y con una visibilidad increíble de las montañas. Desde esta ermita de la que sólo se conserva el ábside del siglo XIII, hay unas vistas espectaculares del valle del Deva y Potes, así como de los Picos de Europa. En esa explanda, conocimos a un personaje muy curioso, Miguel Angel Díaz "Cantolla", quien nos explicó cosas de la zona y nos recomendó dos restaurantes, que fueron todo un acierto, muchísimas gracias!

Y de vuelta al coche. Arriba de la loma, desde la carretera se observan las ruinas de la ermita de Santa Catalina encima de la loma que resguarda el Monasterio, haciendo del paisaje un lugar mágico y más espiritual si cabe.


Decidimos ir a Fuente Dé a disfrutar del paisaje y dar un paseo. Estaba desierto! Allí se encuentra e
famoso teleférico de Fuente Dé, que te eleva a una altura de 1850m, desde el que hay unas vistas esp
ectaculares si la climatología lo permite. Ese día estaba cerrado, por lo que conviene que
antes de ir hasta allí se consulten los horarios por si acaso...

Después de dar un paseo por la zona, con un poco de frío la verdad y con algo de nieve aún en el suelo, admirar las vistas y la paz existente allí, regresamos hacia Potes. "Cantolla" nos había recomendado para comer, un restaurante sencillo que se encuentra justo en donde se toma la carretera hacia Mogroviejo (precioso pueblo!). Es un restaurante sin grandes pretensiones estéticas, el típico donde come gente de la zona, lo que te da buenas vibraciones... nos apetecía algo calentito para la garganta y tuvimos la suerte que tenían cocido en el menú del día, así que no dudamos nada de nada! Comimos un rico cocido, con su sopita, sus garbanzos con repollo y la carne... muy bueno todo, y de postre algo delicioso... flan de sobao! Solamente por eso, ya nos gustaría volver!

Y de ahí, regresamos a nuestro apartamento a dar de comer a Yáiza. Fue genial darla la merienda en el jardín de la casa, al solete y con una temperatura ideal, rodeados de unas montañas increíbles y con el tranquilizante sonido de los pájaros y el río.. Esa tarde, la peke estuvo un poco revuelta, así que decidimos pasarla en casita, disfrutando de nuestra chiquitina.

Al día siguiente, tras desayunar y preparar todos los bártulos necesarios para Yáiza, pusimos rumbo visitando varios pueblos de montaña.. qué paisajes tan indescriptibles! Y eso que ese día, la visibilidad no era muy buena para apreciar la grandeza que la naturaleza ha regalado a esa zona de nuestro país.

Para comer, nos dirigimos hacia Cahecho, a un sitio donde nos había recomendado nuestro amigo "Cantolla". Vaya vista tan espectacular del valle Valdeanizo! Una lástima que no se pudiera apreciar toda la belleza de las montañas que lo rodeaban... pero así ya tenemos la excusa para tener que volver... De hecho, este pueblo se considera el Mirador de Liébana y ya sabemos desde luego el por qué.

En concreto, fuimos al restaurante de la Posada LaMadrid. Indescriptible! Nos pedimos cocido lebaniego para dos, la sopa tenía un sabor buenísimo, y al traernos los garbanzos, repollo y carne, nos pareció que la cantidad era un poco justa... pero por más que comías parecía que eso no bajaba! La carne tenía una pinta súper buena, porque tienen ganadería propia, pero bueno, la próxima vez la degustaremos que tampoco es plan de probar todo, siempre hay que dejar algo para así tener la excusa de volver!

Desde allí, nos volvimos a nuestro apartamento, para disfrutar de nuestra peke y relajarnos en el jacuzzi de la posada mientras Yáiza se echaba la siesta a nuestros pies... qué sensación tan agradable... vaya relax!

Al día siguiente, ya volvimos para Valladolid. En esta ocasión, no fuimos por el puerto porque el día estaba un poco revuelto y pasamos de arriesgarnos... así que fuimos por la carretera en dirección Santander, que aunque también tiene muchas curvas, está mejor asfaltada y señalizada. Por ahí, se pasa cerca de la iglesia de Santa María de Lebeña... ya la conocíamos de otra vez que fuimos, una visita obligada! Además de encontrarse en un paraje bellísimo, la iglesia en sí merece mucho la pena, pues es una de las joyas del arte mozárabe en España.

Decidimos parar en Llanes para dar una vuelta y estirar un poco las piernas por este bello pueblo, aunque el día era muy desagradable pues estaba lloviendo. Pero bueno, siempre es un buen momento para pasear por sus calles con sus casonas o por el puerto... y eso que el mar estaba bastante revuelto!

Y antes de regresar a casa, paramos a comer en Casa Poli, y es que nos encantan sus tortos y su tarta de queso... entre otras cosas! Muy bueno todo, y bastante bien de precio... Y ya con la tripa llena, rumbo a Valladolid... la escapada había terminado!

5 abr. 2011

Sobre el blog

Como ya sabéis, durante un tiempo no hemos revisado mucho el blog por cuestiones personales. Antes teníamos otro fondo para el blog, pero surgieron problemas y lo cambiamos por el actual... es que no somos muy manitas en lo que se refiere a configuraciones y demás... En la actual configuración del blog, hemos comprobado al visitar post antiguos que muchos no se veían por el color de los textos... pedimos disculpas desde aquí! Los hemos revisado, esperamos que ahora todos aquellos que queráis consultar cualquier cosa de nuestro blog, podáis hacerlo sin ningún problema y todo sea visible para vosotros. Gracias por vuestra comprensión, por visitarnos y especialmente gracias a todos los que nos seguís habitualmente.

4 abr. 2011

Lugares...........Palenque


Llegamos a las puertas del yacimiento sobre las 7:30. La emoción de estar a punto de ver una de las ciudades más impresionantes de la cultura maya hizo que olvidáramos el cansancio.

Habíamos llegado desde Campeche donde habíamos pasado unos días fantásticos, paseando por sus coloridas calles de ambiente colonial, por sus magnificas puestas de sol y visitando los legados de su historia; fuertes, murallas, piratas y cultura maya.

Viajamos en autocar durante toda la noche y a las 6:30 llegamos a la pequeña estación de autobuses de Palenque.Con un aire de somnolencia y un cuerpo un poco destemplado, buscamos un taxi para que nos llevara hasta un camping que hay a la entrada de la Reserva Nacional de Palenque, situado en la misma carretera que da acceso al yacimiento.

Allí estábamos, parados a la puerta cerrada del camping con nuestras mochilas a cuestas y sin que un alma asomase por ningún sitio. Justo cuando empezábamos a dudar en que debíamos hacer, apareció el guarda del Maya Bell y con una cara de sorpresa y de incredulidad por ver a dos paisanos con cara de dormidos y despistados, nos dijo que él nos guardaba las mochilas y que tendríamos sitio para alojarnos esa noche. Justo en ese momento sonó el claxon de una destartalada furgoneta que hacia el trayecto de subida hasta el yacimiento, ni cortos ni perezosos y casi sin darnos cuenta allí estábamos, subidos a una furgoneta sin puertas y como compañeros de viaje varios trabajadores que subían desde Palenque pueblo, para abrir sus puestos de recuerdos y vituallas.

Eran las 7:30 y después de sacar las correspondientes entradas, nos compramos unos zumos y sentados en un escalón a los pies de uno de los muchos puestos de recuerdos, pasamos el tiempo de espera hasta que abrieran las puertas viendo el ir y venir de la gente, charlando con unas niñas a las que tras hacernos la promesa de que irían al colegio, las compramos unos colgantes con el horóscopo maya.

Eran las 8:00 y éramos los primeros, con una emoción especial y cogidos de la mano mi compañera y yo pasamos el control de entrada, tras seguir un breve sendero se abrió ante nosotros una visión conmovedora que hizo que detuviéramos el paso, en los laterales el Templo de la Calavera y la Reina Roja, al fondo el Palacio adornado con la cresta del Templo de la Cruz y frente al Palacio, la tumba del rey Pakal, el maravillo Templo de las Inscripciones.

Templo de las Inscripciones.

La visita siguió con momentos tan mágicos como la visión del yacimiento desde la cresta del Templo de la Cruz, rodeados por un mar verde y el sol calentando nuestro entumidos huesos.


Vista desde el Templo de la Cruz.

La fortuna del viajero hizo que nuestra llegada a Palenque fuese de una forma tan poco premeditada pero le doy las gracias, por que hizo que esa visita se quede en nuestra memoria para el resto de nuestras vidas.

El viaje por la península del Yucatán continuo visitando otros yacimientos mayas, paisajes y parajes de excepción hasta que el destino nos llevo a la magnifica San Cristóbal de las Casas, pero eso............. eso ya es otra historia.

1 abr. 2011

Diario de nuestro viaje al Norte de Francia IV

Tras mucho tiempo, retomamos las cositas que dejamos a medias... en este caso, continuamos con el viaje que realizamos al Norte de Francia y del que ya hemos contado varios capítulos (, y ).

DIA 5:

Tras desayunar ya estábamos listos para ponernos en ruta hacia el Moint St. Michel, uno de los lugares más turísticos de Francia. Se trata de un monte en el que se levantó una abadía benedictina en honor del arcángel San Miguel, quien se apareció al obispo de Auranches (Aubert) y le encomendó su construcción. De hecho en Auranches se conserva en una iglesia el cráneo de Aubert, que tiene un agujero que hizó el dedo del arcángel.

Según nos íbamos acercando, ya veíamos la silueta majestuosa del monte... impresionante! Qué tendrían que sentir los peregrinos medievales que allí acudían?

En parte, según lo ves, te sientes un poco así... Además te imaginas cuanta cultura tenía que haber allí... impresiona.

Se halla rodeado por arenas, tipo marismas, y según esté la marea puede quedar más o menos cubierta. De hecho, para acceder al Monte hay un puente que lo une con la tierra.

Dejamos el coche en el parking, y daba un poco de cosa porque había un cartel que ponía que para ese día no había previsión de que se inundase... menos mal! Y directos a visitarlo.

Es increíble lo que han hecho allí a lo largo de los siglos. Algo que empezó siendo una iglesia, pasó a monasterio benedictino siendo referente cultural de la época, luego fue cuartel militar durante la Guerra de los Cien Años (fue de los pocos sitios de Francia no conquistados), después guerra y ahora de nuevo es monasterio y centro turístico.

Según entras, está la Oficina de Turismo y luego la Rue Central que está plagada de tiendas de souvenirs y comida. Aún no había muchos turistas cuando llegamos, mejor. Así que fuimos hacia arriba, hacia la Abadía para verla por dentro... qué de escaleritas!

Cuando estábamos sacando las entradas y cogiendo las audioguías, empezó a llover de lo lindo, así que nos sentamos tranquilamente a escuchar la historia del Monte y sus peripecias históricas. Cuando llovía un poco menos, empezamos nuestra visita.

Subimos por la Gran Escalinata camino de la terraza oeste. Desde ahí se ven islotes y toda la zona de las marismas, increíble. Justo a sus espaldas, se encuentra la Iglesia que fue gravemente dañada, de hecho la fachada no es la original y ha perdido sus dos torres. Lo que si que se percibe en su interior es como cierto halo de espiritualidad... o al menos así lo sentimos nosotros.

De ahí se pasa a "la Merveille", una obra maestra del gótico, es un monasterio de tres plantas. De hecho, los tres niveles de la abadía reflejan la jerarquía monástica:

- los frailes vivían en el nivel más alto, en un mundo cerrado entre la iglesia, el claustro y el refectorio.

- en el nivel medio, el abad recibía a sus nobles invitados.

- en el nivel inferior, era donde eran recibidos los soldados y los peregrinos.

Al primer sitio que accedimos, fue el Claustro que es una preciosidad, sobre todo por el lateral abierto a la costa. Está comunicado con el sencillo Refectorio que eran donde comían en completo silencio, según la Regla de San Benito.

Bajamos al segundo nivel, donde vimos la Sala de Caballeros que era donde comían los nobles visitantes. Hay una sala con unas columnas enormes, no tenía en si ningún uso, sino que servía para sustentar el peso de la iglesia de arriba. Y ya abajo del todo es donde están los jardínes.

Hay muchas más estancias y recovecos pero no los dejaban ver. Al final de la visita, vemos los imperfectos que supusó el ser una cárcel... demasiado bien está para como estaba!

Antes de dejar el Moint St Michel, nos compramos unos bocadillos como tentempié. Al final no subió del todo la marea, pero a esa hora había más sol y era todo mucho más bonito aún.

Alberto se empeñó en que como estábamos cerca, fueramos a ver Sant Malo, así que para allá fuimos. Esta zona es la Bretaña, las casas son de piedra y el tejado de pizarra, muy bonitas.

Sant Malo durante la Primera Guerra Mundial, se vió muy afectada por lo que ha tenido que ser reconstruido casi entero. Era un puerto para piratas. Fuimos a la zona de intramuros, que es el casco antiguo y está todo rodeado por la muralla. Dejamos el coche aparcado en el parking de al lado del puerto, y para adentro.

Como ya era casi la una del mediodía, vimos un sitio que nos pareció cuco y nos metimos a comer. Se llamaba "Coulier Safran" y es un sitio súper acogedor, casi como el comedor de tu casa. El señor era súper majete y nos explicó la comida. Nos pedimos un vaso de sidra con un trozo de tarta salada con ensalada, buenísimo! De postre nos pedimos una tarta de chocolate y un crepé de chocolate... muy buena elección.

Desde ahí dimos una vuelta por el centro, es chulo, todas las casas son iguales. Entramos en una tienda de postales muy bonitas, donde compramos un par de cosillas y ya para el coche.

Teníamos una buena tirada... desde Sant Malo hasta Troyes! Y fue una verdadera pesadilla. Primero llevó María el coche, eran nacionales por lo que tardamos un montón en hacer unos cuantos kilómetros. Cuando ya estaba oscureciendo, cogió Alberto el coche, ya empezábamos a estar cansados... Aunque lo peor fue cruzar París... una pesadilla! Como ya se nos había hecho tarde, decidimos parar en París a hacer noche, pero tras preguntar en varios sitios... no había sitio en ningún lado! Y lo peor era que no sabíamos ni dónde estábamos! Nos veíamos durmiendo en el coche... Pero cuando ya estábamos al borde de la desesperación, vimos una señal para Troyes, así que para allá nos fuimos...

Vaya viaje, con niebla, casi sin gasolina... cuando por fin entramos en nuestra habitación del Etap, respiramos por fin tranquilos... vaya pesadilla para olvidar!!!

CONTINUARÁ...