8 abr. 2009

Diario de nuestro Viaje a Rumania VII

Viene de la parte 1ª, parte 2ª, parte 3ª, parte 4ª, parte 5ª y parte 6ª.

DIA 12:
Desayunamos en el súper buffet del hotel, vaya desastre! no reponían si se acababa algo y la limpieza dejaba un poco que desear, pero bueno. Recogimos las cosas y dejamos atrás Suceava. Esta ciudad nos pareció un tanto desastre, todo como muy dejado y las casas muy poco cuidadas.

Nuestro primer destino del día era el Monasterio de Neamt. El paisaje hasta allí era sobre todo de tierras de cultivo, aunque el Monasterio en sí, si encontraba rodeado de bosques. Este Monasterio a diferencia del resto es de hombres. Está también amurallado, y la iglesia que no tiene frescos en el exterior, se halla en el centro. Lo que si parecía es que estaba como menos cuidado en los detalles y en el jardín, sería la mano femenina???

La iglesia parece más grande, aunque los frescos de dentro están muy ennegrecidos. No se ve nada! Lo que es en sí el Monasterio, parecía que lo estaban arreglando. Tienen un Museo donde exponen las máquinas y las maquetas con las que imprimían los libros, y es que en este Monasterio hubó una importante imprenta, la verdad es que nos gustó mucho este Museo.
Desde ahí, fuimos a ver el Monasterio de Agapia. Este es muy curioso, porque no es un convento como tal, sino un pueblecito de monjas donde tienen sus casitas y las monjas hacen todas las labores.

La iglesia es mucho más moderna y las pinturas ya no son al fresco. Estas monjas nos parecieron como mucho más alegres y felices. Tienen un Museo también con cosas religiosas, iconos y demás, y algunas fotos antiguas. Por lo visto, algunas monjas de aquí ayudaron como enfermeras en la Primera Guerra Mundial.
Antes de abandonar este Monasterio tan curioso, les compramos pan y un sorbete de limón hecho por ellas. Y así dijimos adiós a los Monasterios de Bucovina, nos encantaron!
Ahora iríamos hacia Bicaz, para ver las famosas "Gargantas de Bicaz", para ello desde Bicaz hay que coger la carretera que lleva hacia Gheorghieni. Por esta zona, había una súper fábrica cementera que nos dejó alucinados por sus dimensiones.

La carretera va justo al lado del río, por medo de los cortes de piedra, precioso! Ibamos buscando un sitio donde comer, encontramos una mesa justo al inicio de la Garganta, enfrente había puestos de souvenirs (según ponía en la guía que llevábamos, la mayoría de los turistas que vienen a Rumania es ahí donde compran los recuerdos).

Así que ahí nos hicimos unos bocatas con el pan de las monjitas, cascaval y pavo que habíamos comprado y de postre el sorbete de limón... muy rico todo y con unas vistas de lujo! Echamos un vistazo a los puestos donde compramos alguna cosilla para la familia, y a mirar el paisaje, es espectacular el corte y la altura de las montañas!
A lo largo de toda la carretera había más puestos de recuerdos. Este paisaje es increíble... Llegamos al Lacul Rosu, que es un lago originado por un dique natural al derrumbarse un monte. De sus aguas de color rojo, salen troncos fosilizados de pinos y había patos. Se pusó a llover, así que corriendo para el coche y a buscar un sitio donde dormir.

Fuimos hasta Gheorghesi que es el pueblo más grande (es bilingüe con el húngaro), pero se confirmo nuestra teoría de que las pensiuneas más chulas están en las afueras de los pueblos. Así que volvimos para atrás, que un poco antes de llegar al pueblo habíamos visto una pensiunea que tenía muy buena pinta, la Pensiunea Cabaña Anda Mendekhaz. Era preciosa, está hecha con muy buen gusto y teníamos hasta ducha de hidromasaje en la habitación!

Aprovechamos para descansar y relajarnos el resto de la tarde. Y cenamos en el restaurante del hotel. Alberto comió carne guisada con patatas fritas y María pollo relleno de queso cascaval, y de postre tortitas con mermelada. Todo muy bueno. Lo que nos chocó mucho en general en todos los establecimientos rumanos, es que tenían como muy delimitadas las tareas cada uno y de ahí no se salían (si uno se ocupa de la bebida, sólo hace eso, aunque luego esté de brazos cruzados y haya gente esperando...), nos parece que si eso les guste o no, tendrán que cambiarlo...

Y a la cama donde descansamos estupendamente.


DIA 13:
Qué bien dormimos! Aunque nos levantamos un poco antes para usar la ducha hidromasaje y relajarnos del todo. Y súper relajados y ya desayunados, dejamos esa pensiunea tan chula.

Ese día íbamos en dirección a Brasov, y pasamos por un montón de pueblecitos y alguna que otra ciudad importante. En esa zona, el campo es más de parcelas un poco más grandes, aunque también estaba muy cuidado, y las casas eran ya de tipo sajón.

La impresión que nos llevamos es que lo mejor de Rumania es el campo, no sólo porque tiene mucho, sino porque es lo que mejor cuidado tenían, y los pueblos parecen más cuidados y mejores que en general las ciudades...


Nuestra primera parada fue en Prejmer que tiene una fortaleza campesina, Patrimonio de la Unesco. Por las pintas, ese pueblo tuvó que ser más o menos rico, y contaba con mucho terreno para poder plantar buenas cosechas.

La fortaleza es muy interesante de visitar. Es la más importante de Transilvania y es de los siglos XIII - XVI. Primero se hizó la iglesia amuralladas por los Caballeros Teutónicos y después con los siglos, se fueron creando hasta 300 celdas construidas en varios pisos en los muros y comunicadas por escaleras de madera, para dar cabida a las familias en los períodos de asedio o desastres naturales.

Nos gustó muchísimo, aunque las tablas no daban mucha seguridad que digamos, y había muy poca información en inglés, pero bueno, nunca pensamos ver un sitio así tan antiguo y tan propio de las películas...

Desde ahí fuimos hacia Brasov, donde comimos en un McDonald´s (a veces se necesita comer cosas más conocidas...), vaya calor que hacía!
Casualidades del destino o no... ese día que no lo mirábamos, dimos con la Ciudadela de Brasov! Fuimos a echar un vistazo, como para encontrarla, está medio escondida entre los árboles y bastante alta, aunque al final no entramos porque no nos decía mucho por fuera.

Decidimos buscar donde dormir en Poiana Brasov, que al ser un sitio turístico de esquí habría más. Echamos un vistazo, y al final nos decidimos por la Pensiunea Orizont. La habitación era amplia y confortable, y nos pareció que éramos los únicos huéspedes. Del calor que hacía, nos echamos una merecida siesta, y después tras vaguear y leer un rato, nos preparamos para bajar a Brasov a cenar.

Cenamos unas pizzas en la Pizzería Roma donde ya habíamos estado, en la calle de las terrazas. Ese día parecía que había menos gente por la calle. Tras cenar, fuimos a otra terraza de las de en plan sofá a tomarnos algo, unos cócteles que estabán buenísimos y muy baratos. Y de regreso a nuestra pensiunea a dormir...

DIA 14:
Nos levantamos temprano como todos los demás días, en parte porque al no tener persianas es imposible dormir más... Dejamos atrás la Pensiunea, y en la carretera de Brasov a Bucarest, paramos en un Carrefour a comprar el desayuno y desayunar (nos hicimos fans de un batido de chocolate que vendían que estaba buenísimo!).

Sinaia no está muy lejos de Brasov y nos pillaba muy bien de camino a Bucarest, así que decidimos parar allí para visitarla. El paisaje era muy bonito, son los Cárpatos, en concreto el Valle de Prahava a los pies de los Montes Bucegi. Es una estación balneario, en la que no faltan hoteles, casinos, balnearios, restuarantes, casas de alquiler, remontes para subir a la cima (2000m) y con el Castillo de Peles y el Monasterio, que le dan un toque de distinción a la ciudad. Si bien algunos edificios y tiendas tienen un aspecto algo trasnochado y desfasado.

Nos hicimos un pequeño lío para llegar al Castillo, pero llegamos al final. Nos tocó pagar 10 leis por dejar el coche en el parking, lo que nos pareció un poco timo porque hasta arriba nos quedaba aún una buena caminata. La subida al Castillo está bonita, a un lado el río y el bosque, al otro todo muy frondoso, y por el camino gente vendiendo frambuesas que tenían muy buena pinta.

Hicimos un par de fotos del Castillo desde abajo, precioso! Es como un mega chalet de lujo con torre con reloj y balcones de madera preciosos.

Subimos para entrar a visitarlo, y en el último tramo hay una casa muy bonita estilo alemán, con balcones de madera muy bien tallados. Nos parecieron muy cucas unas falsas ventanas de madera que tiene talladas dos personas que parecen estar asomándose.

La entrada al Palacio, está decorada con figuras, anforas y fuentes que adornan un pequeño jardín, así como la figura de Carol I quien lo mandó construir en 1883. Compramos la entrada, 15 lei en la taquilla que está situada en un patio interior del castillo muy bonito, con pinturas de cazería de osos y soldados. Los balcones son de madera tallada impresionantes.




Para entrar a visitarlo, fue un poco desastre. La puerta está cerrada y te dicen que tienes que llamar, salió una señora informándonos de cuando salia el siguiente grupo con guía en inglés, esperamos en la puerta porque todo el mundo se intenta colar... pero al final nos metieron a un montón de gente al tiempo que salían los que estaban dentro... sin palabras! Para visitarlo te hacen ponerte unas pantuflas.

El hall de entrada es precioso, una escalera te lleva hasta el hall que tiene una altura de 16m, está decorado de forma preciosa con figuras de madera, pinturas y todo embellecido con muchos detalles de madera tallada y los bustos del rey y la reina en alabastro. También hay una escalera de caracol tallada toda ella increíble. Después, pasamos por diversas salas: sala de armas, un biblioteca con puerta secreta incluida, la sala de música de la reina, la sala de trabajo del rey, el salón para banquetes, una sala decorada al estilo árabe y otra más pequeña al estilo otomano con tapices y cojines.

Terminamos la visita y dimos un paseo por los jardínes y por las casas de recreo que hay cerca del palacio. Visitamos por fuera el Palacio Pelosois que es más pequeño y era la residencia de verano del hijo de Carol I. Dimos una vuelta por los puestos de regalos que había, y a por el coche para ir al centro del pueblo a comer.

Tras la comida, buscamos una pensiunea para dormir. Y después de mirar un rato, optamos por la Casa Felix. Se notaba ya el cansancio acumulado del viaje, por lo que nos echamos una buena siesta y después nos fuimos a visitar el Monasterio. El Monasterio es del año 1695, fundado por Mihal Contacuzino a la vuelta de un viaje por Tierra Santa, su construcción puede que por eso se asemeje a Santa Catalina de Sinaí.

Dimos una vuelta por la montaña, y después bajamos al centro para estirar un poco las piernas, pero estaba preparándose una tormenta buena por lo que entramos en un restaurante a cenar. Como pasaban de nosotros y encima la limpieza dejaba bastante que desear, nos fuimos a otro que aunque tampoco era gran cosa, las pizzas que nos pedimos se dejaban comer.... Y a la pensiunea a descansar.

DIA 15:

Desayumos en la habitación y tras pagar nos fuimos. Ese día nuestro destino era Bucarest, y nos pillo un buen atasco cerca de Ploiesti pero al tener toda la carretera en obras era lógico. Ploiesti es una ciudad totalmente industrial (tiene hasta petróleo) y está ya muy cerca de la capital del país.

En lugar de ir por la carretera principal, fuimos por una secundaria para parar a ver Mogosoaia que tiene un Palacio. Lo tenían todo fatal indicado, pero como somos bastante cabezotas, al final lo encontramos. El Palacio está al lado de un lago y en medio de un parque, donde había un montón de gente de picnic. Lo cierto es que el Palacio no es muy especial que digamos, aunque parecía que lo estaban restaurando. Al lado hay una antigua cocina que debía ser enorme y una casa para invitados.

Detrás del muro, dejadas de mala manera, había unas estatuas de Lenin y de un dirigente rumano que eran enormes! Y tras pasear un rato por el parque, de nuevo al coche hacia Bucarest.

Como era pronto, fuimos a un centro comercial a hacer tiempo y a comer. Era enorme, con Ikea, Carrefour, y mil cosas más... Echamos un vistazo a las tiendas comparando precios y después nos decidimos por un fast food libanés, donde nos comimos una especie de dönner kebap pero un poco más raro, aunque estaba muy bueno. Y tras un café, nos fuimos para el hotel Denisa.

Ese día el barrio del hotel nos pareció mejor y más cambiado, cómo cambió nuestras perspectiva desde el otro día! Aprovechamos a descansar un rato en el hotel, y a media tarde nos fuimos para el centro de Bucarest a cenar, fuimos directos al "Caru´cu bere".

Ese día nos dieron una mesa arriba, en una sala de dentro. Es increíble que hayan conservado ese local de hace tantos años! Nos pedimos para cenar, Alberto un filete de pollo y María unas mititei, todo ello acompañado de patatas asadas con bacon y de postre como era de preveer unos papanasi! Lo mejor de Rumania ;-)

Y con tan buena despedida, volvimos para el hotel. Donde antes de dormir dejamos ya todo recogido, y a dormir, nuestra última noche en este bello país...

DIA 16:

Nos levantamos a las 5.30h y tras recoger todo y pagar, nos fuimos para el aeropuerto. No tardamos nada en llegar, dejamos el coche de alquiler en el parking que nos habían dicho y para adentro.

Y así, tras tomar un café embarcamos con rumbo a Madrid, donde llegamos según lo previsto y si ningún incidente...

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