31 mar. 2008

El Camino Inca

Cuando miro atrás o pienso cuando pusé mis fuerzas y mente al límite, siempre aparece la experiencia vivida en el Camino Inca. Fue quizás una de las experiencias más duras en cuanto a esfuerzo físico y donde más pusé freno a mis limitaciones, pero desde que llegué a Machu Pichu por mis propios pies, descubrí que mereció enormemente la pena.

Nosotros llevábamos ya contratado la excursión a Machu Pichu desde España, lo cual resultó más que acertado porque para poder hacerlo se requería permiso que tardaba al menos 24h en llegar.

El día empezó mal casi desde el principio. El de la agencia nos vinó a recoger antes de que amaneciese a nuestro hostal en Cuzco, y desde allí, nos llevó en su coche hasta el tren que nos llevaría de Urumbaba hasta el km 104 para empezar desde ese punto el Camino del Inca.

El trayecto en coche fue toda una experiencia, el de la agencia no paraba de hablar cuando nosotros queríamos descansar un poco más, y conducía fatal por unas carreteras llenas de curvas... Alberto al ir de copiloto lo pasó fatal y nos vió más de una vez, estrellados contra algo...

En el tren, nos dieron un desayuno, pero al hacer frío, debí sufrir un corte de digestión... así que me tocó recorrer todo el Camino con el estómago mal y con una sensación de mareo continua... a lo que se añadía mi vértigo habitual... Y para colmo, todo el Camino está prácticamente lleno de escaleras al lado de precipios...

Fue así como descubrí que el cuerpo es mucho más resistente de lo que pensamos, porque a pesar de todo aguanté. Aunque también es cierto que según iba caminando pensaba "tendré que llegar por mi propio pie, porque aquí por mucho que me ponga mal, no llega un médico ni de broma y como para sacarme!", por lo que tuvé que aguantar y descubrir para mi sorpresa que llegué sin ayuda de nadie por mi misma.

Eso sí, el camino mereció la pena, por las ruinas, por las vistas tan increíbles según avanzabas y por las explicaciones de nuestro guía. Pero lo mejor y lo que recompensó todo, fue llegar al Inti Punku y ver desde allí, como surgida de la nada y con su halo de misterio natural, la ciudad sagrada de los Incas: Machu Pichu... Increíble y espectacular.

Cuando pienso que estuvé allí, me parece mentira... es como si fuera un sueño. Pero sobre todo, pensar en Machu Pichu, supone recordar la vivencia del Camino Inca y la capacidad del ser humano por superarse...

No hay nada imposible, sólo hay que proponérselo y luchar por ello.

María

2 comentarios:

fmanega dijo...

Una de las razones por las que aun no he ido a Peru es por mi fobia a la altura.

Por supuesto, espero ir algun dia pues ver Macchu Picchu es una de mis ilusiones. Aunque estoy convencido de que sera duro superar mi vertigo, espero que lo lograre.

Felicidades por el relato.

ciudadanos del mundo dijo...

Fmanega, te recomiendo ir... sé lo que es el vértigo, pero te aseguro que ver Machu Pichu al amanecer es increíble! Nosotros cuando llegamos por la mañana, estaba todo lleno de niebla... se fue abriendo, abriendo, y de repente como surgida de la nada, apareció Machu Pichu!

Siempre soñé desde muy pequeña ir... pero mis expectativas fueron más que superadas... es algo increíble!