1 oct. 2007

Diario de nuestro Viaje Irlanda Junio 02

Nuestro primer gran viaje juntos fue a Irlanda. Decidimos ir a ese país porque siempre había sido uno de los que nos había atraído por su historia y sus misterios celtas... Fue un viaje en plan mochilero, salimos de Madrid sólo con el billete de avión y la reserva en el albergue de Dublín, todo lo demás, lo fuimos haciendo sobre la marcha... y salió fenomenal!!!


Partimos desde Madrid con Iberia hasta Dublín. En Dublín nos alojamos en un youth hostel. Dublín es una ciudad muy acogedora y con mucha vida, a nosotros sobre todo nos sorprendió que en una de las calles había muchas banderitas de la bandera, pensamos al principio que sería porque eran las fiestas, pero después descubrimos para nuestra sorpresa que era por el Mundial de Fútbol que se jugaba esos días! Lo que también nos chocó de esta ciudad fue que los puntos de información turística, más que sitios donde darte información eran tiendas de souvenirs! Lo que más nos gustó fue la Catedral de San Patricio y la zona del Temple, donde es recomendable tomarse una guiness viendo el ir y venir de la gente...

En el aeropuerto de Dublín alquilamos un coche (importante!!! Es necesario tener 30 años para que te alquilen un coche!), lo que nos permitió recorrer los puntos que queríamos de "la isla verde". Cerca de Dublín, visitamos la Powerscourt Waterfall que es una cascada en medio de un campo verde, un sitio tranquilo y muy recomendable para hacer allí un picnic.

Desde allí, fuimos a Glendalough que es un asentamiento monástico. Fue fundado por San Kevin a finales del siglo VI como un lugar de retiro. Aunque el linaje real de San Kevin es comúnmente aceptado, la mayor parte de las historias sobre su vida están envueltas en mitos y leyendas. Para cuando San Kevin murió, en 618, ya había un monasterio firmemente establecido, que seguiría en uso hasta el siglo XV y que, incluso hoy en día, es lugar de peregrinación.

Allí encuentras una torre de 52m, un cementerio con cruces celtas, y está rodeado por dos lagos. La visita es guiada, lo malo es que era en inglés, pero bueno, más o menos nos enteramos de las cosas más importantes. Como que la Cruz Celta une los dos símbolos, la cruz cristiana y el sol pagano, de ahí su forma.

Nuestra siguiente parada fue Kilkenny. Nos pareció un pueblecito con mucho encanto, con sus calles repletas de pubs y su catedral. Siempre recordaremos con cariño este pueblo, quizás porque el albergue en el que nos alojamos nos pareció muy acogedor, de esos sitios donde parece que te sientes como en tu casa...

Y desde allí, visitamos la Rock of Cashel, uno de los sitios arqueológicos más espectaculares de Irlanda. Fue probablemente un lugar de culto druída. Hacia el siglo IV, era el hogar de los reyes de Munster. La mayor construcción de la Roca, es la estructura de la catedral de San Patricio, de estilo románico. Esta catedral fue saqueada a mediados del siglo XVI por Oliver Cromwell, uno de los mayores enemigos que ha conocido Irlanda. Él y su ejercito inglés, destruyeron y saquearon un gran número de castillos, monumentos, monasterios y pueblos enteros durante los 3 años que duró la campaña. Cashel no fue una excepción, en ese ataque murieron sus 3.000 habitantes. Cuentan que, cuando volvió a Londres, Irlanda no contaba con más de 1 millón de personas.

La vista desde la carretera nos deja maravillados. Es impresionante la fuerza que visualmente ejerce sobre el paisaje. Uno puede imaginarse lo que sentía la gente de antaño cuando vislumbraba el monasterio por primera vez. La fortaleza, que surge imponente de la llanura, fue símbolo del poder eclesiástico durante más de mil años. Al lado se halla la Hure Abbey que está en medio de la explanada que hay bajo la montaña y que también esta en ruinas.

Otra visita en el camino es a Muckross House que es un palecete típico de película inglesa y con unos jardínes impresionantes...

De lo mejor del viaje, fue visitar el Anillo del Kerry que tiene unos paisajes impresionantes y donde sientes el deseo de parar a cada momento para hacer mil fotos y deleitarte con el paisaje. De hecho paramos en una playa que estaba totalmente desierta, salvo por un perro del que nos hicimos amigos. Muy muy recomendable de ver el Anillo del Kerry!!! En la carretera paramos en un pub (no recordamos el nombre), y fue de las mejores experiencias... era un sitio súper auténtico, nada turístico, y donde te sentías como si estuvieras dentro de una peli típica irlandesa, una gozada. También visitamos el Staigue Stone Fort que es un fuerte del 2000 a.C y que está al lado de la carretera.

Hicimos noche en Lahinch que es un pequeño pueblecito costero, donde nos permitimos el lujo de comer algo que no fueran sólo patatas (importante, la comida irlandesa no es demasiado buena y todo es muy muy caro). Desde allí, fuimos a ver los Acantilados del Moher, que son una auténtica pasada! Tienen un corte de piedras y una caída impresionante. Lo que si es importante y recomendable, es llegar antes de que lo hagan las masas de turistas, para poder disfrutar de la paz del lugar. Cerca de allí, está el Dolmen de Poulnabrone que es de los más grandes que se conservan y ante el que te sientes enano...

La visita que nos pareció una tomadura de pelo, es la Cueva de Aillwee ya que no tiene casi ni estalactitas ni nada y te cobran riñón y medio. No nos gusto nada!

Nuestra siguiente parada fueron las Islas de Aran, donde la vida tenía que ser realmente dura, ya que es un lugar totalmente inhóspito y sin nada. Perdo donde ver sus fuertes prehistóricos hace que merezca mucho la pena ir hasta allí... Estos se hallan al lado también de unos acantilados.

Y a cruzar a Irlanda del Norte, donde visitamos el Giant’s Causeway que es una sorprendente formación de columnas de basalto de 15.000 años de antigüedad. Es un lugar que no puede compararse a ningún otro en el mundo y donde entiendes que los irlandeses tengan tantas leyendas de gigantes, duendes y hadas...

Y de vuelta a Dublín donde cogimos el avión de regreso para España...

Lo imprescindible:

1. Tomarte una guiness en uno de sus numerosos pubs, sobre todo si tienen música celta en directo.

2. Disfrutar de un Irish Breakfast y del salmón ahumado que elaboran allí.

3. Disfrutar de un Irish Coffee (con whisky) o un Irish Baileys Coffee (con baileys)

4. Relajarse viendo un arco iris en un día de lluvia y soñar con ver el duende del caldero mágico.

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