2 oct. 2007

Diaro de nuestro Viaje a Italia Junio 04

Nuestro viaje a Italia surgió porque para Alberto siempre había sido un destino que había querido conocer y porque para María era como volver a su segunda casa, al haber pasado allí 6 meses de su vida viviendo. Fue un viaje totalmente mochilero, que realizamos en coche y en el que dormimos casi siempre en campings, eso sí, fue involvidable!

Salimos desde Valladolid hacia Hondarribia, con provisiones en el maletero, la tienda de campaña y el equipaje. Hondarribia - Fuenterrabia, sería nuestra primera parada en el camino donde dormimos en su Albergue Juvenil. Hondarribia es un pueblo precioso cercano a San Sebastián que cuenta con unas calles con mucho encanto, una playa bastante chula y unos sitios óptimos donde poder comer. Allí sólo cenamos y descansamos, al día siguiente nos esperaba cruzar todo Francia!

Lo malo de nuestro segundo día es que fue todo tiempo en el coche, y menos mal que fuimos casi todo el tiempo por autopistas que si no... Eso sí, es muy importante tener en cuenta el dinero que puede dejarse uno en los peajes franceses (nosotros calculamos que casi allí habíamos gastado más que en el resto del viaje en proporción). El camino aproximado fue de Hondarribia - Bourdeaux - Libourne - Piregaux - Clemont Ferrad - Laussene en Suiza que era nuestro destino final, donde ya teníamos reservada la habitación por internet en su Albergue Juvenil.

Laussene nos pareció una ciudad muy coqueta al lado del Lago, con unos hoteles increíbles al lado del mismo Lago. El Albergue nos pareció perfecto, teníamos una habitación doble, amplia, con servicio y ducha, tv, frigorífico y pila para lavar los platos. Antes de cenar, salimos a dar una vuelta pero mientras nos instalábamos había llovido y no había nadie y todo estaba cerrado. Así que nos volvimos al albergue a cenar una de las latas que llevábamos y a dormir, que estábamos cansados.

Al día siguiente, salimos tras desayunar en el albergue, camino de Zurich pasando antes por Berna. El paisaje nos pareció precioso y todo el camino fue por autopista. En Suiza, no pagamos peajes porque según cruzamos la frontera nos hicieron pagar una especie de impuesto por lo que puedes ir por las autopistas suizas durante todo un año.

Una vez que pasamos Zurich, fuimos en dirección Alemania concretamente hacia Munich. A nosotros nos gustó bastante conducir por Alemania, las carreteras eran muy buenas y la gente conducía muy bien. Atravesar Munich fue lo peor, se nota que es una ciudad muy importante y que por allí pasan miles de coches, pero gracias a Dios, cogimos bien la carretera para Salzburgo que era nuestro siguiente destino. La carretera entre Munich y Salzburgo era increíble, tenía hasta 4 carriles por sentido y va hasta arriba con un montón de vehículos de los Países del Este.

En Salzburgo estuvimos en un Camping que estaba muy bien, limpio y muy tranquilo. La primera impresión de la ciudad fue muy buena, es muy coqueta y en nuestra primera tarde nos situamos más o menos sobre lo que queríamos ver, y a descansar que el tercer día también fue muy cansado.

La vista desde el río de la ciudad antigua con la fortaleza en lo alto es preciosa! Lo primero que decidimos visitar es la fortaleza, a la que se accede a través de un funicular. Allí era donde vivían los obispos - príncipes que a lo largo de los siglos gobernaron la ciudad. Según iban pasando los años se le iban añadiendo partes, de modo que permaneción infranqueable hasta que cayó en manos de Napoleón. La visita al interior merece la pena, ya que nos dieron unos auriculares donde relatan la historia de los obispos-príncipes y donde nos enteramos que la ciudad se llama así porque había mucha sal.

Para bajar, lo hacemos andando. Aprovechamos a ver un Convento de monjas que es conocido por lo bien que tienen conservado su cementerio. Y desde allí vamos a ver el Convento de San Peter (monjes), que tiene también un cementerio muy cuidado y donde se enterraban los pudientes de la ciudad, allí también hay unas catacumbas paleo-cristianas que están en la falda de la montaña. Desde allí visitamos varias iglesias, si bien la que más nos impresionó es la Catedral o Dom, lo cual es lógico porque querían que fuese como la de San Pedro de Roma.

Después de comer, fuimos al ascensor que sube al mirador de la montaña para tener una vista panorámica de Salzburgo. Había arriba un parque precioso y muy tranquilo, donde aprovechamos a descansar un rato.

De ahí, al Palacio de Mirabell a admirar sus famosos jardínes, que mando construir un arzobispo para su amante y que son de estilo francés. Tras pasear por estos bellos jardínes, volvimos al camping a reponer fuerzas con la ilusión de volver después para ver la ciudad de noche. Uff que desilusión cuando volvimos, estaba totalmente desierta, mal iluminada y con todo cerrado.. así que un helado que encontramos de casualidad y a la cama.

Esa noche dormimos fatal por culpa de la lluvia, al no haber puesto del todo bien la tienda, se nos inundó por lo que a las 7h ya estabámos en pie, con todo recogido y desayunando en el coche! Menos mal, que el día anterior no llovió y pudimos disfrutar de esta preciosa ciudad.

Y así un poco pasados por agua nos ponemos de nuevo en ruta hacia Insbruck. Esta ciudad está rodeada por montañas, si bien estaban todas cubiertas por la niebla. Tras aparcar el coche, nos fuimos a recorrer sus calles. Así pasamos por el Arco de Maximiliano que lo hicieron en conmemoración de la boda de su hijo, y siguiendo toda la calle recta llegamos hasta el símbolo de la ciudad, el Balcón Dorado, que lo hicieron también para que los príncipes tras su boda salieran a saludar al pueblo. Está en una plaza muy bonita, donde las casas tienen sus fachadas pintadas y con un campanario al que se puede subir.

La Catedral no nos pareció gran cosa, lo que si nos sorprendió fue la Iglesia - mausoleo de Maximiliano. Este emperador estaba obsesionado con su muerte, por lo que pretendía construirse un mausoleo impresionante en el que rodearían su tumba estatuas a tamaño natural de ilustres personajes de la historia y su sarcófago era impresionante de marmol y en el que se narraban episodios de su vida, pero al final quedó incompleto y encima no le enterraron allí!

Después de pasear un rato más por esta tranquila y bonita ciudad, comimos y ya listos emprendimos viaje a nuestro siguiente destino: Bolzano (Bolzen). Una parada que traía muchos recuerdos, ya que allí fue donde María vivió durante 6 meses.

Bolzano es la capital del Alto Adige que es una especie de comunidad dentro de Italia un tanto especial, ya que hasta la 2ª Guerra Mundial perteneció a Austria por lo que es una zona bilingüe de alemán e italiano, muy diferente del resto de Italia y de marcado carácter independentista.

De Insbruck a Bolzano no se tarda mucho, por lo que pronto llegamos a esta ciudad enclavada en un sitio precioso, al estar rodeada de los Dolomitas. Allí también optamos por un camping que llevábamos previamente reservado vía internet. Era un albergue muy limpio, tranquilo y bien cuidado, donde sobre todo había caravanas austríacas y alemanas.

Nuestra primera tarde en Bolzano, la pasamos en casa de un amigo italiano junto con su mujer (Alberto y Betty), los cuales nos prepararon una cena típica italiana (risotto con funghi y diversos tipos de quesos). Tras charlar amistosamente, regresamos al camping a descansar para coger fuerzas para el día siguiente.

Nuestro amigo Alberto, nos había hecho una ruta que realizamos al día siguiente para ver los Dolomitas y que realmente recomendamos a todos. Desde Bolzano fuimos en dirección a Brennero (Brener) y de allí al Val de Gardena. Al principio apenas se veían las montañas, pero de repente surgieron los Dolomitas y la vista a partir de ahí fue increíble! Nuestra primera parada, fue en el pueblecito de Ortisei que es la capital de la lenga ladina (una especie de italiano) y que sólo se habla en esta zona. Es un pueblecito idílico con un elevado nivel de vida.

De allí, seguimos por el Val de Gardena, viendo las montañas nevadas desde muy cerca. La que nos impresionó fue la Marmolada, que al ser un punto mítico del Giro, hacía que hubiese mucha gente subiéndola en bici, vaya valor! Aprovechando este ídilico paisaje, hicimos nuestro picnic en el valle que hay bajo la Marmolada, sintiéndonos casi como Heidi y Pedro...

Desde ahí seguimos por otros valles para bordear los Dolomitas. Paramos en Carazei donde aprovechamos a tomar un expresso y un capucchino, y donde vimos una de las casas más bonitas que hemos visto... toda ella pintada de duendes y hadas... parecia de Hansel y Gretel!

Y ya en dirección a Ora, seguimos disfrutando de estas montañas. Una cosa importante, si alguien tiene pensado ir a esta zona, que se dé bien de protección solar porque aquí el sol quema bastante! Y de Ora a Bolzano.

Tras descansar un poco en el camping, paseamos por el centro de Bolzano. Que cuenta con varias calles con pórticos o el museo de la ciudad donde se encuentra el Hombre de las Nieves. Esa tarde teníamos otra cita con una vieja amiga en la Piazza Walter , y de allí fuimos a una pizzería donde mientras cenamos nos pusimos al día de nuestras vidas... Y a descansar tras haber pasado un día en unos paisajes tan increíbles y desconocidos de Italia.

Al día siguiente, partimos de Bolzano rumbo a Verona, la ciudad de Romeo y Julieta. Lo primero que vimos fue el Arena (anfiteatro romano), lo malo es que justo en ese momento lo estaban restaurando por lo que no se veía nada.

Desde allí, fuimos a la Iglesia de Sta Anastasia donde compramos un ticket para las iglesias más importantes de la ciudad. En esta iglesia, si llevas pantalones o falda corta, te hacen poner un fular (algo muy habitual en las iglesias de Italia). Está iglesia es más bonita por dentro que por fuera, ya que nunca la acabaron, y a través de una puertecita se accede a un Convento más antiguo.

De ahí vamos a ver la Catedral o Duomo, por fuera es muy original y es un complejo arquitectónico muy chulo. Del Duomo vamos paseando por la orilla del río hasta el Castelvecchio que es una fortaleza, si bien no nos atrae mucho, por lo que al final vamos a la Iglesia de San Lorenzo que nos pareció más espiritual y de allí, nos vamos hacia la Piazza Erbe donde aprovechamos a comer algo en los puestos de comida que hay allí.

La Piazza Erbe tiene edificios muy bonitos, si bien nos pareció una pena que estuviera tan mal cuidada. Y como no, desde la Piazza decidimos ir a ver el icono de la ciudad, la Casa de Julieta que cuenta con un patio lleno de turistas y con una estatua de Julieta, de la que dicen que si tocas su teta derecha te da buena suerte, así que tras la foto típica tocándola, nos vamos rumbo a Venecia.

En Venecia también dormimos en una camping que está fuera de la ciudad, pero que tiene la gran ventaja de tener un autobus cada hora que lleva hasta donde sale el vaporetto rumbo a Venecia. Por lo que tras descansar un poco y refrescarnos, cogemos el bus para callejear por la ciudad sin un rumbo fijado.

Pasear por Venecia es como volver al pasado o meterse en una película de Casanova. A nosotros lo que más nos gustó de hecho, fue el perderse por sus callejuelas y canales, y descubrir en cada rincón parte de la magia y el encanto de esta ciudad tan turística y donde si uno se aleja de los puntos más famosos, se consigue saborear esa magia y encanto que hacen única esta ciudad de canales...

Así paseando entre canales y puentes en nuestra primera tarde allí, siguiendo las señales que marcan en dirección al Ponte Rialto y a San Marcos, llegamos al Ponte Rialto que se encuentra encima del Gran Canal, es un sitio realmente precioso. Y de allí, llegamos a la Piazza de San Marcos que es de las más bonitas del mundo (al menos para nosotros) con la Duomo impresionante, al lado el Palacio Ducal, el Campanile, las casas con sus soportales y el famoso Reloj... todo ella llena de palomas, a las que si quieres puedes dar de comer mientras todo el mundo te hace fotos.

Desde San Marcos, en dirección al Gran Canal a la izquierda se encuentra el otro puente más fotografiado de la ciudad, el Puente de los Suspiros. Allí decidimos comprarnos un helado, sentarnos en un banco y disfrutar de las vistas incomparables de esta hermosa ciudad. Y de ahí en vaporetto hasta la Piazza Roma donde cogimos el bus para volver al camping y descansar...

En nuestra primera mañana en Venecia, aprovechamos para comprar un colchón de aire ya que el nuestro estaba pinchado y nuestras espaldas estaban machacadas de dormir tantos días mal, la verdad es que lo hicimos pronto, asi que pudimos coger el bus para Venencia prontito para empezar a patear la ciudad.

Pasamos de nuevo por el Ponte Rialto, rumbo a San Marcos. De camino un gondolero nos ofrece sus servicios pero la verdad es que tienen unos precios exagerados, y salvo que te haga muchísima ilusión no compensa el precio, para disfrutar de Venencia puedes comprar unos tickets de vaporetto mucho más baratos y recorrerte el Gran Canal varias veces por un precio mucho más barato.

Normalmente para entrar en la Basílica de San Marcos siempre hay que hacer colar, por lo que os aconsejamos no ir muy tarde. Mientras estábamos en al cola, aprovechamos a disfrutar y admirar su exterior, si bien al entrar dentro aún te quedas más alucinado, es simplemente espectacular. En un altar tienen la Pala de Oro (cobran por verla) que es una tabla policromada en oro y llena de piedras preciosas (Napoleón quito una para regalársela a Josefina).

Después de disfrutar un rato de la Piazza, nos dirigimos a la Iglesia de Sta Maria de la Salute que está al otro lado del Gran Canal. Al llegar nos encontramos con que está cerrada, por lo que volvemos sobre nuestros pasos para ir a comer en una trattoria que habíamos visto de camino. Y de nuevo vamos a ver Sta Maria de la Salute, que tiene una gran cúpula y la imagen es un icono bizantino.

Allí cogimos un vaporetto para recorrer el Gran Canal, el ticket era válido durante 1h y media por lo que hicimos todo el recorrido y después tomamos otra línea que llevaba hasta el Ponte Rialto, por lo que pudimos disfrutar de todas sus vistas y desde la cubierta.

El resto de la tarde la dedicamos a comprar y pasear por sus callejuelas. Lo que no encontramos pero recomendamos es la visita al Barrio Judío, ya que fue el primer ghetto de la historia ya desde tiempos de los Duces. Y de ahí al camping a cenar y descansar de un día tan intenso.

Desde Venecia partimos rumbo Bolonia, el camino es corto. Allí tenemos reservada habitación doble en el Albergue Juvenil, donde dejamos nuestras cosas en la recepción porque hasta las 17h no se hace el check-in. Así que tranquilamente nos vamos al centro de la ciudad con el coche, ya que es domingo y no hay problemas para aparcar.

Como no tenemos mapa, vamos sin rumbo fijo, según nos parece. Así llegamos al centro de Bolonia, a la plaza del Duomo, de la Fuente de Neptuno y del Palacio Banchi. Desde ahí callejeando, llegamos al Palacio que un obispo mandó construir para detener la construcción de la Basílica de San Petronio, que se construyó para celebrar la victoria sobre el Papa y que pretendía ser mucho más grande que la de San Pedro, si bien nunca se acabó. De ahí llegamos a las Galerías de la Plaza Cavour que están llenas de tiendas con las marcas más importantes. Y andando andando vemos las Dos Torres que son el símbolo de la ciudad, una está inclinada porque la construyeron mal y la otra mide 97 metros (se puede subir).

Como están todas las Iglesias cerradas, aprovechamos para comer en un restaurante especializado en pasta. Y después a ver la Basílica de San Petronio, que si la hubieran hecho como pretendían habría sido increíble. Y aprovechando que es la ciudad con más pórticos, nos vamos bajo su sombra a ver la Basílica de San Estebán o "Complejo de Santa Jerusalén" que es de los sitios que más espiritualidad transmiten de todos los que conocemos. Se llama asi, ya que trataron de representar con todas las iglesias que forman el Complejo, la Pasión de Cristo. Y siguiendo los pórticos, llegamos a la Iglesia de Sto Domingo que es donde se encuentra la tumba de Santo Domingo y que es muy bonita.

Camino del coche, vemos lo que fue el ghetto judío, si bien no queda nada salvo la placa que recuerda a los judíos expulsados en la antigüedad y a los que se llevaron los nazis. Y con el coche nos dirigimos a la Iglesia de la Madonna di San Luca, a la que se puede acceder por pórticos, que está en lo alto de la ciudad y desde la que esperábamos tener una buena panorámica, pero no se veía casi nada.

Y de ahí al albergue, donde a Alberto se le rompieron las gafas por lo que al día siguiente en Roma tendríamos que buscar una óptica (recordar, imprescindible llevar dos gafas o lentillas). Aprovechamos para confirmar con nuestra amiga de Roma (Laura) que mañana llegaríamos ya para buscar un punto de encuentro e ir a su casa. Y a dormir!

Tras desayunar en el albergue, nos vamos rumbo a la "Ciudad Eterna". En ese viaje es donde más notamos la diferencia entre conducir en Alemania e Italia, evidentemente nos quedamos con Alemania.

El paisaje es muy bonito y cuando pasamos cerca de Florencia, se ve desde lejos la cúpula de la Duomo. Nos damos un buen susto, cuando nos pasamos sin querer la salida a Roma, pasando un tiempo hay otra salida que nos lleva directamente hasta el Coliseo! Eso si que es entrar a lo grande en Roma.

Aparcamos el coche y tras concertar la cita con Laura a las 18.30h en el metro del Coliseo nos vamos a ver la ciudad. Vemos el Coliseo por fuera, como al lado están el Arco de Constantino y el de Tito, nos vamos a verlos. Y siguiendo la antigua calzada romana, llegamos al Foro Romano donde los recorremos viendo las numerosas ruinas de templos, edificios y columnas que quedan.

Y dejando atrás el Foro, llegamos a la Piazza di Venezia donde está la figura ecuestre de Marco Aurelio que es la única de este tipo que se conserva. La leyenda dice que cuando pierda su color,llegará el fin del mundo, así que esperemos que tarde mucho. Y bajando las escaleras diseñadas por Miguel Angel, llegamos a la Piazza donde está el monumento a Víctor Manuel II.

Allí decidimos comernos un bocadillo en un puesto ambulante pensando que sería económico y resulta que nso cobraron 14€ por dos bocatas cutres y dos botellas de agua!!! Así que cuidado con eso en Roma!

Desde ahí, nos vamos por la Via Corso que está llena de tiendas a buscar una óptica, donde encontramos una que nos tendría las gafas para el día siguiente, así que todo solucionado.

Pasando por la Columna Trajana, vamos a ver el Palatino (donde la entrada nos sirvió también para ver al día siguiente el Coliseo) y de ahí al metro del Coliseo, donde nos encontramos con nuestra amiga que vivía a las afueras por lo que nos fuimos para su casita en coche. Buff se agradece mucho el estar en una casa después de tanto trajín, así que tras ducharnos, cenar y charlar un buen rato, a la cama pensando en todo lo que veríamos al día siguiente.

Nuestra amiga tenía que trabajar, asi que nos fuimos pronto con ella a coger el tren de cercanías para seguir con nuestra visita a Roma. Desde la estación de tren, cogimos el metro hasta el Coliseo que sería nuestra primera visita del día. La verdad es que por dentro está muy deteriorado por lo que hay que hechar mucha imaginación, pero aún asi impresiona.

Desde ahí nos vamos a ver la Iglesia de San Pietro in Vincoli que es donde está el Moisés de Miguel Angel y las cadenas con las que se supone que prendieron a San Pedro. Es una visita muy recomendable, si bien la Iglesia está un poco abandonada. Al siguiente sitio que vamos es a la Iglesia de Sta. María la Mayor, que es una Basílica de las más grandes e importantes de Roma, y guarda las maderas del pesebre de Cristo. Es preciosa y está cubierta de oro que donó España durante la Conquista de América. Se dice que esta iglesia se construyó por un milagro que hizó la Virgen, haciendo que nevara en agosto en Roma.

Y siguiendo la ruta de las Iglesias, nos vamos a ver San Giovanni in Lauterano que pretendía ser una pequeña réplica de San Pedro y donde se guardan en un púlpito impresionante las supuestas cabezas de San Pedro y San Pablo. Al lado está la Scala Santa, donde está la escalera que pisó Jesús cuando estuvó ante Pilatos. Había mucha gente que la subía de rodillas, y es un sitio muy espiritual. Arriba es donde está el mayor nº de reliquias guardadas del mundo.

Antes de ir a ningún sitio, paramos a comer y nos timan también por comer una pasta precocinada, pero ya se sabe, Roma es carísima y se aprovechan demasiado de los turistas. El siguiente destino al que fuimos fueron las Catacumbas de San Calixto, para lo que tuvimos que coger un autobús. Para realizar la visita, hay que ir con guía. A nosotros nos toca un salesiano español que sabía muchísimo. Es una visita que merece mucho la pena y que pone los pelos un poco de punta al pensar como debieron de pasarlo allí los primeros cristianos.

Y de ahí otro bus hasta la Via Corso, donde recogemos las gafas. De ahí vamos a ver la Plaza de España con la mala suerte que estaban arreglando la Iglesia de arriba, pero bueno, al menos si podemos hacernos una idea de las Plaza y de toda la vida que hay alrededor de ella. En el metro de la Plaza de España quedamos con Laura, de ahí fuimos en metro hasta el Circo Máximo y desde allí andando al Trastevere, viendo en el camino de lejos la Boca della Veritá.

El Trastevere es uno de los barrios más especiales de Roma y os recomendamos visitarlo y disfrutarlo, merece la pena. Allí cenamos en una pizzería y estaba todo buenísimo. Lo malo fue que tuvimos que irnos pronto porque el último tren de cercanías salía a las 22.30h, pero bueno, la verdad es que estábamos muy cansados de tanto andar.

De nuevo nos levantamos con Laura, y desde la estación de tren cogimos el metro para ir hasta los Museos Vaticanos, donde llegamos muy pronto y aún asi ya había bastante cola, si bien iba muy rápido y a las 9.30h ya estábamos dentro. Después de pagar la entrada y pagar por unos auriculares que nos explicarían las cosas, empezamos nuestra visita.

Es una visita imprescindible, para nosotros es uno de los mejores y más valioso museo de los que hemos visitado, y lo tienen todo impecable. Primero vimos la colección de Egipto, después las estatuas clásicas de Grecia y Roma, más y más salas variadas, la sala de los Mapas y los Tapices, después las Estancias de Rafael, las estancias Borgia y por último la Capilla Sixtina y luego la Biblioteca. Lo que nos pareció muy triste, es que la mayoría de la gente iba sin mirar nada, sólo les parecía importante la Capilla Sixtina, sin darse cuenta que lo demás también es increíble y único! A las 14.30h estábamos ya fuera de los Museos, pero mejor porque ese día hacía mucho calor.

Comemos al lado del Vaticano y después a ver San Pedro. La Plaza es impresionante con la columnata diseñada por Bernini y el obelisco en medio. Hablar de San Pedro resulta muy complicado, es una iglesia impresionante pero para ser la más grande del mundo da una sensación de paz y sosiego que hacen que te sientas muy bien. Tras ver la Basílicia, decidimos coger el ascensor para subir a la Cúpula, si bien luego hay que subir un tramo de escaleras para subir arriba del todo. El esfuerzo merece la pena, porque desde allí las vistas del Vaticano y de Roma son impresionantes.

Después de ver San Pedro y admirar un rato la Plaza, nos vamos andando hacia la Mole Adriana. Lo mejor es su vista desde el puente. Y andando andando, llegamos a la Piazza Narbona con su Fuente de los Cuatro Ríos de Bernini que es una de las más bonitas de Roma, y desde allí a la Fontana di Trevi donde tiramos la moneda pertinente (1 para volver, 2 para casarse, 3 para divorciarse) y de ahí al Panteón que impresiona con sus monumentales dimensiones.

Desde allí al punto de encuentro con Laura y de ahí a su casa, donde nos duchamos, cenamos, charlamos un rato y nos despedimos de ella, al día siguiente abandonaríamos ya Roma...

Al día siguiente salimos de Roma con rumbo a Siena, casi todo el tiempo por carreteras nacionales. Al llegar a Siena, dejamos el coche y nos vamos al centro. Esta ciudad conserva muy bien su ambiente medieval, si bien tiene unas cuestas impresionantes. La Plaza principal es muy bonita con su forma de vieira que la hace única en el mundo, construida así porque al estar la ciudad construida entre varias colinas era la forma de darla unión. Visitamos el Palacio Ducal por dentro, aunque el Museo no, porque no teníamos mucho tiempo y preferíamos callejear.

Paseando por sus callejuelas medievales, fuimos en dirección a la Duomo. En una de las calles por las que fuimos, estaba llena de estandartes. Supusimos que era porque era la de la Iglesia que había ganado ese año el Palio. La fiesta del Palio por la que es famosa Siena, consiste en una carrera de caballos en la que compiten las 8 iglesias más importantes de Siena y que viene de tiempos medievales.

La Duomo es preciosa y lo más importante son sus mosaicos del suelo, si bien la mayoría estaban restaurándolos. De ahí volvemos a la Plaza central, para comer en el Spizico que es una especie de burguer pero de pizzas. Y de camino al coche nos tomamos un helado y con un calor horrible, nos fuimos hacia San Gimignano para ver sus torres.
Este pueblecito toscano es patrimonio de la Unesco y es famoso por sus torres. Según parece, en la Edad Media, los nobles mostraban su poder construyendo altas torres en las cuales vivían, hoy en día se conservan aún bastantes. El turismo que había cuando fuimos era sobre todo alemán y estadounidense, y estaban todas sus calles impolutas y llenas de tiendas de souvenirs.
Tras pasear un rato por sus calles, tomarnos algo en una terraza y comprar unas botellas de Chanti, cogimos de nuevo el coche con destino a Florencia.
En Florencia nos alojamos también en un camping que tenía unas vistas espectaculares, justo enfrente de la ciudad y al lado del mirador donde hay una copia del David de Miguel Angel. Las instalaciones son un poco justas, pero el emplazamiento está muy bien comunicado con la ciudad.
Nuestra primera tarde allí, decidimos quedarnos descansado porque había llegado una ola de calor y estábamos cansadísimos, se notaba ya el peso de los días y de las caminatas... Esa noche tuvimos la gran suerte de que coincidía con una fiesta en la ciudad, por lo que desde la propia tienda de campaña pudimos ver unos fuegos artificiales preciosos... y a descansar para el día siguiente.
Nada más desayunar, cogimos el bus que salía al lado del camping y que nos llevó hasta Santa Mª Novella, ibamos a ver la iglesia pero hasta las 13h no la abrían por lo que nos fuimos a ver la Duomo. La visión de la Catedral impresiona bastante con su cúpula y su fachada tricolor (tiene los colores de la bandera de Italia). Para quien no la haya visto un aviso importante, lo mejor de la Duomo es el exterior, el interior no se llegó a terminar por lo que no tiene gran cosa. Lo que también es muy bonito, son las puertas de bronce del Baptisterio que es el edificio más pequeño que está justo al lado de la catedral.
Desde ahí, nos fuimos a ver el Palacio y la Piaza della Signoria que está llena de estatuas clásicas (son copias). Tras admirarlo por fuera, decidimos verlo por dentro, cosa de la que después nos alegramos bastante porque el interior es bastante bonito y la sala de recepciones es impresionante.
Tras ver esa zona, nos vamos callejeando hacia la Galleria de los Ufficci, está al lado del río y es una gran pinacoteca. Como que no queríamos estar todo el día de museos, optamos por ver la Academia para ver el David, asi que no vimos la Galleria, si bien María en viajes anteriores si que la había visto y de ella destaca el Nacimiento de Venus y la Primavera de Botticelli.
Desde la Galleria seguimios por el río, llegando así a una de las postales típicas de Florencia: el Ponte Vecchio, el cual además es famoso por estar todo lleno de joyerías de lujo. Cruzamos el Ponte, para ir a ver el Palaccio Pitti que es un ejemplo claro de palacio renacentista.
Al ir camino del Palacio Pitti habíamos visto un restaurante, así que fuimos a comer allí el menú del día y estaba todo muy bueno y el ambiente era muy agradable. Ahí aprovechamos a descansar y a recuperar fuerzas, porque el calor era insoportable.
Esa tarde optamos por ver cosas en plan más tranquilo, fuimos a ver la Piazza di la Santa Croce, que es una plaza, en la que ha habido notables torneos, famosas predicaciones y partidos de calcio, antiguo juego de pelota. En ella se alza la magnífica iglesia de la Santa Croce, iniciada en el final del siglo XIII. Es un gran edificio, de 140 metros de longitud por 40 de anchura, gótico austero, con cubierta de madera. En el aspecto artístico, el lugar tiene interés. El edificio es poderoso. Es bello el claustro que está a la derecha del templo, del siglo XIV. También tiene relativo interés otro más a la derecha, el Claustro Grande, proyectado por Brunelleschi. Es de valor la capilla de los Pazzi, un pequeño edificio realizado por Brunelleschi para esta familia noble. Pero lo más destacado está en el propio templo, verdadero panteón de los hombres ilustras de Florencia.
De ahí nos fuimos a ver Santa Mª Novella que es un edificio de finales del siglo XIII y de los dominicos en Florencia. La fachada fue terminada en el XV por León Bautista Alberti, conjugando elementos hasta elaborar una obra que parece de marquetería. Frente a esta portada de sabor renacentista, el campanil presenta su airosa figura, más grácil y austera. El interior es sorprendente. Se trata de un espacio de sabor cisterciense, y de notable luminosidad. Es uno de los núcleos artísticos florentinos de mayor intensidad.
Desde allí, decidimos irnos a descansar al camping, tanto calor nos está matando... Al día siguiente, fuimos a ver la Academia, donde nos tocó hacer bastante cola, pero mereció la pena. El David de Miguel Angel simplemente es perfecto, parece que de un momento a otro se va a poner a andar y sus proporciones son increíbles. Por lo demás, la Academia tampoco tiene nada de gran valor salvo algun Exclavo de Miguel Angel.
Después de eso, aprovechamos para comprar algunas cosas, comer y dedicar el resto de la tarde callejeando tranquilamente por esta hermosa ciudad cuna de tanta cultura.
Al día siguiente, nos montamos en el coche con rumbo a Pisa, nuestro último destino en Italia. El calor de esos días realmente era insoportable, menos mal que llevábamos nevera en el coche para poder refrescarnos continuamente.
Pisa es sobre todo famosa por la Piazza dei Miracoli, a la que nos dirigimos en cuanto aparcamos el coche. En ella se encuentran la Duomo, el Baptisterio y la famosa Torre Inclinada o Campanile. Nos sorprendió que estaba menos inclinada de lo que esperábamos. Tras hacernos las típicas fotos sujentado la Torre, comimos un tentempié y de nuevo al coche, teníamos que llegar a dormir a Niza (Francia).
En el viaje, lo que más nos sorprendió fue Génova que parecia que estaba dividida en trozos por las montañas; Mónaco y Montecarlo por los que pasamos de lejos; y las azulísimas aguas del mar acercándonos ya a Niza. En Niza dormimos en un Fórmula Uno, y al estar tan machacados del viaje y del calor que nos estaba haciendo mella, sólo pudimos dormir sin ver nada de la famosa ciudad.
Al día siguiente, camino ya de casa, hicimos una parada en Carcassone (Francia) que es un bello pueblo medieval, patrimonio de la Humanidad por ser donde mejor se conserva el entramado medieval y sus murallas.
Pasear por sus calles medievales, hace que te sientas que estás en otro tiempo. Es increíble este lugar! También se cree que la Iglesia es de origen cátaro, por lo que mucha gente visita esta localidad atraída por la cultura cátara. Allí comimos en un restaurante el menú del día y después de pasear sin rumbo por sus calles, disfrutando de su ambiente de misterio... regresamos al coche a realizar nuestro última parada, Roses (Girona).
En Roses dormimos en un camping que la verdad era un poco cutre, y aprovechamos a darnos una buena cena después de tan maravilloso viaje. Al día siguiente, tras atravesar todo Aragón, parando a comer en un sitio en medio de la nada para camioneros, llegamos hasta Valladolid, nuestro destino.

Imprescindibles:

- en Salzburgo, probar los bombones con licor de Mozart y el licor Mozart.
- en toda Italia, disfrutar de sus helados, son una pasada.
- disfrutar en la Piazza Narbona de un tartufo.
- saborear una pizza en una trattoria del Trastevere.
- admirar la puesta del sol desde el mirador de Florencia, viendo como se pone el sol sobre la ciudad y la cúpula de la Duomo.
- probar los mazapanes de Carcassone.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Jooo, me habeis hecho recordar mi viaje a Italia... y al leeros me han dado ganas de volver ahora mismo.Tendre que montarme un viajecito yo también. Me encanta el Blog, tan completo y tan descriptivo, muy entretenido y hace q a uno le salga la vena de Don Pimpon y coja las maletas hacia cualquier sitio maravilloso de esos que contais. Un besazo y seguir asi....Muacsss!!! Angela MO

Anónimo dijo...

Joe voy a tener que preguntaros unas cosas ya que este año repetimos viaje a Italia.che fantástica descripción de los lugares en florencia.ya hablamos.el rodri.

Anónimo dijo...

Este febrero me voy de viajepor fin con mi marido a Roma y lo estamos preparando...vamos a hotel pero me ha servido mucho para no dejarme nada de lo principal sin ver.
besitos trotamundos.. Angela