7 abr. 2009

Diario de nuestro Viaje a Rumania VI

DIA 10:
Dormimos genial, y tras desayunar lo que habíamos comprado en la habitación, estábamos listos para pagar e irnos, pero la señora "risitas" se empeñó en que nos tomaramos café y nos fue imposible negarnos ante tanta amabilidad. Nos hizó sentarnos en una especie de porche que tenían en el jardín, y allí nos llevó café tipo turco y leche en polvo, pero de más que nos lo ofreció.
Y así empezamos nuestra ruta, volviendo hacia atrás para ver la iglesia de madera de Rozavlea que el día anterior sólo vimos de pasada. Estaba cerrada, aunque por fuera nos pareció que estaba un poco descuidada.
Desde ahí, volvimos hacia Sieu con intención de ir hacia Ieud que es el pueblo que remarcaba la guía. Pero de camino, vimos que en Sieu había también una iglesia de madera, así que paramos a verla. En la puerta había varios señores que nos sonrieron y uno por gestos nos indicó que pasaramos. Estaba cerrada y era más pequeñita, pero para nuestra grata sorpresa, llegó una niña con las llaves para enseñárnosla acompañada de un señor... la amabilidad de estas gentes es increíble! El señor era un encanto y como puede medio rumano y por gestos, nos explicó que ellos son cristianos. Por dentro conserva alguna pintura y lo que más nos gustó es que la adornaban con telas de colorines.


Cuando íbamos hacia Ieud, vimos un cartel que Patrimonio de la Unesco que señalaba hacia Poienile Izei que tiene también otra iglesia de madera, y para allá fuimos. Está en lo alto de una colina y es de las más antiguas. Estaba cerrada, pero cuando volvíamos al coche, llegó el señor que la enseña, qué bonita! Tiene aún pinturas por dentro más o menos conservadas. El señor nos dijó que tenía un hijo trabajando en España, era muy hablador y muy agradable. Cuando ya nos íbamos llegaron otros españoles a verlo también.



El paisaje es precioso, con sus montoncitos de heno, sus campos tan bien cuidados y la gente trabajando en ellos, llenando hasta arriba los carros de caballos... precioso!


Desde ahí ya sí que fuimos hacia Ieud que tiene otra iglesia de madera muy importante. Está callejeando por el pueblo, es chiquitita y estaba cerrada, así que echamos un vistazo sólo por fuera. Y en ruta hacia Bogdan Voda que es ya un pueblo más grande y que tiene otra iglesia de madera del siglo XVIII, y es de madera de pino y para variar también estaba cerrada. Este pueblo se llama así porque Bogdan Voda fue un importante príncipe moldavo que nació allí.

Y camino de Salistea de Sus, continuando hacia Borsa, camino ya de Bucovina nuestro siguiente objetivo!







De Borsa a Ciocanesti, los paisajes son increíbles. Nada más salir de Borsa hay un puerto de montaña, y ya todo son montañas llenas de pinos y un río salvaje, más que en Rumania nos sentíamos como si estuviéramos en Cánada, alucinante! Eso sí, la carretera dejaba un poco que desear pero bueno, no teníamos ninguna prisa y así admiramos más tanta belleza natural.






Paramos a comer en un claro al lado del río cerca de la carretera. Nos hicimos unos bocatas con lo que habíamos comprado y súper contentos, es genial poder disfrutar de algo así en un sitio tan salvaje y real como ese... Y de nuevo a la carretera.

En el valle ya hay más casas y pueblos. Las casas ya no tienen nada que ver con las de Maramures, son como más elegantes y con las fachadas pintadas. Lo más chulo son los pozos de agua, cuyo tejado es tipo medio oriental.

Seguimos hasta Vama donde teníamos reservada la habitación para tres noches en "Casa Bocca". Cuando llegamos, nos mosqueó que no vieramos ningún cartel con el nombre cuando todas las pensiuneas están fenomenalmente señalizadas... Seguimos las instrucciones que nos habían dado por internet, y entramos al lado del hotel Medievo, como no vimos nada, preguntamos a un señor y nos dijo que era la casa del lado... que mala espina porque las fotos no tenían nada que ver con las de internet... Nos enseñaron donde dormiríamos y era de lo más cutre todo... qué broma era aquella? Nos sentimos totalmente estafados porque encima nos hicieron abonar dinero antes por transferencia bancaria... Estamos seguros de que eran unos estafadores totales, qué vergüenza! Sirva esta crítica para que nadie más vaya allí, qué ladrones!!!

Nos fuimos de allí, y fuimos hacia Gura Humorului en busca de donde dormir. Esta es una ciudad más importante, aunque por las pintas era totalmente industrial. Vimos el Hotel Sumeria que estaba a la entrada y que parecía que no estaba mal y nos quedamos allí a pasar la noche, no era gran cosa, pero estaba limpio y era cómodo.

Salimos a dar una vuelta y a estirar un poco las piernas, pero esa ciudad no había nada que ver. Compramos algo para desayunar y luego fuimos a un restaurante llamado Moldovia a cenar. Nos pedimos cascaval empanado (muy rico) y una especie de carne guisada, estaba todo bastante bueno. Y de postre nuestros adorados papanasi!

Y a dormir que estábamos muertos...


DIA 11:

Nos levantamos, desayunamos en la habitación lo que habíamos comprado, y tras tomarnos un café en la cafetería y pagar, nos pusimos en marcha que nos esperaban los Monasterios de Bucovina.

Al primero que fuimos es al Monasterio de Humor, no tardamos nada porque está al lado de Gura Humorului. Se nota que ahí hay más turistas porque había bastantes puestos de souvenirs en la entrada (algo muy raro en todo nuestro viaje).

El Monasterio de Humor está amurallado, con la iglesia en el centro, y es preciosa! Está pintada al fresco por dentro y por fuera, lo único que lo del exterior no está demasiado bien conservado, de hecho de la cara norte no queda nada. Lo que más nos chocó de este monasterio, es que en la parte de atrás tiene una pintura que representa la derrota de Constantinopla donde han plasmado a los turcos de forma espléndida con sus ropajes. Por dentro, está dividido en tres salas. La primera narra historias de santos y los modos de morir de los mártires, luego hay una sala pequeña con la tumba del fundador y por último la grande que la estaban restaurando.





Y de nuevo al coche, a ver el Monasterio de Voronet. Este Monasterio tiene los frescos de fuera mejor conservados, aunque de la fachada norte no queda todo. La historia dice que fue construido por Esteban el Grande en tres meses y tres semanas, por una promesa por la ayuda prestada por un eremita.

Lo que más impresiona es el muro oeste donde está representado el Juicio Final. Este Monasterio tiene el fondo de un color azul único, que ha pasado a estar catalogado como "azul Voronet". En el fresco del Juicio Final, está representado cómo los malos son cogidos por los demonios. Los pecadores están representados sobre todo como otomanos y persas de cara malvada.

Las pinturas de dentro habían sido restauradas hace poco, es increíble, no sabíamos ni dónde mirar! Lo que nos resultó muy curioso es que en la sala intermedia, donde están las tumbas es donde más miraba la gente, en lugar de las pinturas... En la parte principal, en la parte de al lado de la puerta de acceso, representan a la familia del príncipe que mandó construir el Monasterio, el cual entrega a Cristo (esto siempre es más o menos parecido en todos estos monasterios).

Fuera del Monasterio también había puestos de souvenirs, donde aprovechamos a comprar cosillas para la familia. Y en marcha hacia el de Moldovita. Este está ya un poco más lejos de los otros, pero no se tarda mucho. También es Patrimonio de la Humanidad como los otros, está amurallado y conserva casi todas las pinturas exteriores.

La fachada del Monasterio de Moldovita no está abierta del todo, sino que parece como que tuviera ventanas, lo que hace que no puedas apreciar tan bien las pinturas pero bueno. Este Monasterio fue fundado por Petru Rares, hijo de Esteban el Grande. Tiene más o menos las mismas representaciones en los frescos que los anteriores. En Moldovita, las monjas tiene un museo con iconos y objetos litúrgicos antiguos.
Gracias a la guía que llevábamos, nos enteramos que los temas que se suelen representar en las Iglesias Ortodoxas son: la Deesis, los Concilios de Nicea y Constantinopla (los únicos que ellos reconocen), el Martirologio de los cristianos griegos, el Himno Acatisto a la Virgen (por haber librado a Constantinopla de los ávaros), y en Rumania dan mucha importancia en concreto a San Jorge y San Demetrio, por ser ambos guerreros, y es que en este país se luchó mucho contra los turcos y era una forma de empatizar con los fieles.
En las fachadas de estos Monasterios se suele representar:
- muro sur (da más el sol): el árbol de Jesé o ascendencia de Cristo.

- en el ábside, la oración universal donde todos están mirando a Dios.

- en el pórtico, el Juicio Final.

- muro norte, Escala de las Virtudes.

Y desde ahí, fuimos hacia el Monasterio de Sucevita por una carretera de montaña con un paisaje precioso. Era como ir por dentro del pinar y de repente salir para ver en medio, el impotente y sobrio Monasterio de Sucevita. Lo que nos sorprendió, es que para ser uno de los más importantes apenas había mucha gente
Está todo rodeado por una muralla, con la iglesia en el centro. Gracias a la muralla y estar rodeado por montañas, se conservan casi todos los frescos, es impresionante! Se llama "la joya verde" por el entorno natural en el que se encuentra.

El muro oeste no tiene pinturas, dicen que un trabajador murió allí y lo dejaron vacío por ser de mal agüero. En éste, lo que más nos chocó fue en el muro norte la representación de la Escalera de las Virtudes que narra la creencia popular del primer juicio tras la muerte. Por dentro, estaba mejor conservado también que los otros.

Antes de irnos, vimos el Museo donde hay tapices de la época de Esteban el Grande bordados en oro y plata, y con perlas. También tienen libros antiguos y unos iconos pequeñitos en marfil que son una verdadera filigrana. Eso sí, las monjas nos parecieron súper secas...
Se nos echó un poco la hora encima, así que nos pusimos a buscar un sitio donde comer porque en las tiendas de cerca no tenían nada para hacernos un bocadillo. Al poco de pasar el Monasterio de Sucevita, vimos una pensiunea que también era restaurante y decidimos parar allí. Se llamaba Fagilor y fue todo un acierto! Nos pedimos una tortilla de queso cascaval, una ensalada de atún, unas mititeis y cartofis y todo riquísimo! Lo mejor el postre, unos papanasi con sirope de cholocate... buenísimos!!!

Y con las pilas recargadas, de nuevo en marcha. Camino de la Iglesia de Arbore que también es Patrimonio de la Unesco. Ahí si que no iba casi nadie! Si bien, a nosotros fue de lo que más nos gustó! Es sólo la Iglesia, nunca fue monasterio, y la lástima es que está bastante mal conservada. Allí prevalece el verde y las figuras parece que están en movimiento y tienen más detalles los vestidos y son como más dulces. Había una señora que es la que lo cuidaba y era muy maja. Tenía un hijo en Madrid y aprovechó a practicar su español con nosotros. Nos explicó cosas de la Iglesia, como que el pintor estudió en Florencia, por eso los frescos parecen más italianos que rumanos. Quien mandó construirla fue un general de Esteban el Grande y su tumba es de estilo gótico, y es una de las más importantes de Rumania. También nos explicó que las letras eran eslava, por eso no entendíamos nada. Y tras despedirnos de la amable guía, de nuevo en ruta.

Con rumbo hacia la Iglesia de Patrauti que también está protegida por la Unesco. Es una Iglesia muy chiquitita y nada turística. Sólo conserva frescos en el muro de entrada. Cuando llegamos estaba cerrada, pero cuando ya nos íbamos llegó el pope con las llaves para enseñárnosla, muy majo y con un inglés perfecto! Nos lo explicó todo fenomenal.

En el exterior apenas quedan frescos, sólo en la entrada y son escenas del Juicio Final. Por lo que nos explicó el sacerdote, estaban cubiertas hasta hace unos años, cuando al ir a arreglar la fachada descubrieron los frescos. Por dentro, estaba bastante estropeada, aunque la estaban restaurando. Tiene muchos santos mártires y medio soldados, pero como nos explicó el sacerdote es lógico, ya que era una forma de animar a los fieles en las luchas que tenían en esa época contra los turcos.

También nos explicó que las iglesias ortodoxas de esa época, estaban divididas en tres salas porque la más cerca de la puerta, era para los que aún no creían para que pudieran ir acercándose a la religión. La del medio sería para los fieles y la última dividida por el iconostasio, que es lo más sagrado y donde sólo pueden acceder los sacerdotes (y los padrinos en los bautizos). La puerta central del iconostasio, es franqueada sólo por el Patriarca o el Rey. Nos comentó, que en esa época era muy normal representar "La Verónica" porque al final y al cabo, fue el primer icono de la historia.

Nos indicó que visitáramos la torre de enfrente que era el campanario, abajo tenían lápidas y cruces antiguas. Nosotros creíamos que ya habíamos visto todo, pero no, nos quedaba el Museo que lo ha hecho él y muestra como era la casa de una cura a principios del siglo XIX, lo cierto es que es muy chulo! Nos explicó que el cirílico, es una escritura creada por dos monjes que usaron más o menos el griego pero dando cabida a los sonidos eslavos. Fue el idioma que se úso durante muchos años, hasta que se pasó al latín que era más cercano a la gente. Y tras charlar con él un rato e intercambiar opiniones, nos despedimos de este pope tan majo.

De ahí fuimos hacia el Monasterio de Dragormina que no está muy lejos. Está a los pies de un lago, en un sitio realmente bonito. Este Monasterio tiene también muralla y la iglesia es muy diferente. Es mucho más alta y esbelta, es de piedra y ni tiene frescos en el exterior. Lo que sí que tiene como rodeándola es una especie de cordón de piedra que simboliza a la Santísima Trinidad, y unos platos decorativos encima. Lo que fue una pena es que estaban restaurando el exterior de la torre.

Por dentro también es muy diferente, las pinturas parecen como más barrocas y es como más actual todo. El iconostasio es precioso pero también parece más moderno. Estaban en misa, nos dió la sensación de que en los ritos ortodoxos están casi todo el tiempo cantando y que son muy largas las ceremonias.

Y ya desde Dragormina nos fuimos hacia Suceava, que es la capital de la región. Por lo que vimos, nos pareció una ciudad totalmente industrial, muy mal cuidada. Aprovechamos a comprar algo para cenar y desayunar, estábamos agotados! Así que nos pusimos a buscar un hotel, aunque no nos pareció que hubiese muchos por las pintas (el cansancio también influía...).

Vimos carteles que señalaban el Hotel Continental y para allá fuimos. Por fuera no tenía muy mala pinta, pero por dentro nos pareció del antiguo régimen. Nos dijeron que tenía una doble de 2º Categoría (aún existe eso?), nos la enseñaron y madre de Dios! Había que ir en un ascensor que apenas cerraba, y el servicio de la habitación era totamente de película... Así que cogimos una de 1º Clase, que aunque era también bastante justa, por lo menos el servicio estaba mejor. Pero bueno, fue toda una experiencia ver un hotel soviético por dentro...

Y tras cenar y relajarnos un poco, a dormir que el día fue muy intenso...

CONTINUARA...

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