1 nov. 2009

Diario de nuestro Viaje a Egipto III

Tras varios meses, continuamos con nuestro diario del Viaje a Egipto que hicimos en febrero 09. Viene de la Parte 1ª y Parte 2ª
DIA 3:

A las 6h estaba ya sonando nuestro teléfono, el día empezaba. Bajamos a desayunar, algo de fruta y esos bollitos tan ricos que ponen que sino fuese porque tenemos algo de juicio, no dejaríamos de comer! Antes de salir, a la habitación a por las mochilas y los forros polares que a esas horas hace un poco de frío... y listos para ver Edfu!

Nuestro barco había parado al lado de otros barcos, así que para llegar a tierra nos tocó atravesar varios barcos... curioso.
Edfú pertenece ya al Alto Egipto junto con Asuán. Esta ciudad es conocida sobre todo por su templo a Horus que se encuentra muy bien conservado. Además es un perfecto ejemplo de templo egipcio con una sucesión de recintos cada vez más pequeños y oscuros, en progresión gradual y simbólica hasta la oscuridad del santuario. Este templo es segundo en dimensiones tras el de Karnak y es de la época de los faraones Ptolomeos.
Según llegas hay una gran explanada y se ve que el templo estaba rodeado por una muralla, de la cual aún quedan restos. Lo que nos chocó a primera vista de este templo es su color mucho más marrón y como de arena.
El pilón se halla precedido de dos figuras de halcones del dios Horus, de granito negro, una de ellas un tanto deteriorada. En el pilón hay escenas donde el faraón entrega a los prisioneros de las guerras a los dioses Horus y Hator.

Accedemos al patio, el cual conserva la mitad del suelo original. Está rodeado por una columnata cuya especial particularidad, es que los capiteles son iguales a los de la columna del lado opuesto.
La pronaos o primera sala hipóstila, tiene unas columnas bastante altas que aún sujetan el techo original de piedra, y en algunas partes incluso se ve algo de su policromía. En el interior, los relieves narran sobre todo escenas de ofrendas del faraón a los dioses. Y a los lados de la entrada, hay dos pequeñas cámaras: la occidental o casa de la mañana (para que los sacerdotes se purificasen antes de los ritos) y la oriental que servía como biblioteca.

La segunda sala hipóstila es más pequeña y más baja. El techo es más bajo que el otro, por lo que se ve bastante más el paso de los coptos que se refugiaron en este lugar. En sus paredes hay relieves donde se observa bastante bien las procesiones de las barcas sagradas de Horus y Hator. Ahí hay tres salas que tenían usos diversos.
Después hay una sala que era donde dejaban las ofrendas, como detallan tan bien sus relieves. A los laterales, salen unas escaleras que suben hacia arriba del templo, ahora no permiten subir del todo, pero bueno, sus relieves con las procesiones de los dioses son preciosos.

Avanzando hacie el fondo y antes de que llegue la masa humana, vimos el santuario cuyo techo ya es mucho más bajo. En el sanctasantorum aún se conserva el naos de granito donde cada noche se ponía la figura de Horus, y una copia de la barca sagrada de Horus (el original está en el Lovre).

Ahmad nos explicó, que todas las mañanas tras purificarse, el faraón o el gran sacerdote iba sólo allí, para abrir la puerta y que Horus pudiera recorrer su camino divino sobre la tierra... Los relieves de hecho hablan de esto.

Alrededor de esta capilla, hay 10 más pequeñas dedicadas a diversos dioses. Lo más alucinante es poder ver el color original en algunas de ellas, eso sí, menuda cantidad de turistas!!!!

Fuera del templo, el guía nos explicó los relieves en los que se cuenta la leyenda de la lucha entre Horus y su tío Set (al que representan en forma de hipopótamo). También nos explicó el sistema que tenían para medir el nivel del agua y ver según creciera o no, los impuestos que iban a cobrar.

En el tiempo libre, aprovechamos para dar una vuelta por el templo, admirando sus detalles y curioseando todo. El punto de encuentro con nuestro guía era el bar, como aún era un poco pronto, nos tomamos un té con él, hecho que aprovecho para comentarnos que trabajaba por su cuenta para una fábrica de joyas y nos enseñó lo que hacían. Aunque no lo sabemos seguros del todo, creemos que casi todos los guías se dedican por detrás a esto para aumentar sus ingresos... nosotros reconocemos que caímos y nos compramos un par de cosillas, eso sí, damos fe que son buenas porque pese a su uso siguen estando nuevas!

De camino a la salida, paramos en la tienda de un hombre que antes nos dió unos pañuelos para hacerse nuestro "amigo". Compramos unas camisas, eso si, la gente es la leche y te piden una pasta por todo... así que a regatear, aunque a nosotros no nos guste nada el regateo!

Ese día para ir y venir del barco al templo, fuimos en una calesa con caballo... otra experiencia más.

Ya en el barco, aprovechamos para descansar un poco. Nos subimos a la cubierta, qué bonito es el Nilo y qué tranquilidad se respiraba! A los lados del río, la vida transcurre con mucha calma entre la agricultura, la pesca y el ganado que pace en las zonas verdes de los márgenes del río... Lo que resulta muy curioso es la mezcla del paisaje, y es que hay veces que una orilla es tipo desierto y la otra toda verde... precioso!
Nosotros aprovechamos para leer, escribir y disfrutar del paisaje... pero otros pasajeros aprovechan a ponerse cual filete, vuelta y vuelta al sol, con el calor qué hacía!

A las 13h bajamos al restaurante a comer. Muy buena la comida, ese día lo mejor fueron los calamares guisados y los nuevos dátiles que pusieron. Tras la comida, nos fuimos a descansar un rato y a las 15.30h otra vez a la cubierta, que era la hora del té con pastas.
Y después a prepararnos para la nueva visita: el templo de Kom Ombo.

Lo que no entendemos muy bien, es por qué todos los barcos tienen que llegar a la misma hora a los sitios, normal que luego la visita sea tan agobiante!

Fuimos andando hasta el templo, por la calle tenían una especie de locales que son tiendas de souvenirs pero que no estaban abiertas aún. Qué cantidad de gente! Este templo está situado justo a la orilla del Nilo, lo que le da un ambiente más mágico aún.

Tiene dos particularidades. Una que lo hace único en todo Egipto es que está situado en una colina como las acrópolis griegas. La otra particularidad, es que es un templo doble, es decir, está dedicado a dos dioses: Sobek (con forma de cocodrilo) y Horus. De hecho, tiene dos entradas en la fachada y dos naos también. Es de época ptolemaica, lo que se nota en las formas de los relieves, mucho más realistas y voluptuosas las formas.

Del pilón apenas queda nada. Si bien antes de ver el templo propiamente dicho, y antes de que llegasen todos los turistas, vimos la pequeña capilla lateral de Hathor donde se conservan dos cocodrilos momificados, al ser símbolos del dios Sobek.

Volviendo hacia el pilón, el guía nos explicó que entre las piedras colocaban como un trozo de madera para encajar mejor las piezas, como en Tihuanaco!
Entrando por las dos salas hipóstilas, se puede admirar los bellos relieves y algún trozo de policromía original, qué pasada! Avanzando se llega a los dos santuarios y más al fondo al sanctasanctorum.
En la parte trasera, en una especie de pasillo se encuentra un relieve con escenas médicas, donde se ve a una mujer dando a luz e instrumental quirúrgico muy similar al actual. Eso sí, esa zona es casi imposible de ver porque está llena de gente y es muy estrecha.

En la explanada norte del templo, se encuentra un pozo que servía para medir el cauce del Nilo y que se halla muy bien conservado. En esa zona, hay dos grandes bloques con relieves, uno de llos tiene los cartuchos vacíos. Ahmed nos explicó que es porque la capital de ese tiempo estaba muy lejos, y como no sabían seguro el nombre del faraón, lo dejaban en blanco hasta saberlo. Como curiosidad nos cuenta, que por detrás de estas piedras está representada la viagra egipcia... hay dos penes grabados, de uno caen 5 gotas y del otro 7, he ahí la viagra!

Tras ver el templo por libre, volvimos al barco. Teníamos que estar a las 17.30h pero no sabemos muy bien por qué, porque hasta casi una hora después no zarpamos... Al volver de la visita, subimos a la cubierta... precioso el templo iluminado!

Y luego a descansar un rato en el camarote, ese día había fiesta de disfraces y cóctel pero nosotros pasamos... entre que pasamos de comprar algo sólo para hacer el gamba y que a nosotros no nos molaría que viniesen a España y se vistiesen de sevillanas porque todos fuesemos así... es nuestro modo de pensar.

A las 20h a cenar, muchos si que van disfrazados pero no todos. Para cenar, lo mejor son los bollitos aunque está todo bastante bueno. Antes de acostarnos, fuimos a la cubierta para ver las estrellas... el cielo allí era increíble y súper especial... Y a la camita a descansar que a las 2.45h sonará el despertador para ir a ver Abu Simbel...

CONTINUARA...

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