8 nov. 2008

V Diario de nuestro Viaje a México, Jun 07

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DIA 9:

Ese día nuestro plan era visitar (mediante agencia) los pueblos indígenas de San Juan de Chamula y de Zinacatán. Para ello, a la hora acordada nos dirigimos hacia la Agencia donde teníamos contratada la excursión. Al principio, nos dió la sensación de que la agencia era un desastre y estaba fatal organizada porque parecía que todo era como improvisado, pero la verdad es que el guía que nos tocó, pese a esa primera impresión, era buenísimo y sabía un montón.

Al primer pueblo al que fuimos, fue a San Juan de Chamula que está en las montañas. Lo primero que visitamos fue el Cementerio que está a la entrada del pueblo. Allí el guía nos explicó cosas sobre el pueblo y sus gentes. Es un pueblo que se dedica al comercio en San Cristóbal y también en el mercado que los domingos celebran allí, y en el que cobran impuestos a la gente que va de otros sitios.
Es un pueblo donde la tradición y sus ritos propios tienen mucho peso, de ahí que los niños apenas vayan a la escuela y recurran a su medicina en lugar de a los médicos generales.

El guía nos dijó que a pesar de haber tenido contacto con la Iglesia Católica, no están evangelizados, de hecho tienen su propia religión, donde San Juan Bautista es el importante, y no Cristo. También que a raíz de la revuelta zapatista, las mujeres adquirieron más derechos (como el de poder casarse libremente), si bien San Juan de Chamula no es un pueblo zapatista.

En el cementerio, la mayoría de las cruces son mayas (como las que hay en Palenque) y de diferentes colores, según la edad del fallecido. Cuando mueren de forma natural, el velatorio dura 24h, pero si es por accidente, se le entierra lo antes posible y se va donde ha sucedido el accidente para recoger el alma del fallecido y llevarla hasta su tumba.


Otro rasgo especial de este pueblo, es que tiene dos poderes: el constitucional y el tradicional. El constitucional tiene una función puramente administrativa y el tradicional está compuesto por 83 jerarcas que se eligen cada 31 de Diciembre y que se van a ocupar de casi todo.

Y desde el cementerio, nos fuimos para la Iglesia que tiene justo delante una plaza donde hacen el mercado. Las mujeres chamulas visten una falda negra de pelo de oveja y los hombres según haga frío o calor, una especie de chaleco de lana negra o blanca también de oveja.

Para entrar en la Iglesia, el guía tuvó que sacar una entrada (sino no dejan pasar, por lo que conviene ir con guía) y nos dejó bien claro que dentro no se puede hacer ninguna foto.
La Iglesia no tiene nada que ver con las católicas, no tiene bancos, el suelo lo tienen cubierto de hojas de pino, en las paredes tienen vitrinas con Santos, los cuales todos tienen un espejo (salvo la Virgen de Guadalupe que es un cuadro), y en el altar la figura importante es San Juan Bautista, dejando a un lado a Cristo.
Pero lo más peculiar es la gente, no necesitan sacerdote ya que sólo creen en el Bautismo, todo lo demás lo hacen ellos directamente. La gente se arrodilla delante de su Santo favorito, pone velas en el suelo y charla con él (charla no reza).

Además están los que curan, son personas con un don, los demás les conocen y acuden a ellos para que les curen mediante velas, rezos, sacrificio de gallinas, aguardiente y refrescos. De hecho, mientras el guía nos estaba explicando todo esto, llego un señor que él conocía y quien nos ofreció un vasito de aguardiente que hacen ellos y la verdad, sabe bien pero está bastante fuerte!

El tiempo libre que tuvimos para ver la Iglesia, contemplamos atónitos el ritual para curar a un chico (por las pintas, lo que tenía era un catarro). La curandera se pusó a hablar en su lengua y prestaba mucha atención a las velas que tenía delante. Después cogió la gallina viva y rezó, para pasársela después por el cuerpo al chico para que así se pase la enfermedad de él a la gallina, a la que después estranguló. Mientras la gallina moría, le dió aguardiente al chico para que se purificase, dandóles también de beber a las que parecían su madre y mujer que también estaban presentes... así como su hijo, esperamos que al bebe no le diesen de beber, si bien arrodillados en otra parte de la Iglesia había menores cuyo aspecto delataba un fuerte grado de embriaguez... Asi mismo, había un hombre tirado en uno de los pocos bancos que tienen al fondo, todo tirado y en un estado de borrachera total... Por cierto, los refrescos los utlizan en sus ritos para que el enfermo erupte y así eché todo lo malo que lleva dentro.

Si bien, nos consideramos personas totalmente respetuosas antes las creencias de los demás, viendo esto, si que nos planteamos cuántas personas morirán en San Juan de Chamula por acudir a estos curanderos en lugar de a un médico, así como las borracheras que pillarán con estos ritos... Pero cada pueblo tiene su propia cultura, y cada puelbo tiene el derecho y el deber de defenderla o cambiarla según ellos consideren.

El guía nos explicó que estas creencias como tal, sólo se dan en Chamula si bien hay un pueblecito en Chiapas que también tiene unas creencias similares, si bien allí la divinidad importante es San Ildefonso, y llegar a ese pueblo es aún más complejo que a San Juan.

Antes de partir de este curioso pueblo, dimos una vuelta por su mercado, donde aprovechamos para observar a sus gentes. Si bien los días grandes del pueblo son en Carnavales y el 23 de Junio, festividad de San Juan.











Y desde allí, nos fuimos a Zinacatán que está un poco más alto y tiene menos habitantes. En este pueblo, si son católicos, si bien sólo hay una misa los domingos por la mañana. Es un pueblo que se dedica principalmente a la agricultura, en concreto al cultivo de flores. Allí, fuimos a ver la Iglesia cuya figura principal es San Lorenzo, tampoco se pueden hacer fotos en su interior.

Desde allí, el guía nos llevó a un local donde vendían tejidos artesanales. Había una señora tejiendo, la verdad es que son preciosas las telas de los trajes y muy elaboradas pues están llenas de bordados.

El guía nos enseñó las ropas de los hombres, así como el traje de novia que lleva plumas en metáfora de que la novia vuela de casa de sus padres a su nueva casa.


También tenían una cocina tradicional, donde nos prepararon unas tortitas de maíz. Nos sentamos en una mesa la cual tenía como adorno una cesta con maíz de varios colores, lo cual nos chocó pues siempre habíamos pensado que el maíz era amarillo nada más, si bien el guía nos explicó que al menos hay de 6 colores distintos!

Nos invitaron a tortas de maíz rellenas de flor de calabaza y queso de vaca, junto con aguardiente o agua de Jamaica (es un licor de flores similar al de los chinos), muy bueno todo. Lo que más nos gustó es que mientras comíamos, el guía nos habló sobre comidas y nos recomendó un restaurante en San Cristóbal, al que después fuimos y que mereció muchísimo la pena.
De hecho, cuando volvimos a San Cristóbal fuimos a buscar el Mesón Taco del que nos habían hablado pero estaba cerrado, no sabíamos si sería durante todo el día o no, así que decidimos volver por la noche para probar suerte con la cena... Alberto vió desde la furgoneta en la que nos trajeron una crepería, así que fuimos allí a comer... buenísimos!!!

Desde allí, cogimos un taxi para que nos llevará al Museo de Medicina Maya que está un poco alejado del centro. Por las pintas, no va mucha gente a verlo, pero la verdad es que merece mucho la pena. Tiene todo explicado de forma muy didáctica y resulta muy curioso.

Allí aprendimos que los mayas, tienen cuatro tipos de médicos: la partera, el que habla con las montañas, el de las hierbas y el que entiende de huesos. En el museo también tienen maquetas de cosas, como una Iglesia, una señora haciendo velas o el parto. Y te explican también las plantas que utilizan y para qué sirven. Y por último, ves un vídeo sobre cómo atienden un parto, que fue lo que más nos impactó!

El marido se sienta en una silla, la mujer se pone de rodillas frente a él y lo utiliza para hacer fuerza, y la portera se pone por detrás y la va presionando en la barriga con una especie de cinturón para que salga el bebé, si tarda en salir la da unas hierbas (como en la foto). Una vez que sale el niño, siguen apretando para que salga bien la placenta. La partera mira la placenta para ver si ha ido todo bien y luego se la da al marido para que la entierre en el suelo de la casa, según si quiere que el próximo sea niño o niña. Al bebé una vez que le cortan el cordón umbilical, lo lava la partera para darle fuerza a su espíritu y luego lo besan todo para afianzarle a este mundo. Antes de que mame, le lavan con agua fría los pechos a la madre, a la que después darán unas hierbas para los dolores y que se purifique, y durante tres meses no podrá hacer esfuerzos.
Y antes de salir, vimos las plantas medicinales que cultivan, está fenomenal porque también te ponen para qué sirven.

Ya fuera del Museo, cogimos un taxi para que nos llevará hasta el Cerro de Guadalupe para ver las vistas de San Cristóbal, vaya revueltas para llegar! Arriba del Cerro está la Iglesia de la Virgen de Guadalupe, nos recordó un poco a la Iglesia de Braga (Portugal) con su escalinata para subir... Está muy bonito, merece la pena llegar hasta allí!
Bajando la escalinata, llegas a Real de Guadalupe que es por la calle por donde más habíamos estado. Allí hay algunas tiendas prozapatistas y donde venden café de Chiapas muy bueno.
Decidimos hacer una parada en el "The Italian Coffee", donde tienen un frappé muy rico y está lleno de turistas con su portátil (se tiran horas así...). Tras darle muchas vueltas, decidimos que ir a Agual Azul sería mucha paliza por lo que cogimos para el día siguiente la excursión para los Lagos de Montebello y las Cascadas del Chifón, así que la contratamos en otra agencia, y al hostal un rato a descansar.
Y tras descansar un rato y refrescarnos un poco, nos fuimos directos a cenar al Mesón del Taco que se nota que es un sitio donde comen ellos, porque nos miraron totalmente sorprendidos y es que no es para nada un sitio turístico. Nos pedimos un taco pastor para cada uno y luego un plato para compartir de carne, baicon, queso y lomo, que nos comimos haciéndonos unos nachos... riquísimo!!! Qué lástima no haberlo conocido antes!!!
De camino hacia el Andador nos compramos unos helados y nos sentamos tan contentos en la Plaza del Ayuntamiento al ver el devenir de la gente. Esa noche había mucha gente joven, supusimos que habría algo. Lo que nos removió el corazón, fue ver a los pobres niños indígenas que se notaba que estaban rendidos y muertos de sueño, pero que aún así trataban de venderte sus cosas... Y con el corazón tocado por las injusticias sociales que tan claramente se perciben en esta ciudad, nos fuimos a dormir... un poco de frío pero bueno...
CONTINUARA....

1 comentario:

Paco Piniella dijo...

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