10 abr. 2011

Diario de nuestro viaje al Norte de Francia VI

Viene de las partes , , , y 5ª.

DIA 7:

Qué bien! Desde la radial ya se ven las torres de la Catedral de Reims! Dejamos el coche en el parking que hay al lado de la catedral, es el mejor parking que hemos visto nunca, con mucha luz, nada tétrico como suelen ser...

Cuando salimos del parking, no encontramos la Catedral, cómo podía ser si estaba justo enfrente? Al final, dimos con el lateral de la misma, al que se accede a través de una puerta conservada que da a un patio totalmente moderno.

Lo que más impacta de esta catedral son sus esculturas, son enormes, del tamaño humano... es como si quisieran que se vieran desde todos los sitios. La rodeamos para admirar su impotente fachada principal con sus dos torres, rosetón y tres puertas de acceso.

Qué mala suerte! Justo la parte donde se encuentra el famoso "ángel sonriente" estaban restaurándola, pero bueno, la verdad es que le hacía falta. Y es que Reims se vio muy afectada por los bombardeos de la 1ª Guerra Mundial, y justo cuando estaban restaurando la Catedral con donaciones entre otros de Rockefeller, llegó la 2ª Guerra Mundial...

Esta Catedral gótica también es famosa, porque desde que se bautizó en ella a Clodoveo, ha sido aquí donde se han bautizado todos los Reyes de Francia.



Una vez que entras, lo que más impacta y sobresale de este edificio excepcional, es darse la vuelta hacia la entrada... increíble el rosetón, con las vidrieras laterales, el mini rosetón de abajo y toda la pared cubierta de esculturas como si fuera en parte, similar a la fachada exterior... sin palabras!

El interior, no es demasiado llamativo después de las otras catedrales que hemos visto, quizás porque ha sido muy modificada a lo largo de su historia. Pero aún así, su grandiosidad impacta.















Angel similar al sonriente de la fachada, aunque esta sonrisa no es tan plena como en el otro... lástima, tendremos que volver a verle...

Justo al lado, se encuentra el Palais di Tau que es el palacio arzobispal y que ahora es un museo. Desde allí, fuimos a ver el Crypto portique que son unos restos romanos de lo que parecía un granero, por fuera la verdad es que no decía nada, y al ser más de las 12.30h ya estaba cerrado!

Seguimos con nuestra visita hacia la Porte de Mars, de época romana también, que tampoco es que diga mucho...

Decidimos volver hacia la zona de la Catedral. Pasamos al lado del Ayuntamiento y de varios edificios bonitos. Lo que más nos gustó de Reims es que tiene muchos edificios tipo París. Comimos en un McDonald, donde el menú big mac nos costó 6,20€ (es algo que intentaremos hacer en nuestros viajes para comparar un poco en base a ello el nivel de vida...).

Y ya con energías renovadas, nos fuimos andando hasta la Basílica de Sant Remi. Es patrimonio de la Unesco, y está un tanto lejos de la Catedral, pero merece con creces el paseo... es preciosa! Formaba parte de una abadía benedictina construida en honor del obispo San Remigio que bautizó en la catedral a Clodoveo.

La fachada y parte del interior es románica, las partes más altas ya son de estilo gótico inicial. La verdad es que por fuera, no llama mucho la atención, pero según entras es increíble! Es preciosa, súper serena y transmite mucha espiritualidad.

En el altar, se halla una tumba muy labrada, los restos de San Remi. Encima hay un enorme candelabro con 96 velas, símbolo de los 96 años que vivió el santo.

Tiene unas vidrieras preciosas, es muy sencilla pero eso le da una belleza especial. A la salida hay fotos de cómo se fue ampliando el edificio y de cómo quedó tras los bombardeos de la 1ª Guerra Mundial... demasiado bien está para cómo la dejaron!



Y de camino al coche. De nuevo en marcha, dejamos atrás Reims para poner rumbo ya hacia Charleroi. Todo el tramo es autopista, se notaba que cerca de la frontera con Bélgica ya había algo más de tráfico.

Fuimos directos al Etap que había. Todo es autovía, pero para llegar al hotel vaya lío... está todo lleno de rotondas y la señalización del aeropuerto, es de risa, casi ni se veía! Pero bueno, al final llegamos al Etap que era más pijo y para nuestra alegría, si tenían habitación.

Dejamos las cosas en la habitación y fuimos a dar una vuelta por Charleroi y cenar... pero vaya triste y gris que es esa ciudad! Es bastante fea, pero lo peor es que no tiene nada de vida ni color. Por suerte, vimos un supermercado donde poder comprar algo para cenar, pues no se veía nada más, y para el hotel.

Y a descansar... era nuestra última noche lejos de casita....


DIA 8:

Tras recoger todo y dejar atrás el Etap, decidimos para aprovechar el día antes de coger el avión, visitar Dinant que es otra ciudad belga y que por las fotos de un folleto parecía bonita.

Todo el tramo fue por autovía, pero vaya día gris! Las zonas que vimos rurales eran muy chulas, sobre todo las casitas que eran súper cucas. Llegamos pronto. Dinant es muy bonita, el río divide el pueblo en dos, si bien por lo que entendimos, antiguamente cada orilla debía ser un pueblo distinto. Justo debajo de la roca, está la iglesia que es muy alta, y en lo alto de la roca, la ciudadela o fortaleza.

Primero fuimos a ver la iglesia que es una Colegiata. Antes hubo una iglesia románica, pero un desprendimiento la destruyó. Después el paso de Carlos el Temerario también supuso destrozos en las bóvedas, pero después la arreglaron. Lo que más destaca del exterior es el campanario en forma de bulbo, y por dentro sus vidrieras que son de las más altas de Europa.

Dimos una vueltecilla por sus calles, y decidimos subir a la Ciudadela para ello pagamos 6,80€ cada uno y subimos en teleférico (qué miedo!). Para nuestra sorpresa, para verla tenemos que ir con guía, así que nos toca esperar hasta que empiece la visita. El guía es un señor mayor y lo explica en francés y flamenco, así que no nos enteramos de casi nada, pero bueno.

Gracias a esta Ciudadela, la ciudad ha combatido contra enemigos, si bien se ha visto destruida y conquistada en varias ocasiones. Bajamos un poco antes de que acabará la visita, y es que si no, no nos daba tiempo a comer antes de irnos a coger el avión.


Comimos en un kebap, y tras la comida de nuevo al coche hacia el aeropuerto. Dejamos el coche en la zona del parking para coches de alquiler y directos para adentro! Como era pronto para facturar nos tomamos algo antes.

A la hora de facturar nos pasábamos de peso y por cada kilo de más nos pedían 15€, así que lo sacamos a una bolsa y listo. El mundo desde luego es un pañuelo, pues allí María se encontró con una chica de su trabajo... cosas de la vida!

A la hora de embarcar, a María la cachearon, la escanearon los pies, se tuvo que quitar hasta las zapatillas... la psicosis actual de la seguridad! Pero bueno, el viaje fue bien y llegamos al aeropuerto de Villanubla sin problemas, por fin en casa!!!

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