29 sept. 2008

IV Diario de nuestro Viaje a Nápoles y Costa Amalfitana, Abril 08

VIENE DE parte 1, parte 2 y parte 3

DIA 6:

Tras levantarnos, desayunar y pagar el hotel, dijimos adiós a Praiano y nos pusimos en ruta hacia Paestum.

Para ir a Paestum, cogimos la carretera en dirección Amalfi para ir bordeando todo el tiempo la Costa Amalfitana. Pasamos por Minori y Maiori, ahí había más playa y era un poco más tipo zona de playa y por Vietri sul Mari, localidad famosa por su cerámica.

Fuimos a Paestum por la carretera normal, no la autopista, por lo que tuvimos que atravesar Salerno. Salerno se nota que es la ciudad importante de la zona, tiene un puerto con mucho trasiego de mercancías y ya no es tan turística, aunque por lo que vimos, los edificios no son feos, quizás un poco sucios pero con encanto.

Pasado Salerno, las casas que vimos, estaban como dejadas de la mano de Dios y todo un poco cutre. Llegamos a la conclusión que aunque fuese un sitio de turismo de playa, nosotros ahí no iríamos, pero para gustos, colores.

Eso sí, según nos íbamos acercando a Paestum la cosa mejoraba. Estaba todo ya más cuidado y al lado de la playa había un bosque y hoteles de lujo.

Al llegar a Paestum, dejamos el coche en el parking y una vez tuvimos las entradas fuimos para adentro (sólo sacamos el ticket de las ruinas, está la opción de entrada con ruinas y museo).


Según entras, ya ves impresionado uno de los templos que quedan de esta antigua colonia griega, llamada Poseidonia (en honor de Poseidón), que después fue conquistada por los romanos, convirtiéndose en un importante puerto comercial, y que tras ser redescubierta en el siglo XVIII ahora es Patrimonio Mundial.

El primer templo que se ve es el de Ceres, del siglo VI a.C. y que es el más pequeño de los que quedan. Si tal y como está, impresiona, cómo sería en su época de esplendor?

Cerca se ven varios restos de otros edificios y hay una columna muy alta que tampoco da esa sensación hasta que estás al lado. Lo sentimos, pero nos impresiona la cultura griega!

Hacia el sur, ya hay tramos de calzada y se nota más la presencia romana. Ahí están los restos que quedan del Foro y parte de casas. Los romanos eran la leche, como eran tan superticiosos, en el centro del foro hicieron una especie de tumba en honor del fundador de la ciudad griega, donde metieron restos y objetos griegos, como para contentar a los espíritus fundadores.

En la zona de casas, se aprecia que aún queda mucho por hacer en las labores de restauración. Hay dos casas que tenían que ser de gente importante, aunque sólo quedan como aquel que dice, los cimientos, algún mosaico y poco más. Después de haber visto días atrás Pompeya y Herculano, esto te sabe a poco pero también es cierto que lo entiendes todo mucho mejor.

Y en la zona sur es donde están los otros dos templos que quedan en pie, y que son realmente impresionantes!

El primero que se ve es el de Neptuno, que es el más grande y mejor conservado. Fue el último en construirse y en él ya se aplicaron las medidas perfectas que se usaran en el Partenón. Como aquel que dice, sólo le faltan el techo y los adornos, porque por dentro está más o menos completo, incluidos sus dos recintos internos. No sabemos explicarlo, pero es a majestuoso a la vez que perfecto.


Justo al lado, está la denominada Basílica que es el templo de la diosa Hera y es el más antiguo de Paestum. Se nota que es mucho más arcaico y sencillo en sus formas, pero aún así, es perfecto.

Tras ver estos templos, fuimos rodeando el Foro de nuevo como hacia la entrada. Así vimos, el teatro griego, el senado romano y el lugar donde se reunían los griegos para hacer política y que fue reutilizado después por los romanos.

Así acabó nuestra visita a estas ruinas, si bien antes de irnos, dimos una vuelta por los puestos de souvenirs y para el coche, listos para partir rumbo a Roma.

Vaya lío para salir hacia Roma! Las señales cerca de Paestum estaban fatal indicadas, así que al final tras recorrer toda la muralla, fuimos en dirección Salerno y pasado ya un pueblo nos señalaba por fin hacia Napolés y Roma.

En el camino, hicimos una parada técnica en una gasolinera para comer y estirar un poco las piernas, y en marcha de nuevo. Lo que nos chocó mucho es que esa zona estuviese tan verde.

Según nos íbamos acercando a Roma nos empezamos a fijar más atentamente en las salidas, pues el hotel no lo teníamos en Roma ciudad sino en Frascatti, localidad más cercana al aeropuerto de Ciampino. Encontramos muy bien la salida. La carretera estaba llena de vides, y es que el vino de Frascatti si tiene cierta fama.

Llegamos al hotel Villa Mercede sin problemas, aunque con algo de lluvia. Decidimos quedarnos a descansar un rato y a ir colocando las maletas para el viaje, y sobre las 19h decidimos ir a Roma para pasear tranquilamente por sus plazas y para verla de noche, pues si bien ya la conocíamos, Alberto no la había visto de noche.

Para llegar a Roma, no tuvimos ningún problema, sólo seguir todo recto por la Vía del hotel, la Tuscolana, pero para volver no sería lo mismo... Aparcamos al lado de la Plaza de la República, y tras pagar la hora, a pasear por la Ciudad Eterna.

Se notaba que debíamos estar en una de las siete colinas, porque vaya cuestas! Pasamos por la Via dalle Quattro Fontane, que se llama así porque en la intersección , en la fachada de los cuatro edificios hay una fuente. Seguimos bajando, pasamos al lado del Palacio Barberini donde hacen exposiciones y por la Fuente del Tritón.

A partir de ahí ya se va viendo más gente, y así siguiendo a la turba, llegamos hasta la Piazza di Spagna. Se notaba que estaba lloviendo un poco, porque no había demasiada gente. Qué mala suerte! La vez anterior que fuimos, estaban restaurando la fachada de la Iglesia, ahora la columna... tendremos que volver para verla bien del todo! A pesar de la obra, estaba muy bonita, aunque habían puesto unas macetas enormes en la escalinata que no lucían muy bien que digamos.

Fuimos hacia la de Trevi, que estaba abarrotada de gente. Como pudimos, nos hicimos un hueco para tirar la moneda, que a nosotros parece que si nos funciona, a ver si volvemos de nuevo!

De camino a la Piazza Nabona, como llovía mas, nos metimos a comer una hamburguesa y de nuevo en marcha. Se notaba lo de la lluvia, pues casi no había nadie por las calles, por cierto, no se os ocurra comprar la guía de Michelín del sur de Italia, es un desastre y el mapa lo único que consigue es perderte!!!

La Piazza Nabona, no sabemos que tiene, pero nos encanta y eso que estaban restaurando la Fuente de los Cuatro Ríos de Bernini y que no había nadie. Y ya con nuestra curiosidad satisfecha decidimos volver hacia el coche... pero un tanto perdidos, por poco y vemos toda Roma en el intento! Pasamos por el Panteón y por la Columna de Trajano, y tras preguntar a un par de carabinieri, por fin llegamos al coche! Vaya dolor de pies!

Pero nuestra odisea sólo acaba de empezar, pues por lo visto en Italia no necesitan carteles y claro pues nos perdimos de lo lindo... Menos mal que dimos con la ronda y desde ahí ya sabíamos llegar al hotel, porque ya nos veíamos durmiendo a saber donde... Lo dicho ni se os ocurra coger la Guía Michelín!!!


DIA 7:

Nos tomamos el día en plan relax. Nos levantamos tarde, apurando para bajar a desayunar y después como ya conocíamos el camino por la Via Tuscolana llegamos hasta el centro de Roma, de hecho aparcamos en un lateral del Circo Máximo, justo debajo del Palatino!

Tranquilamente y disfrutando del paseo, nos dirigimos hacia la Basílica de San Pedro. Primero pasamos al lado del Templo de las vestales, y un pelín más adelante fuimos a ver la Iglesia Santa María Cosmedin, donde la gente hacía cola para fotografíarse con la Bocca de la Veritá que está a la entrada. Es una de las iglesias más antiguas de Roma y tiene unas pinturas muy bonitas sobre el altar.




Desde allí y caminando por la orilla del Río Tíber, llegamos al Puente de Fabricio por el que cruzamos a la otra orilla, pasando así sobre la Isla Tiberiana y que es el camino más bonito para llegar hasta el Trastevere. Parece mentira que una vez que entras en ese barrio (el Trastevere), te sientas como si estuvieses en otra ciudad, con sus calles animadas de gente y sus casas bajas... lo mejor de Roma?




Continuamos andando hacia San Pedro, ya cerca de la Via de la Conziliazione paramos para admirar una buena vista del Castillo de Sant Angelo y del Puente de San Pio X.

Así llegamos a la Piazza di San Pietro, ahí siempre hay mucha gente. Para entrar a la Basílica hay que hacer cola para pasar por los detectores de metales! Pero bueno, la cola va rápida y además así contemplas más tranquilamente toda la belleza de la plaza.


Entramos en la Basílica, y el sentimiento es raro, porque por una parte te parece grandiosa pero por otra es muy acogedora. Paseamos tranquilamente por ella, el Baldaquino de Bernini es impresionante! Ya habíamos estado, pero tiene algo que nos atrae y aunque estemos más o menos a favor de la jerarquía eclesiástica, esta Iglesia tiene algo que no sabemos muy bien explicar pero que nos atrae.

Cuando salimos de San Pedro, decidimos volver hacia el Trastevere para comer, aunque se nos hizó un poco tarde, pero al final comimos en una trattoria que aunque era muy de salir al paso por el precio, estaba bien.

Así paseando por este barrio, llegamos a su corazón la Piazza di Santa Maria del Trastevere que estaba muy animada y con gente sentada por todos lados. Entramos a ver la iglesia, que es la más antigua de la ciudad de las dedicadas a la Virgen. Es preciosa y de estilo bizantino.

Nuestro siguiente destino era llegar a la mejor heladería según muchos de la ciudad. Se halla en la Via degli Uffici del Vicario, no muy lejos de la Piaza Nabona, la Gelateria Gioliti. Creernos, merece la pena buscarla! Nosotros nos pedimos un helado entre sus más de 70 sabores por 4€ con dos sabores y luego te ponen otra bola de nata montada, impresionante... Con razón que digan que es la heladería favorita del Papa.

Y tras pasear un poco más, decidimos volvernos al hotel que nuestro avión salía pronto y teníamos que madrugar. Además nos volvimos a perder de nuevo... menos mal que logramos situarnos al final y llegar al hotel donde cenamos en su restaurante y a la camita.


DIA 8:

Tras desayunar, salimos camino del aeropuerto que si bien estaba cerca tratamos de encontrar con esa manía de no poner carteles que tienen allí. Pero bueno, tras dejar nuestro coche de alquiler y facturar las maletas, salimos puntualmente hacia Madrid... ciao Italia!!!

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