21 mar. 2011

Lugares.....Isfahán.

Siempre que viajas por el mundo hay lugares, situaciones o seres humanos que permanecen en tu memoria durante el resto de tu vida, casi siempre esos momentos que dejan huella suelen ser inesperados.

Nuestra llegada a Isfahán fue cómoda, como lo es viajar por Irán, las cosas funcionan. Superado quedaba ya el primer flash que nos llevamos al entrar a la estación de autobuses de Kerman y encontrar que todo, incluida la numeración estaba en farsi, pero la gente es amable, seria, altiva pero dispuesta a ayudar sin esperar nada a cambio.

Tras dejar nuestras mochilas en el hostal Amir Kabir, refugio de mochileros de todas las calañas y lugares del mundo, decidimos salir a visitar la ciudad creada por el Sha Abbás para uso y disfrute de sus habitantes. Por que Isfahán es como una mujer, acogedora, distante, sensual, prohibida........bella.

Nuestros primeros pasos por las calles de Isfahán fueron sin rumbo fijo, solo teníamos la intención de llegar a su corazón a su alma, la plaza del Imán.

Tras callejear y casi sin saber como, nos introducimos en el Bazar Bozorg o Imperial, este bazar se extiende a lo largo de cinco kilómetros. todos ellos subterráneos o cubiertos. Sabíamos que el bazar daba a la plaza del Imán pero ¿qué rumbo seguir?. La sensación era de paz, todos los comercios cerrados, de vez en cuando nos cruzábamos con algún lugareño, o con algunos niños jugando detrás de una pelota, era una sensación muy relajante, cubiertos del sol, con una luz tenue y cruzando con nuestros pasos los haces de luz que nacían de las claraboyas situadas en la bóvedas del techo.

La fortuna que de vez en cuando se alía con el viajero, nos hizo emerger de la luz tenue y relajante del bazar a la contemplación del sol brillando sobre el Palacio de Ali Qapu, con los ojos adaptándose a la nueva luz, nos situamos en medio del jardín con sus fuentes y piscinas, los niños chapoteaban en el agua, me pareció un oasis. de la plaza. Girando sobre nuestros pies sin movernos, admiramos la postal, al fondo la Mezquita del Imán, frente al Palacio de Ali Qapu la mezquita de Sheik Lofollah, todo era grandioso, brillante, armonioso, estábamos en paz.

El sol tornaba su brillo poco a poco y saliendo de nuestro estado de letargo, vimos como la plaza perdía luminosidad solar pero como las luces artificiales comenzaban a destacar minaretes, balcones y sobre todo como la plaza se llenaba de vida, familias que llegaban para tender sus mantas sobre el césped, charlar, compartir viandas y juegos con los niños, parejas que buscaban sitios con menos luz, taxistas, vendedores, busca vidas, etc pero todo era armonioso.

Quedaba poco para que el sol se perdiera tras los minaretes de la Mezquita del Imán, no podíamos perder la ocasión de rematar este día tan afortunado y subimos a un famoso café para desde su terraza y mientras tomas un té y fumas una pipa, poder admirar tan preciosa forma de despedir al rey astro.

En días posteriores Isfahán nos descubrió muchas mas cosas pero........... eso es otra historia.

Alberto

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