5 may. 2016

Escapada a Lisboa

Corría febrero del 2010, cuando decidimos tomarnos unos días de desconexión total. El destino elegido fue Lisboa, la capital del país vecino. Fuimos en coche desde Valladolid, así que escogimos el hotel Mundial que estaba más o menos céntrico y con el parking incluido!

Lisboa, la ciudad de las Siete Colinas, nos pareció una ciudad amable y de las que son para pasear y saborear lentamente, sin prisas. El terremoto de 1755 hizó mucho daño, pero afortunadamente han sabido restaurar y mantener su esencia en la mayoría de lugares.

Nuestra llegada fue pasada por agua... pero aún así fuimos a la Plaza del Comercio que estaba en obras, donde está la Oficina de Turismo y de allí a la vecina Plaza del Municipio que nos recordó a París.


Desde allí decidimos ir hacia la Catedral o Sé. Entramos primero a la iglesia de Nossa Senhora da Conceicáo Velha que tiene una fachada preciosa pero un interior anodino a causa del terremoto. Fuimos a ver también la Casa dos Biscos que es de estilo gótico, pero está tan restaurada que parece artificial...  Para llegar a la Sé, nos toca subir las cuestecitas de Lisboa. La catedral parece más un castillo por fuera que una iglesia! Es del siglo XII y está sobre la principal mezquita que había en la ciudad. Fue mandada construir por el primer rey luso, aunque por dentro apenas queda nada y está muy restaurada. La pila bautismal está en una capillita cerrada, y es ahí donde dicen que se bautizo San Antonio de Padua que era lisboeta.


Y tras pasear por la Baixa, vamos al Elevador de Santa Justa, que fue diseñado por un discípulo de Effiel, lo que hace que se dé un aire a la famosa torre de París. Se trata de un ascensor de hierro que sube a la zona de Chiado y que antiguamente funcionaba con máquinas de vapor. Arriba se tienen unas buenas vistas a través del enrejado.

Justo al lado está la Iglesia del antiguo Monasterio do Carmo, que está en ruinas, para que quedé constancia del daño que hizo el terremoto y las nuevas generaciones no olviden... es de estilo gótico y ahora es un museo.

El barrio de Chiado es una zona más residencial y sibarita, en 1988 sufrió un incendio y muchas casas se vieron afectadas, pero lo han restaurado con mucho gusto y lo han dejado casi igual. Paseamos por sus calles, con sus bellas casas de azulejos... en dirección a la Plaza de Luis Camoes que limita con el barrio Alto. Cerca de allí, está la cafetería "A brasileira" famosa por la estatua que tiene en la terraza del escritor Pessoa, y la "Cervejería Trinidade" que es muy bonita también.


Y así dijimos adiós a Chiado, bajando de nuevo en el ascensor de Santa Justa... Fuimos a ver la Estación de Rossio, cuya fachada es preciosa, es de 1887 de estilo neomanuelino por lo que parece más antigua.

Y camino de nuestro hotel, pasamos por la Avenida Liberdade que es la más larga de toda Lisboa y donde se encuentra el Teatro Edén con fachada modernista y reconvertido en un centro comercial. Antes de ir al hotel, paramos en el "A ginjinha", parada que recomendamos a todos los que vayan a Lisboa!!! Es un bar enano donde venden el famoso licor de cerezas... buenísimo!

Una manera perfecta de acabar nuestro primer día en Lisboa.... continuará

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