30 sept. 2008

Bodegas de Valladolid

Como ya hemos dejado constancia en varios post, uno de nuestras grandes pasiones es la gastronomía por lo que nos gustaría dedicar un nuevo post a este tema. En esta ocasión nos gustaría hablar de una de las formas más divertidas y buenas de disfrutar de la rica gastronomía castellana de la provincia de Valladolid, como es disfrutar en alguna de sus bodegas esparcidas por toda la provincia. Esperamos os sea de utilidad, y como siempre, vuestros comentarios para ayudarnos a conocer nuevos sitios.


- Bodegas Arzuaga: es la sede del vino Arzuaga, está en la carretera Valladolid - Soria, en un bonito entorno rodeada por viñedos y bodegas de la denominación de origen Ribera del Duero. Además de poder degustar o comprar sus buenos caldos, se puede tomar una tapa en la barra o comer en su restaurante. También es hotel. Precio medio - alto.
tra. N. 122 Aranda-Valladolid, Km 325. 47350 Quintanilla de Onesimo (Valladolid)
Telf. 983 681 146



* FUENSALDAÑA *

En esta localidad, cercana a Valladolid hay numerosas bodegas donde degustar un buen lechazo. Nuestras favoritas:

- Restaurante Bodega la Nieta: es una bodega en su sentido más estricto, son unas antiguas bodegas del S. XV excavadas en cuevas naturales, en las que se pueden degustar su cocina casera. Los platos recomendados son el lechazo asado, solomillo al cabrales y los entremeses ibéricos. Lo mejor a nuestro entender, es tapear, sin olvidarse en ningún momento de probar el rico lechazo, bien asado o bien en chuletillas. Conviene reservar. Precio medio - alto.

C/ El Barrero, s/n FUENSALDAÑA (VALLADOLID) 47194
Tlf1: 983 583 003 Tlf2: 983 583 413


- Bodega la Sorbona: aquí al igual en la anterior, se pueden degustar los platos típicos castellanos, como la sopa, o el cochinillo, si bien la especialidad en lechazo asado y carne roja. Una de las mejores de la zona. Conviene reservar también. Precio medio - alto.
Camino Extramuros, s/n FUENSALDAÑA (VALLADOLID) 47194
Tlf: 983 583 077




*MUCIENTES *

Este pueblo está pasado Fuensaldaña, aquí hay muchas bodegas pero básicamente privadas. Si váis hasta aquí, podéis aprovechar a comprar o degustar los yogures y cuajadas artesanales que hacen.

- La cueva de Mucientes: es algo más económico que las bodegas de Fuensaldaña. El lechazo asado se hace en horno de leña y la tarta de queso, así como la morcilla con piñones, os lo recomendamos! Precio medio - alto. Pedir que os enseñen las instalaciones, son muy amables y realmente es muy bonita.

Camino de la Ampudia s/n. Mucientes (Valladolid) // 983 587 784

http://www.bodegalacueva.com/


*BOECILLO *

En esta localidad también hay numerosas bodegas donde comer unas buenas chuletillas de lechazo, las bodegas se encuentran enfrente de Boecillo, no en el mismo pueblo. La más renombrada es el Yugo de Castilla si bien el precio es más alto.

- Bodega Restaurante la Abuela: bodega donde degustar unas buenas chuletillas. Precio medio -alto.
Nueva 1147151 Boecillo // 669614011

Si conocéis más, esperamos vuestras aportaciones... seguiremos investigando!

29 sept. 2008

IV Diario de nuestro Viaje a Nápoles y Costa Amalfitana, Abril 08

VIENE DE parte 1, parte 2 y parte 3

DIA 6:

Tras levantarnos, desayunar y pagar el hotel, dijimos adiós a Praiano y nos pusimos en ruta hacia Paestum.

Para ir a Paestum, cogimos la carretera en dirección Amalfi para ir bordeando todo el tiempo la Costa Amalfitana. Pasamos por Minori y Maiori, ahí había más playa y era un poco más tipo zona de playa y por Vietri sul Mari, localidad famosa por su cerámica.

Fuimos a Paestum por la carretera normal, no la autopista, por lo que tuvimos que atravesar Salerno. Salerno se nota que es la ciudad importante de la zona, tiene un puerto con mucho trasiego de mercancías y ya no es tan turística, aunque por lo que vimos, los edificios no son feos, quizás un poco sucios pero con encanto.

Pasado Salerno, las casas que vimos, estaban como dejadas de la mano de Dios y todo un poco cutre. Llegamos a la conclusión que aunque fuese un sitio de turismo de playa, nosotros ahí no iríamos, pero para gustos, colores.

Eso sí, según nos íbamos acercando a Paestum la cosa mejoraba. Estaba todo ya más cuidado y al lado de la playa había un bosque y hoteles de lujo.

Al llegar a Paestum, dejamos el coche en el parking y una vez tuvimos las entradas fuimos para adentro (sólo sacamos el ticket de las ruinas, está la opción de entrada con ruinas y museo).


Según entras, ya ves impresionado uno de los templos que quedan de esta antigua colonia griega, llamada Poseidonia (en honor de Poseidón), que después fue conquistada por los romanos, convirtiéndose en un importante puerto comercial, y que tras ser redescubierta en el siglo XVIII ahora es Patrimonio Mundial.

El primer templo que se ve es el de Ceres, del siglo VI a.C. y que es el más pequeño de los que quedan. Si tal y como está, impresiona, cómo sería en su época de esplendor?

Cerca se ven varios restos de otros edificios y hay una columna muy alta que tampoco da esa sensación hasta que estás al lado. Lo sentimos, pero nos impresiona la cultura griega!

Hacia el sur, ya hay tramos de calzada y se nota más la presencia romana. Ahí están los restos que quedan del Foro y parte de casas. Los romanos eran la leche, como eran tan superticiosos, en el centro del foro hicieron una especie de tumba en honor del fundador de la ciudad griega, donde metieron restos y objetos griegos, como para contentar a los espíritus fundadores.

En la zona de casas, se aprecia que aún queda mucho por hacer en las labores de restauración. Hay dos casas que tenían que ser de gente importante, aunque sólo quedan como aquel que dice, los cimientos, algún mosaico y poco más. Después de haber visto días atrás Pompeya y Herculano, esto te sabe a poco pero también es cierto que lo entiendes todo mucho mejor.

Y en la zona sur es donde están los otros dos templos que quedan en pie, y que son realmente impresionantes!

El primero que se ve es el de Neptuno, que es el más grande y mejor conservado. Fue el último en construirse y en él ya se aplicaron las medidas perfectas que se usaran en el Partenón. Como aquel que dice, sólo le faltan el techo y los adornos, porque por dentro está más o menos completo, incluidos sus dos recintos internos. No sabemos explicarlo, pero es a majestuoso a la vez que perfecto.


Justo al lado, está la denominada Basílica que es el templo de la diosa Hera y es el más antiguo de Paestum. Se nota que es mucho más arcaico y sencillo en sus formas, pero aún así, es perfecto.

Tras ver estos templos, fuimos rodeando el Foro de nuevo como hacia la entrada. Así vimos, el teatro griego, el senado romano y el lugar donde se reunían los griegos para hacer política y que fue reutilizado después por los romanos.

Así acabó nuestra visita a estas ruinas, si bien antes de irnos, dimos una vuelta por los puestos de souvenirs y para el coche, listos para partir rumbo a Roma.

Vaya lío para salir hacia Roma! Las señales cerca de Paestum estaban fatal indicadas, así que al final tras recorrer toda la muralla, fuimos en dirección Salerno y pasado ya un pueblo nos señalaba por fin hacia Napolés y Roma.

En el camino, hicimos una parada técnica en una gasolinera para comer y estirar un poco las piernas, y en marcha de nuevo. Lo que nos chocó mucho es que esa zona estuviese tan verde.

Según nos íbamos acercando a Roma nos empezamos a fijar más atentamente en las salidas, pues el hotel no lo teníamos en Roma ciudad sino en Frascatti, localidad más cercana al aeropuerto de Ciampino. Encontramos muy bien la salida. La carretera estaba llena de vides, y es que el vino de Frascatti si tiene cierta fama.

Llegamos al hotel Villa Mercede sin problemas, aunque con algo de lluvia. Decidimos quedarnos a descansar un rato y a ir colocando las maletas para el viaje, y sobre las 19h decidimos ir a Roma para pasear tranquilamente por sus plazas y para verla de noche, pues si bien ya la conocíamos, Alberto no la había visto de noche.

Para llegar a Roma, no tuvimos ningún problema, sólo seguir todo recto por la Vía del hotel, la Tuscolana, pero para volver no sería lo mismo... Aparcamos al lado de la Plaza de la República, y tras pagar la hora, a pasear por la Ciudad Eterna.

Se notaba que debíamos estar en una de las siete colinas, porque vaya cuestas! Pasamos por la Via dalle Quattro Fontane, que se llama así porque en la intersección , en la fachada de los cuatro edificios hay una fuente. Seguimos bajando, pasamos al lado del Palacio Barberini donde hacen exposiciones y por la Fuente del Tritón.

A partir de ahí ya se va viendo más gente, y así siguiendo a la turba, llegamos hasta la Piazza di Spagna. Se notaba que estaba lloviendo un poco, porque no había demasiada gente. Qué mala suerte! La vez anterior que fuimos, estaban restaurando la fachada de la Iglesia, ahora la columna... tendremos que volver para verla bien del todo! A pesar de la obra, estaba muy bonita, aunque habían puesto unas macetas enormes en la escalinata que no lucían muy bien que digamos.

Fuimos hacia la de Trevi, que estaba abarrotada de gente. Como pudimos, nos hicimos un hueco para tirar la moneda, que a nosotros parece que si nos funciona, a ver si volvemos de nuevo!

De camino a la Piazza Nabona, como llovía mas, nos metimos a comer una hamburguesa y de nuevo en marcha. Se notaba lo de la lluvia, pues casi no había nadie por las calles, por cierto, no se os ocurra comprar la guía de Michelín del sur de Italia, es un desastre y el mapa lo único que consigue es perderte!!!

La Piazza Nabona, no sabemos que tiene, pero nos encanta y eso que estaban restaurando la Fuente de los Cuatro Ríos de Bernini y que no había nadie. Y ya con nuestra curiosidad satisfecha decidimos volver hacia el coche... pero un tanto perdidos, por poco y vemos toda Roma en el intento! Pasamos por el Panteón y por la Columna de Trajano, y tras preguntar a un par de carabinieri, por fin llegamos al coche! Vaya dolor de pies!

Pero nuestra odisea sólo acaba de empezar, pues por lo visto en Italia no necesitan carteles y claro pues nos perdimos de lo lindo... Menos mal que dimos con la ronda y desde ahí ya sabíamos llegar al hotel, porque ya nos veíamos durmiendo a saber donde... Lo dicho ni se os ocurra coger la Guía Michelín!!!


DIA 7:

Nos tomamos el día en plan relax. Nos levantamos tarde, apurando para bajar a desayunar y después como ya conocíamos el camino por la Via Tuscolana llegamos hasta el centro de Roma, de hecho aparcamos en un lateral del Circo Máximo, justo debajo del Palatino!

Tranquilamente y disfrutando del paseo, nos dirigimos hacia la Basílica de San Pedro. Primero pasamos al lado del Templo de las vestales, y un pelín más adelante fuimos a ver la Iglesia Santa María Cosmedin, donde la gente hacía cola para fotografíarse con la Bocca de la Veritá que está a la entrada. Es una de las iglesias más antiguas de Roma y tiene unas pinturas muy bonitas sobre el altar.




Desde allí y caminando por la orilla del Río Tíber, llegamos al Puente de Fabricio por el que cruzamos a la otra orilla, pasando así sobre la Isla Tiberiana y que es el camino más bonito para llegar hasta el Trastevere. Parece mentira que una vez que entras en ese barrio (el Trastevere), te sientas como si estuvieses en otra ciudad, con sus calles animadas de gente y sus casas bajas... lo mejor de Roma?




Continuamos andando hacia San Pedro, ya cerca de la Via de la Conziliazione paramos para admirar una buena vista del Castillo de Sant Angelo y del Puente de San Pio X.

Así llegamos a la Piazza di San Pietro, ahí siempre hay mucha gente. Para entrar a la Basílica hay que hacer cola para pasar por los detectores de metales! Pero bueno, la cola va rápida y además así contemplas más tranquilamente toda la belleza de la plaza.


Entramos en la Basílica, y el sentimiento es raro, porque por una parte te parece grandiosa pero por otra es muy acogedora. Paseamos tranquilamente por ella, el Baldaquino de Bernini es impresionante! Ya habíamos estado, pero tiene algo que nos atrae y aunque estemos más o menos a favor de la jerarquía eclesiástica, esta Iglesia tiene algo que no sabemos muy bien explicar pero que nos atrae.

Cuando salimos de San Pedro, decidimos volver hacia el Trastevere para comer, aunque se nos hizó un poco tarde, pero al final comimos en una trattoria que aunque era muy de salir al paso por el precio, estaba bien.

Así paseando por este barrio, llegamos a su corazón la Piazza di Santa Maria del Trastevere que estaba muy animada y con gente sentada por todos lados. Entramos a ver la iglesia, que es la más antigua de la ciudad de las dedicadas a la Virgen. Es preciosa y de estilo bizantino.

Nuestro siguiente destino era llegar a la mejor heladería según muchos de la ciudad. Se halla en la Via degli Uffici del Vicario, no muy lejos de la Piaza Nabona, la Gelateria Gioliti. Creernos, merece la pena buscarla! Nosotros nos pedimos un helado entre sus más de 70 sabores por 4€ con dos sabores y luego te ponen otra bola de nata montada, impresionante... Con razón que digan que es la heladería favorita del Papa.

Y tras pasear un poco más, decidimos volvernos al hotel que nuestro avión salía pronto y teníamos que madrugar. Además nos volvimos a perder de nuevo... menos mal que logramos situarnos al final y llegar al hotel donde cenamos en su restaurante y a la camita.


DIA 8:

Tras desayunar, salimos camino del aeropuerto que si bien estaba cerca tratamos de encontrar con esa manía de no poner carteles que tienen allí. Pero bueno, tras dejar nuestro coche de alquiler y facturar las maletas, salimos puntualmente hacia Madrid... ciao Italia!!!

20 sept. 2008

III Diario de nuestro Viaje a Nápoles y Costa Amalfitana, Abril 08

Viene de parte 1 y parte 2


DIA 5:

Tras desayunar en el hotel, ya con el estómago lleno, empezamos nuestro acercamiento a la Costa Amalfitana.


El primer sitio a donde nos dirigimos, fue al Fiordo de Furore. Para ello, paramos en la carreterra para ver la cala, en la que había un montón de pescadores y después de nuevo al coche, para subir hacia Furore.

Vaya subidita y vaya cambio de paisaje! Según subes, las curvas cada vez son más escarpadas y parece que de los pueblos costeros donde nos hallábamos, hubiésemos pasado a pueblos de montaña! Menudo frío y vaya niebla!




El pueblo de Furore es muy anodino, pero la subida merece la pena por el paisaje, lástima que el día no estuviese más claro, pues las vistas tenían que ser impresionantes!

Desde ahí, intentamos ir a Ravello, para ello fuimos hacia Amalfi y desde Atrani, cogimos la carretera que supuestamente llevaba a Ravello... pero llegamos a un pueblecito muy pequeño que estaba en la montaña y nada turístico, lo triste es que desde allí no se podía ir de ninguna forma a Ravello! Tras probar de nuevo a buscar la carretera para Ravello, con la paciencia agotada lo dimos por imposible y nos fuimos hacia Amalfi, postponiendo la visita a Ravello para por la tarde.


En Amalfi, aparcamos el coche en la carretera que bordea el pueblo, y andandito hacia el centro que estaba todo lleno de turistas. Lo primero que hicimos, fue pasear por sus callejuelas, que son como pasadizos bajo las casas y entre las casas, la verdad es que tienen mucho encanto y nos conquistaron totalmente.

Así llegamos a la Catedral, cuya escalinata estaba llena de gente sentada. Es impresionante su fachada! Fuimos a visitarla por dentro, y nos resulto una visita muy curiosa. Primero se visita el claustro, que le llaman "Claustro del Paraíso", en él hay varios restos de pinturas al fresco.


Desde ahí se pasa a la Basílica del Crucifijo, que antes era la Catedral y ahora es el museo. En ella hay objetos de mucho valor, y quizás lo que más nos chocó fue un ejemplar del Toisón de oro y una silla de viaje de tipo oriental, que no se sabe muy bien cómo llegó hasta allí.

Lo siguiente es la Cripta que estaba en obras de restauración. Ahí es donde guardan la cabeza y los huesos de San Andrés, patrón de Amalfi. Y por último, se visita la actual Catedral que es bastante bonita. Lo más curioso es el cuadro que narra el milagro de San Andrés y San Mateo, según el cual, salvaron a Amalfi de las naves de Barbarroja.

Tras nuestra visita a la Duomo, nos dedicamos a cotillear un rato por las tiendas y a buscar un sitio donde comer. No queríamos un lugar muy turístico, pues la comida deja bastante que desear y es más caro, así que seguimos un cartel de una trattoria que estaba más alejada del centro, y acertamos de pleno!

Se llama Trattoria San Giusseppe y es totalmente familiar, de hecho estaban en ella sentadas varias generaciones de la familia, un lugar súper auténtico y con una comida buenísima! Nosotros nos pedimos pasta alle vongole e frutti di mare y risotto alla pescatora, y para compartir una pizza y estaba todo buenísimo!!! Será uno de los sitios a los que nos encantaría volver y de los que mejor recuerdo nos dejaron.

Y después de tan rica comida, callejeamos un poco más y decidimos probar suerte de nuevo a buscar Ravello. Si nos fue tan difícil de encontrar, es porque la carretera normal que sale de Atrani estaba cortada, así que nos tocó ir por la ruta alternativa... vaya pasada! Dimos una vuelta de flipar, de hecho pasamos por pueblos que nada tenían que ver con la Costa Amalfitana... tardamos de hecho casi una hora en llegar a Ravello que se supone que esta justo encima de Amalfi!!!

La verdad es que Ravello está en un sitio privilegiado, en lo alto de las montañas, con el mar enfrente y las montañas justo detrás. En este pueblo hay dos Villas importantes, la primera que vimos fue Villa Rufolo que está al lado de la Duomo. Nos asomamos a los jardínes, pero como con el viajecito se nos había echado la hora encima, decidimos ir a ver la otra, Villa Cimbrone que por lo que decían era la que mejores vistas tiene.

Villa Cimbrone está a las afueras del pueblo, por lo que pasamos al lado de los dos Conventos de Ravello. Se notaba que esta localidad tenía un nivel económico más alto, las tiendas son mucho más exclusivas y se percibe también en la gente que reside allí. Para cuando llegamos a la Villa, eran las 18.30h y resulta que cerraban a las 19h así que al final no la vimos, porque pagar 5€ cada uno para no ver nada en media hora... otra vez será!

Una vez ya en el coche, de nuevo hacia a Amalfi. Lo que nos resultó muy raro es que la carretera que marcaba Amalfi no ponía nada de las obras, así que fuimos para álla. Al poco rato, había una señal de vía cortada, pero lo que nos mosqueaba es que si que venían coches en dirección contraria... así que decidimos arriesgarnos y continuar... y resultó que sólo había unas vallas con unas máquinas paradas, pero ni obra ni nada!!! Y por eso tuvimos que dar una vuelta de alucine!!! Si alguien va y sigue la obra, probar antes por si acaso...

Y antes de volver a nuestro hotel en Praiano, paramos en Amalfi para comprarnos algo de cena y al hotel a descansar que estábamos agotados.


DIA 6:


Nos levantamos tranquilamente, y es que ese día habíamos decidido ir a ver Positano que tiene fama además de por sus paisajes, por ser uno de los pueblos donde se vive de forma pausada y disfrutando del momento.


Positano está en dirección contraria a Amalfi, y todas las casas están colgando de la montaña mirando a la playa, la verdad es que es una de las postales más bonitas que hemso visto.

Como vimos que había coches aparcados desde el principio, y aparcar dentro por las pintas nos parecía imposible, decidimos aparcar en el primer hueco que vimos. Nos tocó subir un rato para llegar a una de las calles que bajan para el centro. Por las pintas, como aquel que dice hay dos calles, una de subida y otra de bajada, el resto son todo escaleras!

Decidimos bajar por una de esas callejuelas llenas de escaleras, vaya vistas! Hubiésemos sacado fotos de todo... eso sí, vaya dolor de piernas, un consejo, ir con calzado adecuado pues con tantas escaleras, se nota bastante! Nos pareció un pueblo precioso, pero no nos gustaría vivir en él, la verdad.


Tras bajar y bajar, llegamos a la playa. El agua tiene un color impresionante, sobre todo cuando le da el sol. Lo único que al ser la arena de color gris, hace que la playa no sea tan idílica. Alrededor de la playa, hay un montón de restaurantes y terrazas, se notaba que el turismo en Positano era más tipo playa si bien de lujo. Los turistas son sobre todo gente jubilada y parejitas.

Disfrutamos en una terraza del paisaje y de la vida relajada de sus gente, para dar después un paseo por la playa y visitar después la Catedral, que no tiene nada de especial.

Al final, decidimos irnos a comer a otro sitio porque no nos atraía mucho ningún sitio de Positano. Vaya subidita hasta el coche! Parecía que no íbamos a llegar nunca a arriba. Menos mal que mientras subíamos, íbamos disfrutando de unas vistas impresionantes y que por fin llegamos al coche!












Fuimos en dirección Sorrento, a lo largo de la carretera había un montón de gente vendiendo limones, limoncedros, naranjas y peperoncino. Pensábamos haber comido en algún sitio de la carretera, pero como no vimos ninguno que nos gustará, al final llegamos a Sorrento. Debimos ir por otra carretera porque tardamos mucho menos que el otro día.

Aparcamos el coche y fuimos hacia la plaza, estaba lleno de turistas! Comimos en un restaurante que venía recomendado en la guía, se llama Aurora. Nos pedimos dos pizzas que estaban bastante buenas y un café.

Y así dejamos Sorrento, esa tarde decidimos aprovechar las vistas del balcón de nuestro hotel a la Costa y descansar. Y ya a media tarde, fuimos a Amalfi a comprar los regalos para la familia y a cenar.

No somos dados a comentar nuestros regalos pues creemos que es algo muy personal de cada uno, pero en esta ocasión si que nos gustaría recomendaros que compraráis crema de limoncello artesana y bombones con crema de limoncello por dentro, ya que realmente están buenísimos!

Para cenar elegimos la Trattoria Baracca que está en una plaza. Nos pedimos un risotto alla pescatora para los dos... buenísimo! Os lo recomendamos.

Y tan contentos para el hotel a descansar que aún nos quedaban unos días de viaje... CONTINUARA...

2 sept. 2008

Proyecto Hitos del Rodenal

El proyecto Hitos del Rodenal, consiste en crear 11 hitos artísticos en cada uno de los pueblos afectados por el Incendio ocurrido en los pinares de Guadalajara. Está promovido por la fundación Concha Márquez y cuenta con el apoyo de Queremos Futuro. Se halla en fase de ejecución y ya ha sido ejecutado en tres pueblos: Ablanque, Villarejo y Luzón.

Desde aquí os animamos a visitar esta zona desconocida de Guadalajara y a disfrutar de estas obras en medio de la naturaleza. Para más información:
http://luzonnuestropueblo.blogspot.com