26 nov. 2009

Diario de nuestro Viaje a Egipto V

DIA 5:

Ese día fue el día que sin duda más dormimos, no teníamos que levantarnos deprisa y corriendo, aunque a las 8h ya estábamos en pie, pues podíamos desayunar hasta las 9h. Si bien antes de bajarnos, dejamos todo un poco recogido por si nos cambiaban de habitación o no... En el desayuno nos empezó a entrar ya nostalgia del barco... cómo echaríamos de menos esos bollos tan ricos!

Y tras el desayuno, empezaba realmente la aventura... ahora nos tocaba ver las cosas por nuestra cuenta!

Según salimos del barco, ya había un montón de hombres ofreciéndonos su taxi. Tras regatear, llegamos a un acuerdo con Mohamed para que nos llevará hasta el embarcadero del Templo de Philae, también él sabía algo de castellano y trato de ofrecernos otros sitios donde ir, pero nosotros sólo queríamos ir allí.

El camino para ir hasta allí, es similar al de Abu Simbel, pero antes de la Presa Antigua nos desviamos. Cuando llegamos, antes de bajarnos del taxi, Mohamed nos dió su número del móvil, y es que no podía aparcar en el embarcadero, por lo que nos dijó que cuando acabaramos la visita, le hiciesemos una llamada perdida para que bajara a buscarnos.

Al lado del embarcadero, hay un montón de puestos, aunque los vendedores vienen directamente a ti con la mercancía. Nuestra opinión, es que con esa manera de vender, resultan tan cargantes, que en lugar de comprar lo que consiguen es quitarte las ganas de comprar nada, pero bueno, es su cultura.

Sacamos el ticket de entrada y nos ponemos justo detrás de un grupo, pero no nos dejan montarnos en su barcaza, así que nos toca regatear para llegar a un acuerdo con un señor que nos lleve y traiga con su barquita.

El paisaje es precioso! Para llegar al templo, hay que ir en barco, pues está en medio del agua... De hecho, este viaje en barquita fue mucho más bonito que el de faluca, el paisaje era increíble! Vaya contrastes entre las orillas... unas todas verdes y otras desérticas! Muy bonito y súper relajante el balanceo...

Llegamos al embarcadero del templo, donde había ya bastante gente. Antes de nada, buscamos una zona de sombra donde sentarnos y leernos tranquilamente la información sobre el templo que teníamos en la guía... cómo pegaba allí el sol!

Los templos que se hallan en esta isla, Agilkia, no estaban aquí sino en la isla de File, y es que en esta zona había tres islas: Biga, File y Agilkia. De hecho esta zona se veía como una zona muy sagrada en la antigüedad. En la de Biga, es donde la leyenda sitúa la tumba de Osiris y estaba prohibido ir allí, sólo iban los sacerdotes desde File para realizar ofrendas por el eterno sueño del dios. Por otro lado, en la isla de File es donde se hallaban estos templos de estilo tolomeico en honor de la diosa Isis, y que era un lugar de peregrinación para los antiguos egipcios.

A raíz de la presa, tanto la isla de Biga como la de File quedaron sumergidas, por lo que para preservar los templos, se desmontaron y se reconstruyeron en la isla de Agilkia de la forma más fidedigna posible. De hecho, hasta se modeló la orografía para que todo fuera lo más similar posible... Viniendo en la barquita, si que vimos las columnas de hormigón que sobresalen de las aguas, señalando su lugar original.

En estos templos, se nota ya la influencia griega y romana. De hecho, hay un templo de estilo puramente romano y hay un puerta de Adriano. En los relieves se muestra sobre todo a Isis y a la diosa Hathor.

Paseamos tranquilamente, curioseando por las ruinas y nos dimos también una vuelta por los puestecillos, donde compramos unos imanes para nuestra colección de la nevera. Y ya hacia el embarcadero, donde nos estaba esperando el señor, y menos que él nos vió porque con toda la gente que había como para encontrarle!

Las vistas de la isla desde el río son preciosas, y es que este templo tiene el entorno más privilegiado de los que hemos visto con mucha diferencia!

Vaya caos hay en los puestos del otro lado del embarcadero y vaya lío de coches y autobuses! Resulta increíble que no haya todo el tiempo accidentes... Alberto le hizó una llamada perdida al taxista, y allí nos ponemos a esperarle. Vaya peligro el tráfico! Pero bueno, al final llegó Mohamed y conseguimos salir ilesos de allí...

De camino al barco, le pedimos que parara en un cajero para sacar dinero y alucinamos! Resulta que el taxista le preguntó a un policía donde había, le dijó donde estaba, sacó Alberto el dinero y va y nos pedía propina el policía! Nosotros pasamos de darle nada, pero para nuestro asombro, el taxista si que le dio propina... para flipar con lo de esta gente y la propina!

Por fin, llegamos al barco y tras pagar al taxista, fuimos directos al camarote a refrescarnos y a comer! Qué bien comimos en el barco... qué rico estaba todo!

Para la tarde, decidimos relajarnos y disfrutar de nuestra última tarde a bordo del barco. Para nosotros este viaje, ha sido sin duda el más relajado y tranquilo...estando acostumbrados a no parar y tener que buscarnos todo el rato la vida... este ha sido todo relax!

Por la tarde, tras echarnos una buena siesta, subimos a cubierta a disfrutar de tanta tranquilidad. Cómo echamos de menos esos ratos de relax, leyendo, escribiendo este diario y disfrutando del anochecer... es preciosa la puesta del sol en el Nilo!

Y así pasamos nuestra última tarde en el barco, aprovechando hasta el último momento. Un poco antes de la hora prevista bajamos al camarote para recogerlo todo y coger nuestras cosas. Muy buena la experiencia en este barco!

A las 19h ya estábamos en recepción con todas nuestras cosas, listos para empezar la aventura en el Cairo. El de la agencia llegó un poco antes de la hora prevista, así que directos para la furgoneta. En la furgoneta, el guía nos dijó que aunque los billetes de avión no estaban con nuestros nombres, no pasaba nada, vaya seriedad! El de la agencia nos acompañó hasta facturar y tras desearnos buen viaje, pasamos dentro.

Se notaba que este aeropuerto era totalmente provinciano, y que sólo está pensado para llevar a los turistas a Abu Simbel y para conectar la zona sur de Egipto con el Cairo, porque es muy pequeño y sólo hay un par de tiendas y dos sitios para tomar algo.
Como ya era tarde, y no sabíamos a qué hora llegaríamos a El Cairo, aprovechamos a comernos unos trozos de pizza y unas coca-colas, algo que hizó todo el mundo que iba en nuestro avión. La gente somos la pera, en el momento en el que unos se ponen a hacer cola... todos detrás como locos! Así que tras hacer un buen rato de cola como bobos, por fin nos llevan al avión y se monta la de San Quintín! Unos decían que te podías sentar donde quisieras, otros que según el asiento de tu falso billete... la leche! Algo que si hicieran bien no tendría porque pasar... si emiten billetes con nombres, que los den a quien corresponde, y si son tan vagos que pasan de complicarse... que no den billetes con datos y cada cual que se siente según llegue y listo... un desastre!
Lo bueno, es que el vuelo es muy corto y en nada llegamos a El Cairo. Qué ganas de pillar la cama! Menos mal que esa tarde habíamos estado en plan relax, que sino... Aún tenemos tan fresco en nuestra memoria la belleza y tranquilidad de Philae...
Llegamos y antes incluso de pasar el control, ya nos estaba esperando el de la agencia. Rellenamos un papel, control de pasaportes y a por las maletas! Por las pintas, en el Cairo también íbamos a estar solos...
Una vez que ya tenemos las maletas, el de la agencia nos presenta a otro compañero, y es que nos explican que uno es para dentro del aeropuerto y otro para fuera... Fuimos al hotel en coche, y pese a ser ya de noche, había tráfico. Y eso que según nos comenta el de la agencia, al ser viernes hay menos que normalmente...
Vaya manera de hablar! No paró en todo el viaje! Nos preguntó que cómo iba todo hasta ahora, qué si el barco, el guía... y luego nos contó cosillas sobre la ciudad. El Cairo es una megaurbe, viven millones de personas... mucho más que la población total de muchos países!
De camino al hotel, pasamos por diversos barrios y nos lo comentó un poco. En algunas zonas, lo típico es que tú tengas tu casa, y según vas teniendo hijos, la vas levantando. De tal modo que casa hijo tenga su piso.
Al final llegamos a nuestro hotel que estaba muy cerca de las pirámides, el Meridien. El de la agencia, nos explicó que al día siguiente vendrían a las 8h a buscarnos para la excursión y nos dijó donde estaba para desayunar. Este hotel, nso recordó un poco al Royal Sheraton de Bangkok, aunque un tanto más cutre.
Los pasillos son larguísimos... la habitación estaba bastante bien, pero daba a una rotonda llena de tráfico... a ver cómo dormimos! Una ducha antes de dormir... y a descansar, que nos esperaban las Pirámides!!!!
CONTINUARA...

1 comentario:

makavelik dijo...

Hey!! que bien os está quedando el relato!! A ver si completas la parte de el cairo y me lo haces saber que esta parte si me interesa ya que a mi me encantó esta ciudad.

Un saludo!!